El nuevo y reciente Málaga CF, el de los tres partidos seguidos puntuando, nació cuando Lumor transformó el quinto penalti en la tanda que lo clasificó para la siguiente ronda de la Copa del Rey en Santa Eulalia contra la Peña Deportiva. Una semana antes, quizás ese penalti se hubiese ido fuera, o esa tanda no la hubiese ganado el conjunto blanquiazul. La moneda siempre caía cruz

Pero se pasó en la Copa y, los momentos clave que antes caían del otro lado, ahora caen del Málaga, y los mazazos que recibe, los encaja y sigue en pie, no cae a la lona.  

Antes del partido de Copa del Rey, el Málaga rescató un punto en La Rosaleda contra el Sporting de Gijón en los últimos instantes del encuentro. Algo empezaba a cambiar.

A Santa Eulalia, Ibiza, el Málaga llegó con el duro varapalo del fallecimiento de la hija de Álex Gallar. Un golpe muy duro en un vestuario mentalmente débil. Se adelantó la Peña Deportiva, dos categorías inferior, pero el Málaga reaccionó para empatar por medio de Fran Sol y llevó el partido hasta la tanda de penaltis. La Peña Deportiva tiró el cuarto por encima del larguero y Lumor, el jugador sobre el que quizás más dudas haya en toda la plantilla, agarró la pelota y la metió. El Málaga, a la siguiente ronda. 

En Zaragoza, Javi Jiménez vio la tarjeta roja a los quince minutos del partido dejando al Málaga con uno menos con todo el partido por delante. Enfrente, un rival directo estrenando entrenador al que darle alas. Con una variación táctica, retrasando a Cristian al lateral izquierdo, el Málaga se mantuvo en pie. De hecho, en el minuto 80 fue capaz de adelantarse en el marcador con un golazo de Haitam, tras muchos minutos gestionando la inferioridad numérica. Una expulsión dos jornadas antes en Cartagena le costó la derrota en al Málaga. Finalmente, el choque de La Romareda acabó en empate. 

Ese punto había que hacerlo bueno en La Rosaleda contra la SD Ponferradina. Y no empezó bien la misión, porque los bercianos se adelantaron en el marcador tras otro fallo en cadena de la zaga y el portero, Rubén Yáñez, que había sido el héroe en Zaragoza. Pero intercedió el VAR para anular el tanto. El Málaga salió vivo del primer contratiempo. 

Después llegó el penalti. Haitam era derribado en el área y Rubén Castro, casi infalible, colocó la pelota a once metros de la portería. Tiro flojo y mal colocado. La tarde pintaba mal. Pero la fortuna se alió con el cuadro blanquiazul y en la segunda mitad, Erik Morán, exmalaguista, se metió en su portería el tanto de la victoria blanquiazul. No mucho tiempo atrás, igual Morán le hubiese dado la victoria a los suyos. Pero parece que ahora la fortuna es un aliado del Málaga. Falta le hace. En el camino llegan Levante, Granada y Alavés, los tres descendidos del curso pasado desde Primera División.

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