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Las claves

La salud mental del alumnado universitario sitúa la conducta suicida y la demanda de atención psicológica entre sus principales retos, especialmente en edades juveniles, donde el suicidio constituye una de las causas externas de muerte más relevantes a escala global según la OMS.

Un equipo de la Universidad de Málaga ha difundido en la revista Journal of Affective Disorders un estudio que explora los factores que incrementan el riesgo de conducta suicida y los elementos que actúan como protección, además de las trabas percibidas al recurrir a servicios profesionales.

La investigación, dirigida por la catedrática Berta Moreno Küstner, y en la que colaboran Lucía Jiménez Feo, Javier Ramos Martín y Jesús Oliver, pone el foco en la población joven universitaria y en cómo el género condiciona tanto el malestar emocional como las pautas de búsqueda de apoyo.

Entre el 3 de marzo y el 5 de abril de 2021, 2.212 estudiantes de la Universidad de Málaga, de 18 a 30 años, completaron un cuestionario online que medía conducta suicida, nivel de malestar psicológico, resiliencia y apoyo percibido en los entornos familiar y social.

Para profundizar en la búsqueda de ayuda, se analizó específicamente una submuestra de 733 personas que informaron haber experimentado algún tipo de conducta suicida, lo que permitió estudiar con detalle qué perfiles acuden a recursos especializados y quiénes optan por no hacerlo.

Los datos muestran que las mujeres señalan con más frecuencia deseos de muerte que los hombres, con porcentajes del 32,3% y 26%, respectivamente, sin que se observaran diferencias estadísticamente significativas en ideación suicida, planificación o intentos consumados entre ambos grupos.

El trabajo concluye que el malestar psicológico se comporta como el factor de riesgo más influyente sobre la conducta suicida, mientras que la resiliencia y el apoyo social y familiar se asocian con una disminución de la probabilidad de presentar este tipo de comportamientos.

En relación con la búsqueda de apoyo profesional, los resultados apuntan a que los varones presentan un 36% menos de probabilidades de recurrir a servicios especializados y tienden a hacerlo únicamente cuando la angustia alcanza niveles muy elevados.

Los autores recuerdan que, según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística, en España se registraron en 2024 un total de 332 fallecimientos por suicidio entre jóvenes de 15 a 29 años, con una tasa de 4,10 por 100.000 habitantes y cifras más altas en hombres.

Estas diferencias por género coinciden con la tendencia observada internacionalmente, donde las mujeres suelen declarar más intentos y síntomas depresivos, mientras los hombres presentan mayores tasas de muerte por suicidio, asociadas en parte a menor demanda de ayuda y métodos más letales.

La Universidad de Málaga cuenta desde 2022 con un Plan de Prevención de la Conducta Suicida, impulsado desde la Facultad de Psicología y Logopedia, que integra acciones de sensibilización, formación, detección precoz e intervención en situaciones de riesgo dentro de la comunidad universitaria.

El II Plan de Prevención de la Conducta Suicida 2025‑2027, aprobado en Consejo de Gobierno, refuerza estas líneas estratégicas e incorpora nuevas actuaciones, con el objetivo de consolidar un protocolo integral que mejore la identificación temprana de casos y facilite el acceso a recursos de apoyo.

Los hallazgos del estudio servirán de referencia para ajustar las futuras intervenciones del Plan, diseñando iniciativas adaptadas al género que reduzcan barreras en la búsqueda de ayuda, fortalezcan la red de apoyo social y promuevan el cuidado de la salud mental entre el estudiantado.