Las claves
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El pasado 24 de enero, Victoria Hart, vecina de Alhaurín el Grande, moría asesinada a puñaladas por su exmarido delante de sus tres hijos menores de edad. Había denunciado en varias ocasiones. Su ex estaba condenado a una pena de cárcel que se suspendió durante dos años si no cometía más delitos. Ambos figuraban en el sistema Viogén como víctima y maltratador.
Pero entró a su casa y la mató. Quebrantó la orden de alejamiento que la jueza había impuesto, demostrando una total impunidad. Tras lograr su cometido, huyó de la vivienda y condujo hasta la cárcel de Alhaurín de la Torre, donde se entregó, reconociendo que había hecho "algo muy malo" delante de sus hijos, que había apuñalado a su ex.
Tras los hechos, el mayor de los pequeños comenzó a gritar para pedir ayuda para su madre, diciendo que su padre la había matado. Las banderas a media asta volvieron al Ayuntamiento. Otra vez. Alhaurín el Grande volvía a sufrir una desgracia terrible después de enterrar a dos chavales tras morir en un fatal incendio el día de Navidad y a otros dos vecinos que murieron arrastrados por el agua durante el temporal que azotó a finales de año a la localidad malagueña.
Victoria era británica, pero llevaba desde los 8 años en Málaga. El cielo alhaurino la vio disfrutar de su juventud con sus amigas y familia. Era una peluquera magnífica y una vecina simpática y agradable. Bien lo sabe Dede Cortés, autor de la Comparsa del Valle, participante en el COAC del Carnaval de Málaga, a quien esta tragedia ha tocado de lleno.
La noche de aquel fatídico sábado, 24 de enero, su agrupación tuvo que estar en las preliminares malagueñas, aunque los ánimos estuvieran bajo mínimos. Un crespón negro en el muro de una de las casas que forman parte de la puesta en escena anunciaba esa inmensa pena que sentían por Victoria. El pueblo de estas actrices de teatro estaba de luto, pero ellas y sus autores también. Es por este motivo que una semana después, en su pase de semifinales, han dedicado una letra íntegra a Victoria que han escrito y metido en apenas unos días.
El pasodoble a Victoria.
Tras culminar el pasodoble, todo el Cervantes se ha levantado como un resorte para aplaudir la reflexión final del autor, donde dice: "Cada semana una y otra más, de qué sirven las leyes, los jueces y tanta pancarta. Estas leyes dónde están, mientras que nos pisan, humillan y pegan y luego nos matan". Dede vivía a pocos metros de Victoria y sentir en sus propias carnes algo que parece que solo ocurre en la televisión, reconoce, le parte el alma y le indigna. Ese dolor se ha transformado en la siguiente letra:
Canté,
aquella noche yo te canté,
con un crespón negro en la pared,
por mi vecina y por su memoria.
Canté,
con ese puñal conmigo clavado,
con el corazón hecho mil pedazos,
con ese dolor y mi alma rota.
Victoria para mí no fue una más,
de la lista interminable que me aprieta y que me ahoga,
Victoria fue vecina y fue mamá,
la mujer encarcelada a una vida que la llora.
Victoria fue un espejo de cristal,
fue la sangre de aquel día,
y una cicatriz pa siempre.
Fue la rabia y la impotencia,
el dolor una y mil veces,
un calvario y otra pena
pa mi pueblo y pa mi gente.
Un cabrón la tuvo sentenciá,
un cabrón que la quería amarrá,
un cabrón como otros tantos
que se pasan nuestros lazos
por dónde tú y yo sabemos.
Un cabrón que la mató sin más,
que demuestra que esta sociedad,
con minutos de silencio,
leyendo manifiestos,
no se arregla ná.
No quiero tus ramos de flores un 8 de marzo,
mientras como tantos, miras pa otro lado,
y cada semana, una y otra más.
De que sirven las leyes, los jueces y tanta pancarta
esas leyes donde están,
mientras que nos pisan, humillan y pegan y luego nos matan.
