Málaga nombrará hija predilecta a la artista Pepa Flores, conocida artísticamente como Marisol, y le entregará la Medalla de la Ciudad para reconocer sus méritos y su trayectoria profesional, tras aprobarse la propuesta por unanimidad en el Ayuntamiento de la capital malagueña.
La iniciativa resalta que la biografía de Pepa Flores (Málaga, 1948) "no se puede circunscribir, únicamente, a su indiscutible relevancia en el mundo del cine o a sus éxitos en la industria de la música", ha informado este jueves el Ayuntamiento de Málaga en un comunicado.
"La dimensión social de la figura de Pepa Flores se antoja imprescindible para comprender la evolución social y cultural de la España de la segunda mitad del siglo XX, y su tránsito, desde el fenómeno de masas cinematográfico a la artista con una profunda conciencia social durante la Transición, confiere a su legado un valor patrimonial único", añade la propuesta.
Nacida a finales de la década de los 40 del siglo XX en el seno de una familia humilde, en pleno centro de Málaga, sus primeros años estuvieron marcados por expresiones de la cultura popular, propias de esta tierra, que le sirvieron como vía de desarrollo personal y artístico.
A finales de la década de 1950, comenzó a participar de manera activa en agrupaciones de Coros y Danzas de Málaga, y fue en este marco donde su talento interpretativo, su innata capacidad vocal y su telegenia llamaron la atención del mundo del cine, dando inicio a su carrera profesional.
Su debut cinematográfico se produjo con el largometraje 'Un rayo de luz' (1960), producción que obtuvo un arrollador éxito de taquilla y le supuso la concesión del premio a la mejor actriz infantil en la Mostra de Venecia.
Desde ese momento, bajo la dirección de diferentes realizadores especializados en el cine musical de la época, fue encadenando títulos, trabajos y películas de enorme repercusión, como Marisol rumbo a Río (1963) o La nueva Cenicienta (1964).
Con la llegada de la década de 1970, Pepa Flores recondujo su carrera seleccionando proyectos cinematográficos de gran carga dramática y fuerte contenido social.
Su participación en películas como La corrupción de Chris Miller (1973), dirigida por Juan Antonio Bardem, evidenció su capacidad para encarnar la complejidad psicológica de aquellos tiempos.
El hito fundamental de esta etapa actoral se concreta en Los días del pasado (1978), del director Mario Camus, que le valió el premio a la mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary (República Checa).
En paralelo a su evolución artística y madurez interpretativa, a lo largo de estos años experimentó un profundo despertar social y se vinculó activamente a movimientos en defensa de los derechos de los trabajadores del sector cultural, ha resaltado el ayuntamiento.
También fue en esta época cuando inició su unión sentimental y profesional con el bailarín y coreógrafo Antonio Gades, y de esta relación nacieron sus tres hijas -María, Tamara y Celia- y algunas de las obras cumbre del cine dancístico español, dirigidas por Carlos Saura, como Bodas de sangre (1981) o Carmen (1983).
Su último papel protagonista en el cine se produjo en 1985 con la cinta Caso cerrado, un drama judicial dirigido por Juan Caño que certificó su despedida definitiva de los platós, y desde entonces tomó la firme decisión de apartarse de la vida pública y restableció su residencia permanente en Málaga.
Recibió el Premio Goya de Honor en 2020, en la gala celebrada en Málaga, en reconocimiento a su trayectoria interpretativa y su peso en la historia del cine español.
