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Antonio Banderas se desvincula de Sohrlin, el espacio dedicado a las artes escénicas que impulsó en Málaga junto a Domingo Merlín para formar artistas locales, nacionales e internacionales.

El proyecto, ubicado en una antigua fábrica frente a la playa de la Misericordia, queda a partir de ahora en manos de Merlín, que seguirá trabajando para hacer crecer este espacio cultural.

Los dos creadores dan por cumplido el reto fundacional que compartían y reorientan sus caminos y compromisos artísticos por separado, según fuentes cercanas al proyecto.

La decisión, explican, responde a "una evolución natural" por la que el actor malagueño prefiere centrarse en sus propios horizontes y proyectos.

Por su parte, Merlín continuará avanzando en el desarrollo del espacio con el objetivo de seguir contribuyendo a las artes escénicas y a la cultura en la ciudad.

Merlín, al frente de la gestión desde el inicio

Así, otras fuentes consultadas por este periódico, subrayan que Domingo Merlín ha llevado la gestión del espacio desde el primer momento, por lo que la salida de Banderas no supone un cambio en el día a día del recinto.

Asimismo, añaden que a partir de ahora el foco está puesto en darle continuidad a Sohrlin y seguir haciéndolo crecer.

Estas mismas fuentes ponen en valor la llegada de La leyenda del Titanic, una exposición inmersiva que se encontraba paralizada y que se ha reactivado ahora en Málaga.

Un espacio con fecha de caducidad

La salida del actor malagueño de Sohrlin llega unos meses después de que el propio Banderas reconociera públicamente que el proyecto tenía los días contados.

El pasado abril admitió que se trataba de "un espacio efímero" y que ya lo sabían desde el principio, ya que la parcela está afectada por un plan parcial de urbanismo.

Entonces, calculó que podrían utilizarlo "los tres o cuatro años que queden" y avanzó que buscaba otro emplazamiento, más flexible, tipo "caja negra", para acoger danza, música y otras disciplinas.

Según las fuentes consultadas, el proyecto atravesaba cierta tensión desde ese anuncio sobre el futuro del recinto.

Cabe recordar que Sohrlin Andalucía nació con la intención de convertirse en un gran centro de artes escénicas que combinara formación, exhibición y producción propia.

El complejo ocupa unos 6.800 metros cuadrados repartidos en tres plantas en una antigua fábrica metalúrgica que después funcionó como silo de grano, en la zona oeste de la ciudad.

Uno de los pilares ha sido la escuela técnica, creada para paliar la falta de profesionales cualificados en este ámbito que Banderas ha denunciado en varias ocasiones. Hasta abril había formado a cerca de medio centenar de alumnos, algunos de los cuales ya trabajan como profesionales.