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Una casa de verano junto al mar, un solo día de 1912 y una familia que se deshace mientras intenta seguir unida. Es el universo de Largo viaje hacia la noche, la obra más autobiográfica de Eugene O'Neill, premio Nobel de Literatura. En ella los Tyrone, un actor veterano, su mujer y sus dos hijos, arrastran adicciones, culpas y reproches que nunca terminan de cerrarse.

Carlos Hipólito conoce bien esa casa y a una familia que define como "muy complicada". En 1988 fue Edmund, el hijo pequeño, en el montaje que Miguel Narros y William Layton estrenaron en el Teatro Español, con Alberto Closas en el papel del padre. Ahora, 38 años después, el padre es él.

El actor madrileño llega con la obra al Teatro del Soho CaixaBank el 9 y 10 de octubre, esta vez como James Tyrone y bajo la dirección de Ernesto Caballero. Su vuelta al proyecto no es precisamente casual.

Hipólito reconoce que él mismo ha sido "un poco motor de que se produzca". Desde aquel 1988, cuenta, siempre acarició la idea de hacer algún día el papel del padre, en buena parte por el bonito recuerdo que tenía de Closas.

"Era un actor extraordinario, y para mí se convirtió en alguien muy cercano, un amigo. Siempre lo he admirado muchísimo y me hacía mucha ilusión hacerle un pequeñísimo homenaje, un homenaje privado, digamos", explica a EL ESPAÑOL de Málaga. Asegura que la alegría de estar ahora en el proyecto, con este equipo, "es infinita".

El actor tiene hoy casi 70 años y admite que el tiempo le ha dado otra mirada sobre un personaje muy profundo. "En este oficio, el tiempo y la vida vivida te van dando experiencias que te hacen entender mejor a los personajes", señala. Cuando tenía 30, añade, bastante tenía con entender al hijo, "que ya era peculiar". "Creo que ahora entiendo mejor toda la función, todos los personajes y toda esta trama familiar".

Durante los ensayos, Closas le ha venido a la cabeza muchas veces. Le pasa desde hace años con otros trabajos, en los que alguna vez se ha cuestionado si "esto le gustaría a Alberto de esta forma, o no". Aclara que eso no significa imitarle, para nada es su intención. "Preparando esta obra me han venido a la cabeza frases, cómo las decía él, y precisamente lo que he intentado es lo contrario, huir de lo que él hacía".

Una versión para el público de hoy

El texto original de O'Neill ronda las 4 horas. El montaje de 1988 duraba 3 horas y media y el de Caballero se queda en 1 hora y 45 minutos. Hipólito defiende el recorte. "Ha conseguido aligerar muchísimo el texto dejando todo lo esencial. No falta nada de lo importante", afirma.

La obra se escribió en los años 40 y el actor recuerda que la forma de contar en el teatro ha cambiado, al igual que el perfil del espectador. Antes, explica, se repetían mucho las cosas y se tardaba en entrar en materia. "Hoy el público ve muchísima más ficción, en la televisión, en las plataformas o en el cine, y está acostumbrado a entrar en los conflictos de una manera mucho más directa".

Hipólito está convencido de que las familias que llenen el Teatro del Soho se verán reflejados en escena. "Van a encontrarse retratados, pero de una manera escalofriante. No hace falta que te pase lo mismo que a esos personajes para identificarte ni para reconocer cosas", sostiene.

Caballero ha huido además de situar la obra en su época, la de 1912. El actor lo describe como un espectáculo atemporal, que podría estar pasando ahora, hace 20 años o hace 50. "Todos tenemos noción de lo que es una familia. El que la tiene, porque la tiene, y el que no, porque la echa de menos, porque la perdió o porque nunca la ha tenido y la ha deseado".

Carlos Hipólito. María Jou Sol El Español

La escenografía de Paco Azorín refuerza esa idea. Hipólito asegura que es "espectacular", simulando "una balsa flotando en un mar inmenso, un poco a la deriva", el lugar donde los Tyrone intentan seguir juntos en lo que él llama "una especie de naufragio colectivo".

Un matrimonio sobre las tablas

En esta ocasión, Hipólito comparte escenario con su mujer, Mapi Sagaseta, que da vida a la esposa de Tyrone. Asegura que no tienen nada que ver con la pareja de la obra. Dios los libre. "Solamente en que se quieren mucho, eso sí es verdad. Nosotros también nos queremos mucho, pero nuestros problemas, afortunadamente, no son los de los Tyrone", dice entre risas.

Su hija, Elisa Hipólito, también es actriz y el actor dice que trabajar en familia es "un gozo enorme" por la complicidad que tienen. En Bacanal han podido actuar los tres en el escenario y reconoce que es algo que se lleva en el corazón para siempre. Está muy orgulloso de su hija y también de Sagaseta, su mujer, de la que no ahorra elogios. "Me quedo embobado cada día mirándola porque hace un trabajo extraordinario".

Tampoco teme que el drama que viven en esta obra sobre las tablas se cuele en casa. "Llevo 50 años en este oficio y jamás me he llevado ningún personaje a casa", asegura. Cuando termina la función, cuenta, "el personaje se queda en la percha junto al vestuario". "Sea mejor o peor el personaje, no me nutro de él. Hay compañeros que dicen que eso les pasa, y les respeto, pero no es mi caso", sostiene.

Completan el reparto Álex Villazán y Nicolás Illoro, dos actores en la treintena de los que destaca su preparación, su verdad y su disciplina. Fuera del escenario, dice, se están convirtiendo "en una familia de verdad" y no de ficción. Él no es de darles consejos, pero es mucho lo que está aprendiendo de "la juventud". "En este oficio se aprende mucho observando el buen trabajo de los demás. Yo lo he hecho desde que era pequeño y lo sigo haciendo ahora que soy mayor".

O'Neill pidió que la obra no se publicara hasta 25 años después de su muerte. Su viuda la sacó apenas tres años después, se estrenó en Suecia y después en Broadway, donde ganó el Pulitzer. Hipólito confía en que el autor se reconociera en este montaje. "Espero que, viéndonos, se emocionara y recordara con cariño a su familia".

La voz de 'Cuéntame', y de 'Vivaldianno'

Tras este drama familiar, el actor volverá al Soho del 15 al 18 de octubre sin subirse al escenario. Es el narrador en español de Vivaldianno: El resplandor de Venecia, el espectáculo multimedia sobre Antonio Vivaldi que en su versión internacional narra Pierce Brosnan. Hipólito lo vio en vídeo cuando se representó en Praga y dice que le dejó "maravillado".

El espectáculo sumerge al público en la historia de Vivaldi, ambientada en una radiante Venecia. Sobre el escenario, 13 músicos en directo acompañan a cinco bailarines en una producción que suma proyecciones en 3D, animaciones y efectos de luz y láser para recrear la vida, la obra y el universo del compositor veneciano.

Carlos Hipólito. María Jou Sol El Español

El proyecto fue concebido y producido por Michal Dvořák, integrante del grupo de rock LUCIE, y plantea una fusión de música barroca, contemporánea y rock sinfónico. El libreto es obra de Tomáš Belko, figura destacada del panorama literario y teatral checo actual.

Su voz en off más recordada sigue siendo la de Carlos Alcántara en 'Cuéntame cómo pasó', que se emitió durante 23 años. "La estela de 'Cuéntame' es alargada", reconoce. "Me siguen parando por la calle pidiéndome que diga algo con aquella voz y me hace feliz, Cuéntame ha sido mucho", añade.

Recuerda que, cuando empezó la serie, le preguntó al productor Miguel Ángel Bernardeau por qué no llamaba a un locutor. La respuesta fue que quería un actor, para que esas reflexiones fueran vividas y no solo narradas. Para Hipólito, el secreto está en la sinceridad. "Se trata de ponerte muy al servicio del texto e intentar vivirlo con la mayor sinceridad posible. Así sonará sincero, y ese es el único secreto".

El Papa Francisco, en italiano

Hipólito va a dedicar su tiempo entero a la gira, que describe como "muy exigente emocionalmente", y no quiere compaginarla con ningún trabajo audiovisual. Tiene pendiente el estreno en España de '...che Dio perdona a tutti', una comedia del italiano Pif rodada en Palermo en la que interpreta, nada más y nada menos, que al Papa Francisco.

Los productores buscaban un actor de habla hispana para que la fonética fuera más castellana que italiana. Él nunca había rodado ni hablado en italiano y lo ha hecho en toda la película. Pero se lo ha pasado como un niño chico rodándola. La ha comprado en España la distribuidora A Contracorriente y llegará a los cines en los próximos meses.

"No hemos querido hacer una imitación, pero sí hago algunas cosas que pueden recordarle [procede a poner su voz]", explica. En la película, dice, aparece lo más bonito del pontífice, "su cercanía, su ironía, su sentido del humor". Hasta entonces, su ilusión se centra en esta nueva gira teatral. "Pero reconozco que verme vestido del papa ha sido una cosa curiosísima, me ha hecho ilusión, es algo que me quedaba por hacer", concluye riendo.