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Las claves

Desbordada de emoción, con una decisión clara y flanqueada por las trece personas que integran su equipo artístico y técnico, la creadora malagueña Alessandra García ha presentado ante la prensa este jueves en el Teatro del Soho Caixabank su nueva y ambiciosa propuesta escénica: ¿Tú sabes lo que es una posidonia?, una obra que refleja su conversación de despedida con el teatro, con su "mastodonte", su "cueva dorada". Se estrena el próximo 24 de septiembre en el teatro de la calle Córdoba.

En el pase gráfico, la artista se ha colocado un casco y arnés para subirse a una grúa desde la que ha comenzado la escena que ha querido mostrar a la prensa como un pequeño esbozo de toda la vorágine que es su nuevo proyecto.

Desde allí, dialoga con el teatro sobre el debate interno que tiene, sobre su necesidad de decirle que se va para siempre. Todo un viaje por el ritual de una ruptura sin ningún artificio, mirando a los ojos a ese teatro que siempre ha sido una casa para ella.

La dramaturga y directora ha querido desplazar el foco mediático de su propia figura para compartirlo con las profesiones que, a menudo, quedan en la sombra, a su parecer, del hecho teatral. "Para mí es muy importante que estemos el equipo aquí presente en cuerpo, porque realmente la obra intenta destacar todas las disciplinas y departamentos que conforman el teatro y que lo hacen posible", ha explicado García.

En el escenario tomaron la palabra los responsables de cada área, reflejando la complejidad y la cohesión de una producción que ha involucrado a creativos de diversa procedencia.

En la asistencia de dirección, producción e interpretación está Violeta Niebla, mientras que la dramaturgia y la interpretación sobre el escenario corren a cargo de Ramón Gázquez. El diseño de sonido y la ingeniería corren por cuenta de Juan Diego Calzada y Daniel Blacksmith, acompañados por el diseño lumínico de Víctor Jiménez y el vestuario de Cinthia Pingel.

La arquitectura del espacio escénico ha sido desarrollada por Patxi Martín y Natalia Vera (Estudio O-sh), el trabajo de movimiento ("Flow Motion") lo firma Ximena Carnevale, y la identidad gráfica y de comunicación ha sido elaborada por el equipo de Tiquismiquis Club (Roberto Espartero y Juan Martín) junto a Jorge Acanto en la parte visual.

Cada departamento ha trabajado sin hermetismos. Todos, juntos, han aportado ideas los unos con los otros. Según han explicado los arquitectos del espacio escénico y los diseñadores sonoros, para dar forma al proyecto no se han centrado en sumar capas independientes, sino en "buscar un lenguaje común en el que la iluminación, los objetos, el vestuario y la técnica interpelaran directamente al público y a los propios intérpretes", todo un reto.

Tres rupturas

Tras el impacto nacional que supuso Mujer en cinta de correr sobre fondo negro —espectáculo con el que la creadora cosechó un amplio reconocimiento crítico y un Premio Max—, ¿Tú sabes lo que es una posidonia? nace como la segunda entrega de un díptico visceral.

Si en su obra anterior la necesidad imperiosa de la artista era "salir de Málaga" para hacerse un espacio en el panorama escénico, en esta ocasión el impulso interno es totalmente opuesto: cuestionar el propio recinto que la acoge.

El equipo. Álvaro Guerrero

La pieza articula tres rupturas simultáneas: la ruptura con la figura de la intérprete, cuestionando la actuación académica tradicional que se limita a memorizar y ejecutar pasivamente un texto predeterminado; la ruptura con la arquitectura del teatro, desnudando la propia caja negra del edificio y tensionando los límites de la iluminación; y la ruptura con la que fuera hasta ahora su pareja, tras 13 años de relación, Violeta Niebla, para trasladar esa despedida real al plano escénico.

La posidonia y el reencuentro con la naturaleza

El título de la pieza funciona como la imagen poética del cambio. La posidonia, esa planta acuática endémica del Mediterráneo que forma praderas bajo el mar, simboliza el exterior, lo que está fuera del patio de butacas, un horizonte sin muros.

García ha aclarado que su decisión de no volver a dirigir ni escribir espectáculos de sala no nace de una postura de rechazo ni de un impulso provocador, sino de una imperiosa necesidad creativa, esa que tanta vida le da: "No surge de un rechazo, me he vuelto a enamorar".

Para la dramaturga, el entorno natural y el espacio público se han convertido en su verdadero motor expresivo: "De repente me voy a Guadalmar y me muero porque me encanta. Me muero yo allí actuando, la gente pasando, metiéndonos en el agua y ensayando en el agua del mar... Es una cosa que a mí me emociona", ha indicado.

En agosto de 2025 la artista realizó una exposición escénica que se mimetizaba, según explicaban en su web, con el litoral de cada ciudad dónde sucedía, flotando entre la contemplación, el lujo del pobre y la herencia de la cultura mediterránea.

Recorrió kilómetros de la costa malagueña haciendo lo que quiso, con libertad creativa, y asegura que fue una experiencia plena para ella. Aquella idea surgió tras pensar en su cabeza la creación de una función en la playa, con los actores dentro del mar y el público en gradas en la arena, pero como no pudo ser, por temas burocráticos, finalmente creó el concepto de exposición escénica con La obra del mar, una espontánea manera de seguir performando, aunque no sobre tablas de madera.

"Había gente viendo una obra de teatro con cascos, pero a la vez estaba el otro que estaba recogiendo sus cosas y nos miraba, y de repente parecía de la obra. O cuatro niños adolescentes que bailan break y están haciendo una coreografía en el agua con nosotras... La iluminación es el propio día que se va cayendo. ¿Qué hago con eso ahora? ¿Qué hago? Me enamoré", ha contado.

Cuestionada sobre el riesgo de abandonar una carrera consolidada en las salas, creando proyectos que funcionan mucho, Alessandra García ha sido tajante y clara, como habitualmente. "No le tengo ningún valor al éxito, le tengo más valor a la pobreza.

A mí lo que me salva es la tranquilidad de saber que soy muy buena camarera y que puedo volver a fregar escaleras o a trabajar en trabajos físicos. No me mueve el aplauso del sistema ni la inercia del mercado, me mueve la emoción de ser fiel a mi intuición y a lo que quiero hacer", ha aseverado.

El anuncio cobra un matiz especial al ser Alessandra García la primera artista residente del Teatro del Soho Caixabank. A pesar de despedirse de la creación de grandes producciones para caja negra, la creadora ha aclarado que no renuncia al teatro como concepto ni a su vínculo con el Soho, donde continuará colaborando desde la gestión, la mediación y el desarrollo de proyectos culturales. "Me lo he pasado en grande organizando Autóctonxs, es algo que me encanta", ha dicho.

El equipo ha informado que la obra, tras su proceso de gestación y un work in progress presentado meses atrás en el Teatro Cánovas, llega ahora depurada, madura y lista para interpelar al espectador desde una vulnerabilidad absoluta. La sensación en el teatro es de que el público va a quedar muy sorprendido con el resultado.

Antes de dar el salto definitivo hacia sus nuevos proyectos fuera de los escenarios tradicionales, ¿Tú sabes lo que es una posidonia? realizará sus primeras paradas de despedida por la geografía andaluza. Arrancará con su estreno oficial en el Teatro del Soho Caixabank de Málaga, se estrena el próximo 24 de septiembre y estará en cartel hasta el domingo 27, continuará el 22 de octubre en el Festival Iberoamericano de Teatro (FIT) de Cádiz y se presentará el 28 de noviembre en el Teatro Central de Sevilla.

A pesar de tener clara su decisión de abandonar las salas a la italiana, Alessandra García no planea un portazo repentino, sino una gira cargada de afecto. "Esta es una despedida del teatro, y el teatro es una relación poliamorosa porque no es solo uno, son muchísimos teatros los que ha habitado", ha pronunciado Violeta Nieblas.

"Intentaré pasar a despedirme de cada uno de ellos y, del que no conocía, pues también despedirme. ¡Quiero hacer muchos "hola y adiós" por todo el planeta Tierra!", ha rematado García. La creadora concibe esta etapa final como un recorrido de gratitud hacia los recintos que han marcado su trayectoria y hacia el público que la ha acompañado en su particular camino.

Lejos de romper lazos, la dramaturga entiende estas últimas funciones como una invitación para que los espectadores la acompañen en su transición hacia nuevos lenguajes escénicos, manteniendo el riesgo que a ella siempre le gusta jugar. "Para mí es un abrazar a mi público, que amo y adoro, a la gente que se mueve de su casa y viene a verme, y decirle: "Vámonos a otro lado, veníos un poquito para acá que hay otro garito abierto", asevera.

“Llegué a la conclusión de que el teatro era como un Dios y me voy de la parroquia, pero sigo siendo una creyente”, ha zanjado, como reflexión, la artista.