Con Insidious (2010) y luego con Expediente Warren (2013), James Wan consiguió lograr algo tan meritorio como revitalizar un género mayor como el terror.
De esos dos nombres acabaron naciendo dos de las sagas más exitosas de la historia del cine de miedo pero, como suele ocurrir, el tiempo (y la sobreexplotación) acabó por diluir la esencia.
Una vez Wan se alejaba de la dirección y los actores pasaban a ser más desconocidos, el producto fue cayendo, dando lugar al ruido, al jumpscare y al recurso fácil para generar dividendos en dos marcas conocidas por todos.
En un punto, solo quedaba parte de una mitología muy reconocible y un nombre que nos sonaba a buen hacer en un pasado no muy lejano. Todos queremos volver a donde fuimos felices, también a donde nos asustaron.
Es por ello que Insidious: fuera del más allá juega a reinventarse desde la inteligencia, aunque no lo consigue del todo.
La cinta, dirigida por Jacob Chase, bebe de grandes clásicos como Poltergeist (1982), Hellraiser (1987) e incluso de Phantasma (1979), en ese orden. Por supuesto, por muy explícito que sea el homenaje, juega a su favor.
Chase intenta dar un golpe en la mesa llevando la saga un poco más allá y lo consigue, o al menos hasta la mitad del largometraje. Y es que el inicio es fantástico, incluyendo ese sabor a serie b que (suponemos) es pretendido y voluntario.
Es cuando llegan las sobreexplicaciones, los planos fijos en las figuras que deberían darnos miedo por desconocimiento (y porque el terror es más terror cuando se completa en nuestra cabeza) cuando la película empieza a deshincharse, aunque nunca cae del todo.
Y es que Insidious: fuera del más allá es valiente e interesante y nos acompaña a lados inexplorados de la saga, pero falla cuando cae en la profusión de detalles y en mostrar en vez de sugerir.
Aun así, merece la pena como experimento fallido que no aburre en ningún momento, aunque nos apena ser conscientes de lo que pudo ser y no fue y de haber rozado la brillantez en algunos momentos. Buen futuro para Chase, aunque no será esta vez.
