Las claves
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El Festival de Málaga acoge estos días cientos de historias contadas de cientos de maneras. Cada maestrillo tiene su librillo, y cada director, un estilo propio y una mirada única. Aunque muchas se cuenten a golpe de plano, hay otras que no requieren demasiados artificios, ya que se sostienen con dos únicos personajes, una habitación de hotel sencilla, una conversación profunda y un balcón al alba, como la del cortometraje firmado por Cecilia Gessa, Una conversación pendiente.
El cortometraje está protagonizado por Carlos Bardem y Salva Reina y la premisa es tan sencilla como explosiva. Dos amigos se encuentran en un hotel tras la despedida de soltero de uno de ellos. Lo que empieza como una charla de cierre se convierte en una confesión que reordena la amistad y hasta la forma de mirarse de ambos.
Para Cecilia Gessa, la presentación en Málaga tiene algo de estreno emocional. “Muy feliz, muy contenta, la verdad, de poder presentar además por primera vez ante el público en el Festival de Málaga, que es un festival que me encanta. Yo siempre digo que me encantaría que Málaga me adoptara”, cuenta a este periódico.
El cartel.
“Poder ir al festival siempre es una maravilla y con un proyecto como este, pues más”, afirma por su parte Salva Reina, que pone en valor cómo el Festival de Málaga tiene cada vez más peso cultural. “Vigar y todo su equipo está haciendo una labor increíble, es uno de los principales eventos culturales en nuestro país”, asevera.
El actor recuerda, además, su vínculo personal con el festival. Además de amarlo hasta las trancas porque es el festival de su tierra natal, para Salva es aún más especial, ya que fue en este festival donde presentó su primera película como actor. “Encima gané Biznaga el primer año. En mi tierra, delante de mi gente, fue un sueño”, declara.
El nombre del corto funciona como pregunta universal. “¿Creéis que todos tenemos alguna conversación pendiente en nuestra vida?”, les planteo. Ambos responden sin dudar.
“Yo creo que sí”, dice Reina. “Siempre hay cosas que se quedan, cosas que no se dicen, sentimientos que te hubiera gustado exponer”, continúa. Cree que es primordial cumplir a rajatabla con la siguiente frase: “No dejes para mañana el cafelito que tenías que haber tomado ayer”.
Cecilia.
Gessa coincide y apunta al motivo por el que esa conversación pesa. “Nos callamos cosas que a lo mejor no son malas, pero que sí pueden modificar el tipo de relación que tengas con esa persona”. En su caso, la historia nace de una sensación propia. “Sentirte solo estando en compañía. Me parece una cosa muy tremenda y que quise plasmar en este trabajo”.
Por qué dos hombres
La directora revela que el punto de partida del proyecto era otro. “Lo podía haber contado desde dos mujeres, que era mi idea inicial, pero me venía mucho mejor que fueran hombres”, explica. Según Gessa, los hombres "son mucho más herméticos con sus sentimientos", lo que le daba más juego en este proyecto. “Nosotras… vamos de lleno. Sin embargo, ellos son más de ir por las ramas”.
Reina se reconoce en esa educación emocional de la que habla su directora. “Yo a nivel personal soy bastante old school. Me crié en una época en la que no estaba tan de moda expresar tus sentimientos… sobre todo en el lado masculino”, admite. "A mí me queda gestionar esa conversación pendiente conmigo mismo", añade.
Gessa introduce otro eje de fondo. El modo en que la vida digital ha cambiado los vínculos de todos, la forma de socializar. “Estamos tan hiperconectados que al mismo tiempo estamos muy desconectados”, sostiene. La directora reconoce que a día de hoy "hay personas que valoran más el hecho de que interactúes con ellos a través de redes sociales que en persona”, añade. “Y a mí eso me parece triste, porque te estás perdiendo compartir y crear anécdotas”.
Un momento del rodaje.
Una habitación sin artificios
El corto dura 12 minutos y se apoya en una escena única que funcionó como reto para mantener "la tensión" sin ningún tipo de escape. Y para ello, hubo que trabajar mucho. Salva Reina agradece la cantidad de ensayos que tuvieron, "que muchas veces en el cine español se echan en falta y en cortos más aún". "Llevábamos los personajes muy afianzados y cuando comenzamos el rodaje fue todo estupendamente; encima pude trabajar con Carlos, que es un pedazo de actor y lo hace todo muy fácil", declara.
Gessa explica que buscó exactamente eso y el motivo por el que no eligió otro fondo que no fuera la habitación de hotel. “No quería que hubiera distracciones. Cuando consigues generar un espacio en el cual la palabra cobra tanta fuerza, no necesito más artificios. Y mira que teníamos una bellísima Cuenca para aprovechar”, relata.
El oro de los silencios
En este corto, el diálogo importa tanto como los huecos de la conversación, esos silencios y respiraciones. “Había que mostrar que es muy importante la escucha”, dice Reina. “Cómo se recibe lo que el otro dice”. Para ello, hubo que ajustar muy bien el ritmo. “Algunas veces nos embalábamos y ella [Cecilia] decía: no, frena”, confiesa riendo.
Precisamente Gessa sostiene que ama los silencios y que lo que más le cuesta normalmente es meter sonidos, música y ambiente. "Si hay un buen silencio que se puede mantener, para mí es oro", añade.
Salva, en un fotograma.
En montaje, ese enfoque se volvió un problema casi gustoso para la directora. Tenía tantas “buenas escuchas” que le costó elegir. “Quería todo el rato a los dos reaccionando a lo que decía el otro”, explica.
Que el público complete
Cuando se les pregunta sobre qué quieren que se lleven los espectadores de este corto, Reina explica que lo que a él le gusta más, precisamente, es recibir lo que ellos entienden de cada película que hace. "Muchas veces te llevas sorpresas muy agradables y todas las reacciones son diferentes", declara.
Gessa busca habitualmente lo mismo. “Me gusta que vean mi trabajo perfiles cuanto más diferentes a mí, mejor. Y si no son de la profesión, ya ni te cuento. Porque cuando acaba, todo te lo dicen de corazón; te dicen lo que piensan de verdad”.
Ambos esperan que el corto "genere una conversación", sea cual sea esta, parafraseando el título: "Ojalá que genere conversaciones pendientes entre dos amigos… o una pareja, esas que se van aplazando”. Muchos hombres ya han visto el corto y le han verbalizado a Gessa su opinión: "Me decían: a mí me ha hecho pensar… venimos de la educación que nos dan y cuesta sacar nuestros sentimientos”. Y la otra reacción más habitual bebe de la intriga por saber qué pasa con los dos amigos: “Necesito saber más. ¿Qué va a pasar con estos dos amigos?”. Reina remata la entrevista con humor. “Cecilia, no hay otra... Hay que hacer la película”.
