Las claves
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El 20 y 21 de febrero, el Soho abraza la puesta en escena de Los dos hidalgos de Verona, la comedia de Shakespeare que bucea en la compleja relación entre amistad y amor.
En el elenco de quienes harán posible esta función figuran actores como Goizalde Núñez, Manuel Moya o Alfredo Noval. Hablamos en EL ESPAÑOL de Málaga con este último para conocer al autor detrás del escenario y cuál ha sido la vorágine emocional de interpretar un clásico como este.
Noval es un actor formado entre la ESADCyL y San Petersburgo. Sus inicios en Medina del Campo estuvieron marcados por el teatro “a la gorra” con su compañía Malalengua.
Su salto a la escuela nacional llegó de la mano de Blanca Portillo y su paso por la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico. Sobre todo, es conocido por haber participado en producciones del calibre de Servir y proteger o Élite.
Interpreta a Proteo en Los dos hidalgos de Verona. ¿Qué ha significado para usted este proyecto de llevar al teatro una comedia de Shakespeare?
Ha sido una verdadera gozada, de verdad, porque Declan Donnellan [el director] y Nick [el diseñador] son expertos en Shakespeare y veníamos de hacer con ellos una obra del Siglo de Oro español. Tenía muchas ganas de trabajar algo de Shakespeare y de repente vinieron con este texto de Los dos hidalgos de Verona, que es la primera comedia de Shakespeare. Vinieron con una idea muy potente de encontrar el texto que Shakespeare hubiera escrito años después.
Entiendo que teatralizar algo del Siglo de Oro entraña cierta dificultad, aparte de la vestimenta, ¿no?
Creo que es la forma que tienen de trabajar Declan y Nick en Cheek by Jowl: coger clásicos y traerlos al momento actual. Siempre dicen lo mismo, que Shakespeare, Calderón, Lope de Vega, Molière… eran genios. Las mismas preguntas que se hacían ellos nos las hacemos nosotros hoy y creo que los clásicos están más vivos que nunca. En Los dos hidalgos de Verona pasa eso.
En cuanto al vestuario, Declan y Nick en sus puestas en escena no suelen abusar de vestuarios clásicos para proporcionar ese mensaje y que esas preguntas sean aquí y ahora. Utilizan un vestuario actual.
Entiendo que entre los dos hidalgos tiene que haber buena relación…
Manuel Moya, que hace de Valentín, es un compañero enorme, muy amigo mío, ya he trabajado más veces con él, también trabajamos en La vida es sueño. En este caso, la relación de Valentín y Proteo no tiene nada que ver con la nuestra, pero ha sido divertido como amigos poder llevar nuestra amistad al escenario.
Declan ha tenido la brillante idea de que sea una relación basada en el apego y no saben estar el uno sin el otro. Creo que lo que hace a los personajes llevar la relación al límite son los planes que tenían pendientes y que de repente han terminado: viajes, negocios…
¿En qué temas ahonda esta obra en concreto?
Es verdad que Shakespeare en un primer momento quiere trabajar el tema de la traición, las relaciones fraternales, incluso las que tenemos con nuestras mascotas; Lanza tiene una relación muy, muy inusual con su mascota, que es su perro Crab.
Creo que un gran punto de la función es que sale un perro y el dilema es cómo este personaje se relaciona con su perro. Shakespeare lleva al límite las relaciones de amor, de padres e hijos…
¿Es difícil hacer reír al público?
Es lo más difícil en teatro. Las comedias son las grandes olvidadas: parece que a las comedias nunca se las premia y como que los actores lo tienen todo muy fácil; es lo contrario. El público es quien decide reírse.
Los personajes están viviendo un problema al límite de vida o muerte y lo viven con intensidad y de forma real. Si desde el escenario intentas hacer la comedia creo que es entonces cuando no se produce; solo se da en el público cuando de repente relaciona lo que ocurre en el escenario con las cosas que te suenan.
Después de La vida es sueño, ¿en qué aspectos cree que ha evolucionado su comunicación con Declan? Entiendo que debe haber buena relación actor-director.
Una de las cosas que tiene Declan es que siempre te trata con amor, con respeto, te da las gracias, confía en ti, va contigo de la mano y creo que en esa relación es cuando se produce el teatro y es la clave para que podamos seguir trabajando con ellos y que nosotros sigamos aprendiendo y evolucionando con ellos también.
Un momento de la obra.
¿Qué es lo que más le divierte de este clásico?
Que cuando pones los personajes al límite también te estás poniendo tú al límite; es muy placentero. Te revisas a ti mismo. Te examinas encima del escenario, es una gozada.
Ha participado en producciones en Netflix, ¿se queda con el teatro o con las grandes compañías?
Es la eterna pregunta. Yo soy de teatro y me he formado mucho en teatro. Creo que mi forma de trabajar es mucho más artesanal, tiene que ver mucho más con una sala de ensayos, con un texto, con el teatro; pero por otro lado también el mundo del audiovisual es algo en lo que no he tenido tanto recorrido como con el teatro, pero creo que cada vez que he tenido la oportunidad de hacer ahí una pequeña incursión, la he aprovechado. Me gusta la cámara últimamente y estoy encontrando la forma de relacionarme con ella; me siento cómodo.
¿Cómo se están moviendo por España?
En principio ahora mismo vamos a seguir en España, después de Málaga creo que tenemos Galicia, luego Rumanía y después cerramos gira antes del verano en Verona.
En Málaga estarán el 20 y 21 de febrero en el Soho, ¿cómo lo afronta?
Tengo unas ganas increíbles, he ido muchas veces a trabajar a Málaga, pero siempre en el Cervantes y de repente ir al Soho es como que es la misma plaza, pero en un sitio distinto. El público malagueño respeta mucho lo que se hace encima del escenario, tenemos ganas de ir a Málaga y de disfrutar de la ciudad.
