No todo el mundo tiene la posibilidad de abrir la puerta de su casa y encontrarse con una galería de arte. Pedro Alarcón, desde hace casi 10 años, sí. En 2013 puso en marcha el proyecto Casa Sostoa, una propuesta artística con la que ha convertido su propio hogar en un espacio expositivo

La iniciativa bebe de los kunsthaus alemanes, una filosofía que define el devenir de los museos como centros creativos para alejarlos de la concepción clásica de "meros contenedores" de piezas. Esa huida de lo convencional le ha servido para adentrarse en un universo de imaginación. ¿Pero cómo funciona este lugar?

El objetivo es conseguir que, durante todo el año, la casa tenga una actividad continuada: "Ya tenemos la programación para 2023. Van a ser cuatro exposiciones", explica este historiador del arte a EL ESPAÑOL de Málaga. Durante los meses previos a la inauguración realizan un trabajo de seguimiento en el que analizan proyectos de fin de carrera, investigaciones y publicaciones de redes sociales. Algo que definen como una "actitud de alerta".

Las obras de Drili.

"Hay hallazgos maravillosos. Es una parte muy bonita porque nos permite visitar otros entornos de trabajo", relata. Para la exposición Slide, que se inaugura este jueves 15 de diciembre, plantearon la posibilidad de abrir las puertas a todos los artistas. En total, se presentaron 38 proyectos: "Siendo un campo tan concreto como el arte contemporáneo, se trata de un porcentaje muy alto", explica. 

Sin embargo, no es tarea sencilla definir qué piezas van a colgar de las paredes de su casa durante estos meses. Las sinergias entre obra y espacio deben estar bien definidas: "Vivimos aquí, por lo que no todo el arte moderno, por muy bueno que sea, invita a convivir con él".  

Obras de Alejandro González.

Durante la conversación, tanto Pedro Alarcón como Christian Mellado reflexionan sobre el papel que tienen que tener los museos: "Requieren otro lenguaje. El Moma de Londres le ha dado una vuelta y ya no le duele guardar algunos Picasso para sacar mujeres que no han sido tan reconocidas", explica el primero de ellos. 

Defiende que "siempre" haya debate que cuestione las normas ya definidas: "Hay que revisar las biografías porque no aparecen mujeres. La Historia del Arte nunca está terminada; siempre vamos a encontrar formas de pensar en una época". 

Casa Sostoa, el origen

¿Por qué nació Casa Sostoa? Alarcón explica que el epicentro del arte contemporáneo en la capital reside en el CAC: "El Centro miraba a un circuito muy consolidado en torno a los grandes nombres. Nosotros buscamos artistas emergentes, de media carrera o veteranos pero que estén fuera del circuito", afirma. 

El tejido galerístico de Málaga es pequeño en comparación con el escenario museístico y la conversión de la cultura en un atractivo turístico (ambos en pleno auge): "Apostar por los artistas que actualmente están trabajando conlleva una inversión, pero sobre todo la necesidad de que haya galerías, muestras y la posibilidad de comprar".

Pedro Alarcón y Christian Mellado junto a una de las obras.

 

El trabajo desarrollado en la última década ha llevado a la puerta de su casa firmas como Javier Calleja (pieza clave en los inicios del proyecto), José Luis Puche, Zurita, Victoria Maldonado, Federico Miró... Incluso Eugenio Chicano paseó por sus salas en una ocasión tras interesarse por el proyecto.

En total han sido cerca de 50 creadores los que han visto alguna de sus obras colgadas de esta kunsthaus. Aunque no todas son efímeras; algunas se han ido quedando, como el friso que preside la pared del salón, ideado por Alvaro Albaladejo. Ahora, el armario del salón es una superficie expositiva, mezclándose el arte con la vida. 

Cuenta Alarcón que, pese a todo, Sostoa es una casa: "No podemos poner horarios, sino que hay que pedir cita. En las inauguraciones se llena y durante los tres meses que dura pueden pasar varios cientos de personas. Tiene mérito, teniendo en cuenta que hay muchos filtros, como el sitio (Huelin) y el contenido (arte contemporáneo)".

Slide

La exposición que se inaugura este jueves lleva por título Slide, como una clara referencia a la forma en la que actualmente se consume arte: deslizando los fotogramas de una pantalla a otra en redes sociales. 

Durante todo el proceso (en el que artista y coleccionista comparten un debate en torno al espacio), ha emergido una nueva cultura pop: "La manera líquida en que estos procesos de consumo de la imagen suceden acompañan a los procesos de creación de la imagen misma", afirma.

"Una de las inquietudes que podemos percibir en derivas y aprecio del arte contemporáneo es en torno a su relación actual, si no imbricación, con el arte definido como urbano. Con frecuencia se categoriza de forma aislante, en la intención aséptica de preservar otras formas de creación en una dignidad autoimpuesta", reflexiona Alarcón.

Las paredes de Casa Sostoa.

Ese caleidoscopio converge en seis artistas. Alejandro González Castillo proyecta una "situación de impacto" a través de sus esculturas; una suerte de altorrelieves utilizando restos de coches rescatados del desguace: "Usa lo que la sociedad rehusa tras los accidentes automovilísticos. Hay un trabajo de investigación en cuanto a las técnicas de pintura", relata. 

Judas Arrieta compone a partir de imágenes que se solapan y en las que abundan las "figuras cinéticas, onomatopeyas y líneas gestuales" como elementos claves de composición, generando siempre un ruido visual que se proyecta como metáfora de una "determinada manera de leer nuestra sociedad".

El armario convertido en obra de arte.

En el caso de Drili, Back y Fenxi, se produce una "interesantísima especulación pictórica" procedente de la práctica del grafiti en entornos urbanos. El primero, cuya experiencia oscila también entre el diseño gráfico y la arquitectura, genera composiciones abstractas muy implicadas en volumetrías flotantes y que en parte proceden de la reincorporación de grafías descontextualizadas.

Back, por otra parte, trabaja a partir de determinados códigos estéticos del anime y Fenxi desde una visión sarcástica y humanizada del mundo de los felinos. La última obra corre a cargo de Yuu Rodríguez, quien actúa directamente sobre uno de los armarios de la casa, proyectando sobre las puertas una iconografía plasmada de símbolos a partir de la estética del mural.

De las paredes a los muebles. Todo en Casa Sostoa es arte. Hasta los brazos de Pedro, cubiertos por tatuajes que responden a las inquietudes de un mundo en constante creación

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