Málaga

Toquinho (São Paulo, 1946) es una de las leyendas vivas de la música popular brasileña. El cantante y guitarrista atesora una deslumbrante y fértil carrera en la que ha sido parte de colaboraciones icónicas como La Fusa junto a Vinicius de

Moraes (con quien compuso 120 canciones, reunidas en 25 discos durante 11

años) y Maria Creuza, y con otras leyendas cariocas como Jobim, Chico Buarque,

Marcos Vella, Jorge Ben Jor o Elis Reina.

Su técnica y sensibilidad son aplaudidas en todo el mundo más allá de fronteras de ritmos o idiomas, y hoy le siguen lloviendo los reconocimientos. El último, el Grammy Latino 2021 al Mejor Álbum Instrumental (dúo con Yamandu Costa). El compositor regresará este viernes al festival Terral, en Málaga, acompañado de Camila Faustino, Javier Colina y Marcio Dhiniz.

El músico que lleva en primera línea desde 1970 recorrerá, con su inseparable guitarra, su repertorio más emblemático (Tarde en Itapõa, Corcovado, Chega de Saudade, Eu sei que voi te amar, Garota de Ipanema, Que maravilha) demostrando que él, la música popular brasileña, el jazz y la bossa están vivos y gozan de una buenísima salud. EL ESPAÑOL de Málaga ha podido hablar con él antes de su concierto en el Teatro Cervantes.

En primer lugar, ¿cómo ha vivido estos dos años de pandemia?

Me quedé en casa como todos. Intenté vivir intensamente. Para mí no fue un sacrificio. Estudié más guitarra, compuse canciones, emprendí proyectos. Aproveché el confinamiento para trabajar mis cosas en solitario. Hice muchos conciertos en directo. Estaba esperando a que todo pasara pronto. 

El otro día leí que el hambre en Brasil había llegado a nivel récord este año y que supera la media mundial. ¿Qué sentimientos le despierta su país en estos momentos? 

Brasil capeó bastante bien la pandemia. Fue una de las economías del mundo que cayó menos. El estado ayudó al pueblo de forma general. Pasamos la pandemia de una forma heroica. No faltó de nada. Tenemos una cultura muy grande en cuanto a vacunar. Todos los brasileños tienen dos o tres dosis de la vacuna puesta. Sí subió el índice de pobreza o crecieron las colas del hambre fue a causa de la pandemia. Brasil vive una disputa muy grande de extremismos de izquierda y derechos. Todos aprovechan para sacar votos de alguna manera.

Su presidente ha negado la existencia del coronavirus, e incluso ha llegado a difundir bulos. ¿Cree que Bolsonaro es lo peor que le ha pasado a la política brasileña en mucho tiempo?

Bolsonaro tiene muchos defectos. Uno de ellos es la negación. Todos hicieron política contra Bolsonaro. Yo no lo veo como el peor presidente de Brasil para nada. Tiene defectos y podría ser mejor en muchas situaciones, desde luego. Vivimos una situación bastante buena a nivel económico teniendo en cuenta la pandemia. Toda la oposición quiere que Bolsonaro deje la presidencia. Lula tampoco me convence. Lula y Bolsonaro son muy malos en todos los sentidos. Brasil necesita una renovación política. Existe una polarización muy grande. Veo que la perspectiva de Brasil es muy mala tanto si gobierna uno u otro. No tenemos una fuerza joven para competir contra ellos. La polarización es muy grande. No me gustaría que Bolsonaro se quedara ni que Lula llegara al poder (ríe). Me gustaría que naciera una nueva expresión política liderada por jóvenes.

Actúa esta semana en el Teatro Cervantes de Málaga. Justo hace 10 años visitaba el Terral. ¿Qué recuerdos tiene de esta ciudad?

Tengo buenos recuerdos siempre, aunque pase muy rápido por las ciudades porque estoy de gira. Esta vez podré quedar un par de días y disfrutar de Málaga. Me encanta el Teatro Cervantes y esta ciudad tan luminosa.

Ha colaborado en el último disco de C. Tangana. ¿Cómo fue la experiencia? 

C. Tangana es un gran artista. Me invitó a hacer esa canción con él y mezcló la esencia de la bossa nova. Acepté la invitación y me gustó mucho la experiencia. El artista debe estar abierto a renovarse a lo largo de su carrera. Cuando aceptamos algo nuevo en nuestra vida es un avance. Me gusta mucho su música. 

Con 12 años ya sabía que quería tocar la guitarra. ¿De qué le ha salvado a usted la música?

La música me ha salvado de todo (ríe). Es mi psicoanalista. Me ayuda en todos los sentidos. Me hizo ver la vida de una forma poética. Sin música yo no sabría vivir. Es como si me faltara el aire al respirar. Sin guitarra yo no puedo vivir. No exagero. Voy a tocar hasta que pueda físicamente. 

Se convirtió en el brazo derecho de Chico Buarque y Vinícius de Moraes. ¿Quiénes han sido los grandes maestros en su vida?

Chico Buarque es un amigo. Empezamos juntos cuando éramos un adolescente. Vinícius un compañero de trabajo. Todos me influenciaron. Cualquier persona joven es capaz de influenciarme. Tengo mi ADN clavado en el tiempo. Absorbo siempre las cosas buenas. Tantos fueron los maestros que conocí... Desde los clásicos como Debussy, Ravel, Bach, Mozart, Beethoven a los contemporáneos como Vinícius de Moraes. Me enseñaron mucho a nivel musical y personal. Son muchos los maestros que viven conmigo en cada acorde de guitarra.

Ha compuesto 120 canciones con Vinícius de Moraes, reunidas en 25 discos. ¿Qué aprendió de su amigo y padre de la música brasileña?

Hicimos 140 canciones y casi 30 discos juntos. Con él aprendí mucho. Empecé a trabajar con él con 22 años y se alargó en el tiempo hasta que tuve los 33. En una época donde los valores habían cristalizado. Tuve ese privilegio de compartir mi vida y mis canciones con un artista tan grande como Vinícius de Moraes.

Casi todos conocen la canción Copa do Mundo. ¿El fútbol es a día de hoy la única cosa capaz de unir a todos en un mismo bando?

El fútbol une a los pueblos, pero antes era mucho más visceral. Ahora el comercio ha infectado todo. La selección era una cosa nuestra de corazón. Ahora no más. Son jugadores millonarios que juegan por la selección, pero muchos están ahí por la plata y porque su valor va a aumentar muchísimo con su participación. La selección brasileña hoy no tiene identificación ninguna con el pueblo de Brasil. Somos hinchas pero nada fervorosos.

Ha demostrado que la música popular brasileña, el jazz y la bossa nova están más vivos que nunca. ¿Qué sabe del amor, la música y la vida que no sabía con 15 años?

Tienen la misma cama armónica. Quedan muy bien juntos. Con 15 años era muy ingenuo. Intento conservar esa ingenuidad con todas mis fuerzas para no perderla totalmente. El amor, la musica y la vida existirán siempre. Dependerá de cómo nos ubicamos. No podemos perder la ingenuidad y la esperanza, que es lo que mueve todo en la vida. 

¿Cree que la música debe ser sinónimo de compromiso político?

La música es la música. Todas las músicas políticas se quedaron viejas. El tiempo pasa, la política cambia y la música se queda conectada en una época. La música puede hablar de todo, también de la situación social. Aún así, l a música es la música, y nada más. 

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