Málaga

Ruy López de Villalobos desempeñó un papel fundamental en la conquista de América y la expansión del Imperio español. El militar malagueño capitaneó la primera expedición a Filipinas, sentando las bases para el viaje de regreso, y fue quien bautizó las islas con su actual nombre en honor al entonces príncipe de Asturias (futuro Felipe II) dejando atrás el sobrenombre de Islas de Poniente o las islas del fin del mundo.

El Ayuntamiento ha querido rendir homenaje al héroe malagueño instalando una placa en la que fue su casa natal, ubicada en calle Compañía, número 21. El marino general de la llamada Armada de Poniente vivió ahí durante su infancia y su adolescencia. La iniciativa, dentro del plan Málaga hace Historia, tiene como fin dar a conocer figuras locales clave en episodios históricos de relevancia internacional.

David Cuevasresponsable de haber trazado el árbol genealógico de López de Villalobos junto a Juan José García, estuvo presente durante la inauguración de la insignia. El investigador de la Universidad de Málaga halló unos documentos en el Archivo Histórico Provincial y consiguió dar con los padres de López de Villalobos. "Ningún historiador había tenido la oportunidad de saber de dónde procedía", señala.

El padre del militar malagueño fue "uno los primeros repobladores de la ciudad cuando se conquista a los musulmanes", además de "valeroso y ayudante privado del rey católico". "Se le dieron estas casas a su padre. Sabemos que nació aquí", señala el historiador entusiasmado. Cuevas y García publicarán muy pronto un libro sobre su figura en Ediciones de Genal.

El hidalgo jugó un papel "muy importante" en la historia española. A él se le encomendó una empresa primordial para la corona española: establecer una base en Asia para tener comercio con Japón y China, y descubrir el tornaviaje, es decir, comunicar Asia con América. "No lo pudo conseguir porque no tenía los medios suficientes. Tenía unos barcos muy pequeños y no pudo llegar", se lamenta el investigador.

Entre sus logros, acredita Cuevas, está el de descubrir la isla de Hawái dos siglos (235 años en concreto) antes que los ingleses guiados por James Cook. "Según mi investigación, el malagueño mandó a un capitán para hacer un tornaviaje y llegó hasta Hawái en 1563. Tuvo que regresar porque hubo un temporal y ya no podía continuar", explica.

Además, López de Villalobos le dio nombre a la isla de Papúa Nueva Guinea en un segundo tornaviaje. "Uno de sus capitanes, viendo que la población tenía el mismo color de piel que los de Guinea en África le dio el nombre de Nueva Guinea. Todavía hoy se mantiene junto con el de Filipinas", subraya el investigador de la UMA.

Antonio de Mendoza, el primer virrey de Nueva España, le mandó colonizar Filipinas y buscar el tornaviaje. "Se trata de una empresa trascendental para la corona española y la expansión del Imperio español", reitera Cuevas. El marino debió lidiar con "un montón de vicisitudes durante su expedición: el hambre, la perdida de un hermano y la muerte de muchos de sus hombres", relata.

El malagueño, marginado por sus propios hombres y por los portugueses, murió el 4 de abril de 1546 en su celda de la prisión en la isla de Amboina de una fiebre tropical, o como dijeron los portugueses "de un corazón roto". Está enterrado en la isla de Indonesia. 

La expedición, apunta Carlos Martínez Shaw en un artículo en la Real Academia de la Historia, "fue afortunada con los nombres: Villalobos llamó Felipina a la isla de Leyte, y en plural, Felipinas, seguramente al grupo de islas Samar-Leyte, de donde un documento oficial, fechado en 24 de septiembre de 1559, extendió ya la denominación a la totalidad del archipiélago, mientras Ortiz de Retes daba su nombre actual a la isla de Nueva Guinea por la piel oscura de sus pobladores melanesios".

"Y, por otro, los descubrimientos no fueron tan insignificantes, ya que se identificaron numerosas islas en los archipiélagos de Revillagigedo, Marshall, Carolinas, Filipinas, Volcano, Bonín y Schouten y en torno a Nueva Guinea. Del mismo modo, se aportaron nuevos datos para el conocimiento del área, tanto en el Pacífico como en el interior del laberinto de las Filipinas", recalca Martínez.

La cónsul de Filipinas en Málaga, Rosa Agüera, también estuvo invitada al acto. "En tan bello sentir el abrazo de dos pueblos. Compartimos valores, historia y tradición. Se trata de una celebración de nuestros profundos vínculos. Esta placa debe recordarnos los desafíos que debemos afrontar ambas naciones", aseguró.

Agüera también recordó que el 30 de junio es el Día de la Amistad Hispanofilipina, jornada donde se celebra los fuertes vínculos entre la República de Filipinas y el Reino de España"El 30% de la comida filipina tiene un origen español. La huella de este país está presente en la religión, los apellidos y la arquitectura filipinas", destacó.

La tesis doctoral de Cuevas versaba sobre la participación malagueña en la conquista de América en el siglo XVI. En ella reunió una serie de biografías de todos los malagueños que estuvieron en la expedición con Hernán Cortés y Pizarro, y en el descubrimiento del Pacífico. Entre ellas estaba la de Ruy López de Villalobos, un hombre curioso y de letra nacido en tiempos del imperio al que pocos paisanos le conocen y que ahora tiene en la calle Compañía un santuario en su honor.

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