Málaga

El arcoíris Waldorf se ha convertido en uno de los juguetes más famosos y buscados de cara a Reyes de los últimos tiempos. Todos están formados por arcos de diferentes colores que encajan entre sí. Se trata de uno de los juguetes de la conocida como pedagogía Waldorf, diseñados para favorecer el desarrollo y las habilidades de los niños mediante el juego manipulativo y sensorial.

A la hija de Miguel Moreno 'Bolo', premio Nacional de Circo 2016, le regaron uno pequeñito de 30 centímetros. "Todos los que somos padres nos lo han regalado. Se ha puesto muy de moda. En un montón de sitio lo venden. Cuando lo vi, me dije: "Esto no puede ser. Lo tengo que hacer yo en gigante", relata el artista malagueño durante una entrevista telefónica con EL ESPAÑOL de Málaga. Dicho y hecho. 

El cofundador de la compañía Vaivén Circo construyó un arcoíris de dos metros y medio de ancho, que cuando saca los siete arcos ocupa todo el escenario. Un total de 10 metros cuando se pone uno detrás de otro (sin olvidar la altura que puede coger). Será una de las sorpresas de su último espectáculo, Esencial, programado en el Teatro Cánovas desde este domingo (y hasta el próximo 30 de diciembre).

Este montaje es la quinta producción de Vaivén Circo y con él han colgado el cartel de completo en la mayoría de las representaciones llevadas a cabo por la geografía española, en plena pandemia. "Hemos demostrado que la cultura es segura. Nosotros habremos hecho unas 120 funciones, que es muchísimo para este momento", señala Bolo. 

Javier Parra dirige junto al malagueño esta obra de escenografía cambiante e imprevisible, con la colaboración de Jokin Oregui, Premio Nacional de Teatro para la Infancia y la Juventud 2018. Dirigido a un público familiar, el acrobático y poético montaje reúne a cinco personajes en escena que juegan, que sueñan, un viaje de aventuras que llevará a los espectadores a lugares recónditos donde la decisión vital será tomar el camino más simple.

Un repaso por la historia de la arquitectura

El espectáculo hace a la vez un interesante repaso por la historia de la arquitectura, pasando desde la caverna hasta el Modernismo, desde la judía Torre de Babel hasta la Antigua Atenas. A partir de estos elementos, buscan momentos poéticos y poderosos que crean un ambiente mágico que pretende hacer volar al público durante los 55 minutos que dura la obra. 

Otra foto del montaje. Andrés Castillo

"Todo venía de un deseo nuestro de representar el ideal de belleza del Renacimiento. Una historiadora del arte con la que nos reunimos nos dijo que era mucho más bonito hablar de la estética que hablar de la belleza. El Renacimiento no era bello ni era Renacimiento si no llega a existir el Barroco y el Románico", explica Bolo, que piensa que "antes de algo bello siempre hay destrucción" y que "el movimiento siempre te lleva a algún lugar". "Entonces hemos querido representar eso. A lo largo de la historia para pasar de un lugar y otro siempre ha habido momentos de caos hasta llegar a la armonía", zanja.

Las raíces de cada uno

Esencial, "una cosa bastante bonita", en palabras de su cocreador, también reflexiona sobre las raíces y los orígenes. "La Torre de Babel surge del suelo. Es como una representación de que todo surge de las raíces, de abajo. Las siete piezas van saliendo una encima de la otra. Esto de la pandemia nos tiene que valer para saber que en las raíces está la verdad", señala el artista, que opina "hablamos mucho de vacunas, pero se nos olvida alimentarnos bien, respira, estar tranquilos y huir del estrés".

La pionera compañía funde danza, dramaturgia y artes circenses desde su creación en 2008. "Todo es lo mismo. Los que quieren hacer el teatro, la danza o el circo puro no los entiendo. Todo tiene movimiento, intención circense. Cuando Don Juan Tenorio coge su capa y se la pone también se trata de un movimiento circense. Es teatro y manipulación de un objeto. El arte cuanto menos puro sea, más interesante es. De ahí los grandes artistas de la historia como Picasso y Botero", reconoce. 

La compañía formada por Raquel Pretel Ferrándiz y Miguel Moreno Bolo tiene la danza contemporánea de Bruselas o el circo canadiense y el francés. "Hemos tenido la suerte de ser bastante pioneros en lo que hacemos en España. Yo vengo del deporte. El circo tradicional bien hecho me gusta. Artistas de circo canadiense y francés han abierto otra ventana en el mundo del circo contemporáneo. Nosotros nos hemos tenido que reinventar aquí", recalca.

Otra foto de Vaivén Circo.

-Recibió el Premio Nacional de Circo en 2016. ¿Percibe que este arte está ya más valorado y se tiene menos prejuicios?

-Sí, por supuesto. Desde que empecé a hacer circo hace 25 años ha cambiado mucho todo. Se concibe como un arte más. El circo contemporáneo llena. Eran prejuicios preconcebidos de la televisión. "Este Senado es un circo", decían. Bueno, es un circo. ¿Y qué tiene de malo? Antes se utilizaba la palabra payaso para insultar, pero ahora se considera una profesión que requiere mucha dedicación. 

Entre los agentes que han contribuido a cambiar esa visión del circo está el Festival de Circo Circada en Sevilla; la Escuela de Circo de Granada, una de las más interesantes junto a la de Madrid y Barcelona; y la Asociación de Circo de Andalucía, que nació hace 12 años con la intención de convertirse en una entidad que reúna a los profesionales del mundo circense de la comunidad autónoma.

Crisis en el sector

Bolo se sincera cuando le preguntamos por los dos años de pandemia. Para ellos, han sido "complicados" porque "la cultura es la primera en cerrarse y cortarse". "No hemos trabajado al mismo ritmo. Pero que nosotros hayamos trabajado no significa que el mundo de la cultura no esté fatal. Muchas de las compañías que conozco han desaparecido y no han podido sustentar sus estructuras. Ha sido un desastre económico grande. A ver si pasa esto ya y podemos seguir respirando", responde.

Vaivén Circo es una compañía medianamente conocida y por eso, entre otros motivos, han podido seguir adelante. "Tanto la gente que le gusta el circo y como la que busca información sobre estos temas acaba conociéndonos. Al final, nos gusta ir a lo que nos dicen que es bueno. Al principio de la pandemia ha sido fácil llenar todo porque los aforos estaban al 50%", señala el artista afincado en Granada desde hace dos décadas. 

Entre sus proyectos pendientes de recuperar está el de viajar por medio mundo con Esencial. Tenían una actuación cerrada en la Academia de Música de Brooklyn (BAM) y otra en Hong Kong. También montar "una cosa chiquitita y volver a las raíces", adelanta Bolo sobre los futuros proyectos de la compañía con 1.300 funciones a sus espaldas. 

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