Málaga

El título de la exposición El labrador y el astronauta, inaugurada esta semana en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC), hace referencia a los diferentes puntos de vista que tienen las personas de las cosas en función de la posición que ocupen o el estado en el que se encuentren. La intención del artista es generar en el espectador el distanciamiento de lo real invitándolo a trasladarse a mundos lejanos y exóticos.

Patricio Cabrera está considerado una de las figuras artísticas más interesantes del panorama actual español de las artes plásticas donde queda patente el dominio del color y el espacio. En esta exposición muestra la naturaleza brasileña imaginada por él en sus coloristas paisajes.

El artista comenzó su trayectoria pintando bodegones, a modo expresionista y en alguna ocasión, autorretratos. Más tarde, aunque se dio cuenta de que a través de los paisajes, que se convertirían en el eje centrar de su obra, podía expresar todo lo que quería transmitir al espectador.

Algunas de las obras de Cabrera en el CAC.

En los 90 tras su paso por Nueva York, sus obras comienzan a destacar por la incursión de formas vegetales esquemáticas y motivos decorativos aislados, mediante la organización ornamental cobra protagonismo en sus composiciones. Esta forma de crear le permitía mostrar la red de tramas que ocultaban y desvelaban unas formas vegetales estilizadas.

Cabrera tiene una relación estrecha con los paisajes, sobre todo con aquellos lugares en los que temporalmente ha vivido, entre los cuales, destacan su estudio de Gines de Sevilla o en Maricá de Brasil, lugares que le han permitido crear su propio lenguaje.

En la última década, el trabajo del artista destaca por la estandarización codificada del paisaje y figuras junto a la apuesta por el ornamento, donde destacan motivos recurrentes como puestas de sol, las islas, el mar, los barcos, las casas de madera o los desiertos, entre otros.

En sus obras destacan los tintes autobiográficos, signos gráficos, geometría, ornamento, multiplicidad de vistas, aspectos cotidianos, literarios o intelectuales, además de recuerdos, vivencias o influencias culturales.

Otra imagen de la exposición.

Sus obras toman como referencia diversos lenguajes de los tebeos, la cultura popular y el surrealismo para crear sus pinturas abstractas caracterizadas por su gran colorido y el empleo de formas ornamentales donde destacan elementos recurrentes como escaleras, casas de pájaros, paisajes, vegetación y figuras abstractas.

Las casitas de pájaros de madera que se observan con frecuencia en sus obras tienen tintes autobiográficos, puesto que en la primera casa donde estuvo en Brasil, el llavero contenía una casa de madera y lo tomó como referencia. Este detalle se observa en obras como Cataratas (2021), El jardín del pulpo (2019), Al final del prado diminuto (2015), Mar con casitas (2019), Flor de bananera (2017) o Cabaña en Araçatiba (2016).

Otro de los aspectos recurrentes que se observan en su obra es el uso de los barcos, veleros o naufragios que para el artista hacen referencia al viaje, tanto físico como mental, además de la adoración que siente por el mar y todo lo que evoca. Algunos ejemplos de ello pueden verse en las obras Esa isla (2021), Barquitos en un lago (2021), El ruido del mar (2021), Naufragio bajo el mar (2008) o Bajamar en la isla de Culatra (2021).

Las formas geométricas son otro de los recursos que se emplean en las obras de Patricio donde piezas cuadradas tridimensionales, similares a las piezas de tetris o bloques infantiles que incluso recuerdan al bordado de petit-point.

En estas obras se mantiene el motivo principal, puede ser una flor carnosa y la abstracción de una planta superpuesta, elaborada con fichas o teselas como en Flor sobre verde (2020), otras que generen un efecto óptico de 3D al acumularse para construir una sola flor como Flor roja. Lilium purpureum (2021) o puede que una representación naturalista a modo de emblema aparezca flanqueada entre dos plantas con fichas como Flor blanca. Alcea syriaca (2021).

Sin embargo, esas piezas tridimensionales cobran protagonismo sobre un fondo blanco adoptando la forma de diversas flores o plantas como en Flor (2020), Boceto 1 y 2 (ambas de 2019) o la inversa como ocurre en Boceto 3 (2020) o Teselas verdes (2020). 

El artista también emplea este proceso con cierto sarcasmo intelectual mediante el uso de formas abstractas como piezas cuadradas semejantes a los azulejos que evocan las teselas de un mosaico, algunas de sus obras destacan Mapa (2021), Islas (2021), Interior con planta (2020), Rana contenedora (2020), El faro de Chipiona (2020), Peces en aguas verdes (2020), Peces en aguas azules (2020), El barco del arroz (2021) o La cruz de la mar (2020), entre otros.

En sus pinturas o dibujos se pueden observar diversas tramas superpuestas a modo de un conjunto de plantas, formas geométricas, paisajes o entornos naturales donde destacan componentes figurativos, enigmas y una gran paleta de colores. Algunos ejemplos de ello, pueden verse en sus obras Flores en el Ejido (2019), El jardín del pulpo (2019), Príapo fecundando la tierra (2021), Príapo fecundando el mar (2021), El jardín de una casa (2017), El viento en Tiscamanita (2008) o Cabaña en Araçatiba (2016).

A Patricio Cabrera le llaman la atención artistas de la escena neoyorquina como David Salle o Eric Fisch, además de la influencia de los dibujos animados con sus colores vibrantes y sencillos. Por otro lado, tiene influencias de arte geométrico brasileño de los años 50 y la pintura ornamental italiana del Renacimiento.

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