Málaga

Amir John Haddad (Friburgo, 1985), conocido artísticamente como El Amir, estaba en la isla privada del fundador del Circo del Sol grabando cuando Hans Zimmer le llamó para participar en la nueva película de James Bond. "Tengo un proyecto muy chulo. ¿Te apetece? Vente a Londres y grabamos", le dijo. El músico alemán, afincado en Macharaviaya, no se lo pensó dos veces y se embarcó en esta aventura. 

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El guitarrista vivió entonces una odisea al estilo del agente 007 para llegar a tiempo al estudio. "Terminé aquella producción en la isla privada de Guy Laliberté (donde trabajó con Rory Kaplan, exteclista de Michael Jackson) en el Pacífico Sur y me fui a Inglaterra. Hubo tormenta allí y perdí varios aviones. Aterricé justo a tiempo para grabar", cuenta el artista en una entrevista con EL ESPAÑOL de Málaga.

Haddad conoció ese mismo día al equipo de la superproducción Sin tiempo para morir y a su director Cary Fukunaga (True Detective, Maniac). Después estuvo tres horas grabando en el estudio, convirtiéndose en el primer guitarrista flamenco en la saga del agente secreto. El público escucha su guitarra española justo al principio de la película cuando Daniel Craig llega a Cuba y aparece el leitmotiv de James Bond. 

Zimmer, un enamorado de la guitarra

Zimmer quería darle un punto latino a la banda sonora de la película, ambientada en la isla cubana al inicio. "Lo que toco no es flamenco, pero si aparece el sonido de la guitarra española dentro de una banda sonora compuesta por un grande", aclara el artista, que cuenta que a Hans le encanta la guitarra y la toca. "Siempre me anima a expresar más. Se ha creado un vínculo no sólo de trabajo, sino creativo", declara orgulloso. 

"Lo bonito es que lo que hagas habrá camino para todo lo que venga nuevo. Siempre he admirado a artistas que han tenido el coraje para dar pasos hacia delante, respetando su esencia y la tradición", reconoce el artista, que define al compositor alemán como un "genio grandioso, emblemático y épico" y recuerda una de sus frases más memorables: "La música tiene que expresar lo que el ojo no ve en una película". 

Para El Amir, "es interesante colaborar con proyectos diferentes donde la guitarra española aún no ha tenido su sitio". "Gracias a Paco de Lucía podemos ser solistas de flamenco y actuar por ahí. Él ha tocado en todos los pueblos del mundo. Me siento feliz por participar en un proyecto así y aportar mi visión con la guitarra", subraya este amante confeso del mejor flamenco español.

El guitarrista alemán afincado en Macharaviaya. Isabel Vargas

El guitarrista empezó a trabajar con el compositor en 2018. Se convirtió en uno de los solistas de guitarra del espectáculo The world of Hans Zimmer donde una orquesta interpreta sus bandas sonoras más emblemáticas junto una banda y un coro clásico. Él toca la guitarra española; la guitarra eléctrica; el buzuki, instrumento griego parecido a una bandurria con un mástil más largo; y el ukelele. Uno de los momentos más emocionantes ocurre cuando interpreta la intro de Pearl Harbor

Desde entonces, el músico ha contado con él en las bandas sonoras de Bob Esponja, Bebe jefazo y El ritmo de la venganza. "Hans me aporta mucho como músico. En cada gira se aprende mucho. Yo como persona y músico quiero crecer. Cuando te enfrentes a un gran maestro aprendes mucho de ti y de como te desenvuelves ante las cosas que él pide. Es un aprendizaje maravilloso y un entorno con musicazos como Pedro Eustache y Lisa Gerrard", destaca. 

Su amor por Andalucía está ligado directamente a su niñez. De padre palestino y madre colombiana, el artista natural de Friburgo hacía viajes al sur de España en verano con su familia para ver festivales de flamenco. "Íbamos a Almería, Granada y Sevilla. Vi a José Mercé muy joven con Moraíto chico y a Tomatito. Me impactaron mucho", recuerda.

Amir en el espectáculo 'The world of Hans Zimmer'.

Su padre, un aficionado a la guitarra que tocaba el laúd árabe, escuchaba música clásica, árabe y flamenco. "Las cintas y los vinilos que había en mi casa eran de Manolo Caracol, Antonio Mairena y Camarón. A los 12 años me acostaba escuchando Castillo de arena y casetes de cantaores que mis padres compraban en gasolineras andaluzas", relata entusiasmado. 

Un encuentro con Paco de Lucía

El artista llegó a coincidir con el más grande de todos: Paco de Lucía. El guitarrista y compositor algecireño fue a Friburgo con el Sexteto Antiguo. Su madre se enteró de donde iban a cenar después del concierto. Fueron y le sentaron al lado de Paco. "No sabía qué decirle. Le comentaron: "El niño toca la guitarra". Me puso el brazo encima y me soltó: "Termina la escuela, niño", rememora. 

El Amir vio después los documentales y entendió lo que el maestro le decía. "Él no pudo acabar la escuela porque los padres no tenían dinero y se tuvo que poner a tocar. Entonces ya sólo hubo guitarra, guitarra y más guitarra en su vida. Qué sensibilidad y qué responsabilidad. En vez de seguirle el rollo a un niño le da ese consejo de vida", celebra.

En ese momento, el artista ya escuchaba a Paco de Lucía y a otros maestros internacionales como Sabicas, Ramón Montoya, Manolo Sanlúcar, Enrique Melchor y Rafael Riqueni. De Friburgo se fue a Jerez en 1997 para aprender de la mano de Pepe Justicia, uno de sus mayores mentores. Allí se formó como solista. Después el concertista le sugirió que se fuera a Córdoba para estudiar con Enrique de Melchor. 

Luego pasó 18 años en Madrid, de los cuales 10 estuvo girando con la banda de músicas del mundo Radio Tarifa. "Eso fue una experiencia muy potente. Viajé muchísimo", subraya. Amir también ha colaborado con bandas malagueñas como Chambao, con quien les une una estrecha amistad. 

El músico, que ha actuado en tablaos y escenarios de medio mundo, quiso hace unos años mudarse a un sitio con buen clima, cerca del mar, y con excelentes conexiones. "Vi un anuncio de una casa en Macharaviaya. Qué bonito es este sitio. Luego nos enteramos de toda su historia con los Gálvez", reconoce. 

Una canción al terral

En su último disco, Andalucía, incluso le ha dedicado una canción al impasible y odiado terral donde evoca el recorrido de un viento cálido. "Hay dos o tres noches que es insoportable, pero me encanta el calor. Aquí en la sierra es más seco. Todo el mundo lo conoce. Me pareció una fuerza, una energía, muy interesante que viene de África. Se trata de un punto de mira a los otros continentes de donde Andalucía se ha nutrido a través de los siglos", subraya.

Sus composiciones, dice, "se nutren del mundo". "No me pongo límites. Tengo unas afinidades que me vienen de nacimiento: la música oriental, el flamenco, el folclore latinoamericano, el pop, el jazz, el funk, el rock y el heavy metal. Aunque estoy abierto a todo", afirma el guitarrista, que nunca ha visto la música y la creación como una obligación. "Es algo que me nace y que necesito como alimento vital en el día a día", sentencia.

Para él, la música es una forma de vida, de "estar conectado con tu esencia como músico y creador". "Estar debajo de un árbol de mango y coger uno te conecta también con algo. Eso es lo que mucha gente igual no percibe. En actos muy diferentes puede haber algo muy creativo", asegura el alemán, que cree que su profesión es "una búsqueda continua que nunca para".

Amir aconseja seguir la intuición y la pasión de uno. "La música no es sólo leyes y normas, sino una cosa emotiva y energética. Debes encontrar tu voz y tu forma de tocar", reflexiona sobre esta industria, "una montaña rusa". "Hay épocas fenomenales y otras peores. Hay músicos que no llegan y tiene mucho talento. Trabajar solo por el dinero hace que te pierdas cosas, pero también hay que llegar a fin de mes", reflexiona.

Su fórmula siempre se ha basado en trabajar mucho y estar abierto a cosas nuevas. A la vida le pide, dice mientras se toma una cerveza fresquita en La Recova, que siga teniedo la misma ilusión y curiosidad por hacer música. Y si de paso tiene la oportunidad de poner su guitarra a disposición del agente James Bond, mejor.