Málaga

La primera sentencia de La Manada suscitó una gran polémica cuando se dio a conocer en 2018. Los cinco jóvenes sevillanos, autores de la violación en grupo a una chica menor de edad en los Sanfermines de 2016, fueron condenados por abusos pero absueltos de agresión sexual. Incluso uno de los jueces pidió la absolución para los cinco acusados y dijo ver en el vídeo un "ambiente de jolgorio y regocijo".

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Victoria Borrás (Alcalá la Real, Jaén, 1994) estaba inmersa en un proceso judicial, a raíz de una denuncia por agresión, cuando sucedió aquello. La joven acabó dando marcha viendo lo ocurrido en el caso. "Asumes que no hay garantías y me dije: "Esto es una lucha donde se me va a juzgar". Acaba de pasar una violación múltiple, hay vídeos y la más señalada está siendo la víctima", critica la editora en una entrevista con EL ESPAÑOL de Málaga, que tiene lugar en el centro de la ciudad.

Fue entonces cuando Borrás decidió fundar junto a su madre Inmaculada Puche la editorial Amor de madre"Le pregunté: "¿Por qué no utilizamos una herramienta tan poderosa como la cultura para defender esta lucha que nos atraviesa tanto? Siento que si hubiera leído determinados libros o si hubiese conocidos equis historias a lo mejor hubiese detectado esas violencias a tiempo", cuenta.

Las creadoras de la editorial Amor de madre. Cedida

De alguna manera, la editora se dio una respuesta ante el silencio atronador del sistema cuando una mujer sufre estas violencias y denuncia. Y, de paso, suple la ausencia de relatos feministas y LGTB+ en un mercado editorial copado por hombres. "Me parece un error que lo general, lo amplio y lo universal sea lo masculino y que lo específico y poco universalizable sea lo femenino", critica.

La graduada en Literatura Comparada concibe el proyecto como "un altavoz para la lucha feminista" donde caben todo tipo de narrativas disidentes. "Se trata de visibilizar realidades en las que se viven estas diferencias o donde se habitan esos márgenes", explica. Amor de madre es un magnífico escaparate para autoras como Luna Miguel, Elizabeth Duval, Alana Portero, Cassandra Vera y Eva Cid

"Estamos acostumbradas a que nuestra historia la cuente otro y a que el personaje femenino lo escriba un hombre. Igual que una lesbiana está acostumbrada a que su experiencie la narre un hetero. Nuestra historia está contada desde otro lugar que no somos nosotras", reprocha la editora, que opina que "la cultura en general adolece de referentes femeninos".

'Cuadernos de Medusa', una de las grandes bazas de la editorial.

"Una puede leer un libro protagonizado por un hombre y sentirse identificada. Cuando lo hace un hombre quizá no le pasa eso. Una lesbiana puede leer un texto protagonizado por un hetero y puede disfrutarlo, pero al revés no suele ocurrir", insiste Borras, que sostiene que "la experiencia femenina es la excepción en el discurso hegemónico literario".

Para la joven, "no existe dos historias de personas trans iguales ni un relato único sobre la bisexualidad". En Amor de madre las autoras se apropian de su historia y encuentran en ello diversidad de puntos de vista. Basta con echarle un vistazo al cuidado y plural catálogo para darse cuenta de ello: desde una distopía bollera donde las mujeres no son dueñas de su cuerpo a un relato sobre transicionar.

Cuadernos de Medusa

Entre las grandes bazas de la editorial están sus Cuadernos de Medusa. En ellos, las autoras hablan abiertamente de violaciones, violencias hacia las mujeres, transfobia y teoría queer. "Entiendo cada relato de los tres volúmenes ya publicados como esas serpientes que se instalan en la cabeza y te dan herramientas para dejar de piedra a tus enemigos, para protegerte y defenderte como si fuera un arma. Al final cuanto más sepas de ti misma y del entorno, más fuertes eres", defiende la editora que fantasea con la idea de Medusa y Atenea uniendo fuerzas para afrontar el maltrato.

Alana Portero aparece en el tercer número con un relato donde no reduce su mirada literaria a la experiencia trans. "Su libro habla de redes de cuidados en la época de la Guerra Civil, de mujeres que sostienen su vida y la capacidad de seguir existiendo en un entorno tan hostil. Con ese toque de brujería, abuelas y pueblo. Ella lo define como Embrujadas en Badajoz", subraya. 

Bruja más que bruja

Esto le puede recordar a algún lector a lo ocurrido la semana pasada con el diputado de Vox, José María Sánchez, que llamó bruja a Laura Berja (PSOE) por defender el aborto. "Ha habido un auge de esas opresiones desde los ámbitos políticos. Llevaba cociéndose desde hace mucho. Se da un paso hacia atrás cuando creías que había espacios conquistados", reconoce.

La portada de 'Tras esa montaña está la orilla' de Eva Cid.

Cassandra Vera, que publicó en el volumen número uno, eligió hablar en su texto de una persona que transiciona y cuenta cómo es el primer día de una chica trans en su primer día socializando como mujer. Elizabeth Duval se estrenó como escritora también ese número con un relato sobre un amorío. Mientras que la poeta Luna Miguel reflexiona sobre la agresión y cómo relacionarte con tu propia sexualidad a partir de ahí. 

Eva Cid, revelación de ciencia ficción

Amor de madre ha publicado Tras esa montaña está la orilla de Eva Cid, una novela de género donde se tratan temas como el poshumanismo, el feminismo y las sensibilidades LGTB+. "Dentro de la ciencia ficción es uno de esos espacios donde se puede hablar de realidades muy presentes y desde una óptica que suena a ciencia ficción, pero la realidad es todavía peor. Lo vemos como universos muy lejanos, pero no", advierte.

Una de las protagonistas vive en un territorio donde el Gobierno impide que las mujeres puedan decidir sobre sus vidas y sus embarazos, considerados un bien del Estado. La autora reflexiona sobre un debate actual, que parecía ya superado, como es el de decidir sobre el cuerpo de una mujer. "Es un libro de una actualidad absoluta donde se ve hacia donde pueden acabar derivando las cosas", subraya. 

De hecho, el director Nacho Vigalondo admite en el prólogo que es "fácil imaginar a qué tipo de persona a estas alturas todavía le puede enfadar, de entrada, la posibilidad de una ciencia ficción femenina, qué demonios, bollera, tanto en su superficie como en todos los puntos de partida: o que algunas habitantes de Ónfalos no dejen de ser mujeres por no tener un origen biológico".

Madre y jefa

Amor de madre surge tras la primera incursión editorial de su madre con 50 años. "Montó PezSapo cuando estudiaba Literatura Comparada en Madrid. Cuando acabé la carrera le mandé mi currículum para ver si me contrataba. Estuve de prácticas: hacía las cubiertas, y me encargada de redes sociales y la prensa", recuerda. Cuando dejó de ser aprendiz y empezó a tener un poco de autonomía pensó en este proyecto.

El origen del nombre recuerda al tatuaje hortera que muchos se hacen en el brazo para homenajear a sus madres. "Gracias al proyecto exploramos esa relación entre madre e hija y aprendemos la una de la otra. La gracia está en que pertenecemos a generaciones y entornos distintos", señala la editora, que cree que así abarcan más ópticas.

¿Cómo de necesaria es una editorial joven, feminista y LGTB+ hoy día? "Es fundamental. Quien no sea feminista y busque la diversidad en el siglo XXI se ha quedado atrás", responde. "Las grandes editoriales se están dando cuenta de la importancia de ampliar el foco. Hay toda una realidad que necesita ser nombrada, visibilizada y narrada, que durante muchos años en la historia se ha dejado en los márgenes", esgrime. Una realidad que ahora se visibiliza gracias a un proyecto valiente y necesario como es Amor de madre.