Málaga

"Mientras esté con vida / cabalgaré exigiendo entendimiento / aun cuando su jumento el hado no apareje". Este poema breve escrito por Salomón Ibn Gabirol ilustra bastante bien su manera de estar en el mundo. El malagueño siempre fue un paso por delante del mundo con su escritura: hermanó el árabe con el hebreo y fundió la poesía con su pensamiento filosófico y teológico.

El Ayuntamiento de Málaga ha presentado hoy con Ediciones del Genal una breve antología sobre el pensador en el milenario de su nacimiento donde recoge su poesía amorosa y de uso sinagogal, traducida por la catedrática María José Cano. Ibn Gabirol, el Malagueño se trata de una edición especial de la colección de la EMT Libros sobre Ruedas, librerías en marcha, promovida por el Área de Cultura.

La edición es del director de la colección, Manuel Francisco Reina, con un breve estudio preliminar donde esboza su vida y la importancia del teólogo judío que ha dejado una gran huella en el pensamiento occidental. "Huérfano desde muy joven, llegó a Zaragoza donde su genio poético le valió la protección del mecenas Yekutiel ben Isaac ibn Hassan, visir judío del rey de la taifa de Zaragoza", cuenta Reina al inicio.

Cuando su mecena es asesinado debido a intrigas políticas, Gabirol le dedica una elegía y se marcha de Zaragoza. "Se siente abandonado. Hay quien apunta una homosexualidad reprimida por condicionamientos religiosos. De hecho, hay más poemas dedicados a efebos que a mujeres, aunque esto forma parte de la tradición amorosa andalusí que recupera la poesía grecolatina", asegura.

Reina continúa en su estudio preliminar destacando que "por encima de todo le mantenía en pie su ansia de aprender, de conocer, razón por la que no se cerraba a la cultura árabe y su lengua que conocía, y en la que escribía con la misma facilidad y peso que en hebreo". De hecho, fue confundido durante mucho tiempo con los filósofos musulmanes debido a que escribía sus tratados de filosofía en árabe.

Un gran poeta

Según Reina, Gabirol era por encima de todo un gran poeta. "En sus poemas, cuyo tema principal es la vanidad de las cosas terrestres, se encuentra una cristalización conmovedora de su filosofía. Uno de sus creaciones más señaladas es Kether Malkhut (La corona del reino) donde escribe: "A ti el amor que prevalece sobre toda criatura, / y la bondad reservada para aquellos que te temen. / A ti los misterios que sobrepasan la alabanza / y el pensamiento, / y la vida que no puede tener fin".

Lo llamaban el caballero de la palabra y el más hábil de entre los poetas, asegura Reina, "pero que tenía un carácter muy fuerte y fue capaz de increpar e incluso injuriar a los magnates sin excusarles sus defectos". "Gabirol es el primer poeta que compone para orar en la sinagoga", subraya. En buena parte de la antología se da cuenta de ello.

También hace alusión Gabirol a su condición de judío, una minoría prácticamente hasta ayer: "Desde el día de su existencia el hombre está angustiado y humillado, herido, abatido por Dios y afligido. Desde su origen es una paja volteada por el aire y a su término una arista aventada. A lo largo de su vida, es como una hierba seca pero Dios buscará a aquel que ha sufrido persecuciones. Desde el día en que salió del vientre materno, tristeza de noche para él, quejido del día".   

En sus poemas también habla del desprecio de los bienes mundanos en favor de cultivarse interiormente. "Luego, cuando el espíritu de Dios comienza / a empujarlo, / se afana en amasar poder y riqueza, [...] En fin, cuando cree haber incrementado su fortuna, / y que ésta es abundante, / en el bienestar el raptor le sorprenderá. [...]  A cada instante está destinado a la ruina, / a todas horas a la desgracia, /en todo momento a los accidentes. / Y cada día, sobre él, el miedo". 

Desconocido

A pesar de su talento, el pensador sigue siendo "a día de hoy, mil años después, casi un desconocido para sus compatriotas, y una fuente referencial del mundo filosófico y místico internacional", critica Reina. "Especialmente en Israel, donde, su ciudad más

heterodoxa y cosmopolita, Tel Aviv, le dedica, no sólo estudios y publicaciones en sus universidades, sino una de sus avenidas principales", recalca.

El autor del estudio preliminar espera que esta antología "sirva para devolverlo a su ciudad y su península, que tanto cantó y amó". Los actos del Milenario de Ibn Gabirol, promovidos por el Ayuntamiento de Málaga, buscan desde principios de 2021 dar a conocer la figura de este ilustre poeta y filósofo malagueño de origen judío, a través de un programa de actividades y acciones de divulgación.

Algunos de sus poemas

Este mísero mundo

Vana es la mente, la inteligencia oscura;

a la vista está el cuerpo, pero el alma escondida;

el mundo, quien lo busca no halla sino el mal.

Y el hombre la alegría en la tierra no encuentra.

Hoy en día el vasallo da muerte a su señor,

la sirvienta y la esclava a la reina reprenden,

contra el padre y la madre el hijo se levanta

y asimismo la hija contra su padre y madre.

Amigo, mis miradas contemplaron el mundo,

lo bueno a ojos de todos: ¡sólo confusión vieron!

Mientras vive, fatigas ha de aguantar el hombre

y al final sólo obtiene terrones y gusanos.

Tierra, vuelve a la tierra

y el alma al alma vuela.

Otros poemas

La rama ha brotado en mi corazón con sus flores.

El tallo de mirto ha plantado el amor con sus deseos.

Se eleva como una columna de marfil, hermosa a los ojos

de todo amado, como el enamorado de delgada cintura.

Entiendes el secreto del amor de los corazones.

Cuando alzas tu corazón hacia él, él levanta sus ojos hacia ti.

Han llorado los amantes por mí, sin llegar a llorar,

pues con zureo de paloma, yo gemí ante sus palomas.

Sus mejillas son como manzanas doradas con figuras de plata.

¡La palabra está dicha a su tiempo!

Se avergonzó la luna cuando vio el brillo

de su mejilla y el sol cayó sobre su rostro.

Sus pechos son como granadas auras engastadas en oro.

¡Ojalá, yo pudiera libar sus granadas!

Sin título

Yo soy la poesía y la poesía es mi esclava.

Para poetas y músicos soy un arpa.

Mis poemas son como coronas de reyes,

tiaras en las cabezas de los magnates.

Aquí me veis, tengo dieciséis años,

mas mi mente comprende como un octogenario

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