EFE
Publicada
Las claves

Antequera vuelve a abrir una ventana a su pasado romano. Después de 35 años sin nuevas excavaciones en el yacimiento de Singilia Barba, una intervención arqueológica ha sacado a la luz nuevos restos de su teatro romano, entre ellos parte del graderío medio, cuyos grandes sillares presentan un excepcional estado de conservación.

Los trabajos, desarrollados durante este mes en la antigua ciudad romana, han permitido recuperar una parte del edificio que, según las primeras estimaciones, alcanza unos 52 metros de diámetro. Una dimensión que da cuenta de la entidad que tuvo este espacio monumental y del potencial arqueológico que todavía permanece bajo tierra.

El hallazgo ha superado las expectativas iniciales del equipo científico. La conservación de los sectores superiores del graderío resulta especialmente relevante, ya que estas zonas de los teatros romanos suelen encontrarse más deterioradas debido a los derrumbes, el expolio y la reutilización de los materiales constructivos a lo largo de los siglos.

La intervención supone además el regreso de la investigación arqueológica a Singilia Barba después de más de tres décadas. Los trabajos constituyen una primera campaña dentro de un proyecto que necesitará nuevas excavaciones y estudios para determinar con mayor precisión la configuración del teatro, su cronología y la evolución que experimentó a lo largo del tiempo.

La excavación ha sido autorizada por la Junta de Andalucía y financiada en el marco del proyecto 'Redescubriendo Singilia Barba: entre la geoarqueología y la caracterización de la cultura material', impulsado por la Comunidad de Madrid y la Universidad Complutense de Madrid.

El yacimiento romano de Singilia Barba en Antequera. Turismo Andalucía

Una ciudad estratégica

Singilia Barba se localiza en el actual Cortijo del Castillón, a unos siete kilómetros al noroeste de Antequera y a apenas dos kilómetros del río Guadalhorce. Su ubicación, en un enclave estratégico de las comunicaciones antiguas, ayuda a explicar la importancia que alcanzó la ciudad durante la Antigüedad.

El asentamiento tiene origen túrdulo y está documentado al menos desde el siglo III antes de Cristo. Posteriormente quedó integrado en la órbita romana y llegó a convertirse en uno de los enclaves relevantes de la zona.

Los trabajos han estado dirigidos por Manuel Romero Pérez y por los investigadores de la Universidad Complutense Sergio España Chamorro, del departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología, y Luis Romero Novella, especializado en arqueología e Historia Antigua. La intervención ha contado también con la colaboración del Ayuntamiento de Antequera.