El Estatuto de los Trabajadores reconoce desde 2023 una bolsa anual de horas para imprevistos familiares, en la que el empleado puede ausentarse del trabajo y no pierde sueldo.
Este permiso está pensado para urgencias, como enfermedades o accidentes de familiares cercanos o personas que convivan con el trabajador, y su presencia resulta indispensable.
Lo recoge el artículo 37.9 del Estatuto, que llegó con el Real Decreto-ley 5/2023, que permite ausentarse por causa de fuerza mayor.
El detalle que más se pasa por alto es la unidad de medida. La norma no habla de cuatro días que haya que pedir completos, sino de horas de ausencia equivalentes a cuatro días de trabajo al año.
Por eso, el tiempo puede disfrutarse por horas, sin necesidad de ausentarse días enteros, y el cómputo es anual.
En la práctica, con una jornada de ocho horas hablamos de unas 32 horas al año que el trabajador reparte según lo que le vaya surgiendo. Salir dos horas para acompañar a un hijo a urgencias gasta dos horas de la bolsa, no una jornada entera.
Durante un tiempo hubo discusión, porque algunas empresas descontaban estas ausencias del salario o pedían recuperarlas. La Audiencia Nacional dio la razón a los sindicatos y declaró que el permiso es retribuido por efecto directo de la ley.
El permiso exige que la situación sea imprevisible. Tiene que tratarse de algo que no se pueda esperar y que requiera la presencia del trabajador de forma inmediata. Una revisión médica programada o un trámite que se pueda planificar no entran en estos supuestos.
El propio artículo prevé que el trabajador aporte, en su caso, una acreditación del motivo de la ausencia, y suele bastar un parte de urgencias u otro documento hospitalario. Conviene guardarlo y avisar a la empresa en cuanto se pueda.
Es un error frecuente mezclar este derecho con el del artículo 37.3.b. Ese otro permiso contempla cinco días laborables por ingreso hospitalario, enfermedad grave o intervención con reposo domiciliario.
Son dos derechos distintos: la bolsa de horas está pensada para el imprevisto, y el de cinco días para cuando el problema se alarga.
