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La mafia turca de nueva generación sigue en Málaga tras el intento de asesinato contra Ümit Yalçın en el Muelle Uno. La presencia constante de miembros de la mafia turca en la Costa del Sol va adquiriendo un carácter permanente y, poco a poco, se van conociendo pequeños detalles del porqué.

Estas organizaciones criminales han conquistado un espacio importante dentro del crimen organizado turco y avanzan hacia el europeo. Además, desempeñan un papel relevante en el tráfico de armas actual en la Unión Europea.

Han adquirido una capacidad para mover armamento a niveles industriales que, unida a su capacidad económica para contratar sicarios y traficar con drogas, las convierte en algunas de las organizaciones criminales más potentes de Europa. Tienen colaboradores en distintos países y recurren a ellos cuando lo necesitan.

Se vuelve a escribir sobre los Daltons porque el pasado jueves 8 de octubre se detuvo a uno de sus principales hombres en España, Ali S., capturado por la Policía Nacional en Marbella a petición de la justicia alemana cuando utilizaba un pasaporte bosnio falso.

La noticia fue adelantada por el periódico alemán Bild, ya que la BKA estaba investigando al clan Dalton por tráfico de armas en Renania del Norte-Westfalia, especialmente en la ciudad de Colonia.

En esa ciudad germana, los Hells Angels adquirieron una posición muy fuerte y, al parecer, gracias a estos nuevos mafiosos turcos han logrado recuperar parte del poder de fuego que habían perdido. Los Hells Angels cuentan con un porcentaje importante de miembros de ascendencia turca y kurda en Alemania, algo que les facilita los contactos con las mafias de los suburbios de Estambul.

La policía alemana también relaciona a Ali S. con un tiroteo ocurrido el pasado agosto entre dos clanes de traficantes en la calle Berliner Straße de Colonia.

Aquel 3 de agosto, aunque Ali S. no pertenecía a las organizaciones criminales que se enfrentaron por un conflicto relacionado con un delito sexual contra una familiar, se encontraba allí porque, según la información disponible, vendía armas en una cafetería clandestina de esa misma calle.

Su presencia en Marbella apunta a que el clan Dalton podría haberse asentado de forma permanente en la Costa del Sol tras iniciar su periplo en la zona en julio de 2025. Desde aquí podrían estar canalizando sus vías de tráfico de armas y sus rutas de cocaína.

Este grupo criminal es capaz de recurrir a sicarios suecos para cometer crímenes en suelo malagueño, como en el caso del excapo de los ultras del Fenerbahçe, Ümit Yalçın en el Muelle Uno.

Según fuentes turcas, los Daltons habrían instigado el ataque por una importante pérdida de cocaína ocurrida años atrás, un conflicto que habría dejado al menos seis asesinatos desde 2023.

Yalçın, por cierto, ya habría contactado con sicarios turcos llegados desde Alemania a Málaga para comenzar su vendetta. Un hombre con tanta entidad en el crimen organizado europeo difícilmente olvidará un intento de asesinato del que se libró de milagro.

La atención policial sobre los Daltons es ya una constante en Europa, debido a su actividad en Alemania, Francia, Italia y Grecia. En todos estos países se han descubierto arsenales de armas preocupantes.

En Grecia, en octubre de 2025, se detectaron 147 pistolas en un paso fronterizo del río Evros. Según las informaciones sobre el caso, se habría recurrido a inmigrantes vulnerables para trasladar las armas, muchas de las cuales habrían sido fabricadas mediante impresión 3D. El hallazgo sorprendió por la cantidad de material intervenido, una situación que volvió a repetirse el pasado julio.

En un camión que cruzó la frontera desde Turquía por el Evros se incautaron 50 pistolas ocultas bajo la cabina y fueron detenidos otros dos ciudadanos turcos.

Arsenal de armas incautado en Grecia al Clan Dalton. EE

Estas operaciones se han relacionado con las redes de tráfico de armas investigadas en el entorno de los Daltons, que podrían utilizar Grecia como puerta de entrada a la Unión Europea para distribuir sus cargamentos hacia Italia, Francia y Alemania. Algunas pistolas se venderían por unos 500 euros en el mercado negro, especialmente aquellas fabricadas clandestinamente y sin número de serie.

El hallazgo del arsenal en Grecia guarda relación con otra operación contra los Daltons en Francia. La operación francesa permite entender mejor el alcance de esta estructura criminal.

En septiembre de 2026, las autoridades detuvieron a varios ciudadanos turcos sospechosos de pertenecer a los Daltons y se incautaron de alrededor de 150 pistolas en una investigación sobre tráfico internacional de armas.

El material habría sido trasladado desde Alemania hasta territorio francés. Los investigadores sospechan que se trataba de copias de pistolas Glock que la organización introducía en el mercado clandestino. Siete sospechosos fueron procesados en París, mientras la investigación continuaba para determinar el alcance de la red.

El dato relevante no es solamente el volumen de armas intervenidas, sino la existencia de una cadena de suministro que atraviesa varias fronteras. Alemania aparece como punto de procedencia de los envíos desde Grecia y Francia como uno de los mercados de destino, mientras los investigadores tratan de esclarecer si la red también abastecía a organizaciones criminales de otros países europeos. Es precisamente esta dimensión logística la que convierte a los Daltons en un objetivo prioritario para las unidades especializadas en crimen organizado.

Italia ofrece otro ejemplo de cómo la rivalidad entre clanes turcos se ha trasladado al continente. En septiembre de 2025, la Policía italiana detuvo en Viterbo a Baris Kaya y Abdullah Atik, dos ciudadanos turcos que se encontraban en un alojamiento turístico con armas de fuego y munición. Los investigadores examinaron la posibilidad de que su presencia estuviera relacionada con la disputa entre los Daltonlar y el clan rival de los Casperlar, así como con la preparación de un posible atentado. La finalidad concreta de su estancia debía ser esclarecida por la investigación judicial.

El episodio ilustra una característica de estas redes: las fronteras no necesariamente limitan sus conflictos. Los enfrentamientos originados en Turquía pueden generar movimientos de hombres armados por distintos países europeos, donde las organizaciones disponen de contactos, alojamientos y colaboradores.

La detención de presuntos dirigentes tampoco supone necesariamente el desmantelamiento de toda la estructura. Las autoridades deben determinar hasta qué punto los integrantes que permanecen en libertad conservan la capacidad de coordinar actividades, financiar operaciones y mantener sus relaciones con otros grupos criminales.

En Alemania, entretanto, la preocupación policial va más allá del tráfico de armas. Las investigaciones sobre los Daltons y otras redes vinculadas al entorno criminal turco incluyen episodios de extorsión, amenazas y ataques armados, especialmente en ciudades como Berlín y Colonia. Esta misma semana han sucedido tiroteos contra negocios en Colonia.

La presencia de grupos juveniles que utilizan la violencia para intimidar a comerciantes y rivales añade un elemento de complejidad: no siempre se trata de una organización jerárquica única, sino de diferentes grupos, colaboradores y células cuya relación debe acreditarse en cada investigación.

Es en ese mapa donde Málaga adquiere una importancia especial. La Costa del Sol reúne condiciones que pueden resultar atractivas para integrantes de redes criminales internacionales: conexiones con otros mercados europeos, movilidad transfronteriza y presencia de personas vinculadas a distintos negocios ilícitos.

Sin embargo, establecerse en España no significa necesariamente dirigir desde aquí toda la organización. La cuestión que deben resolver los investigadores es si los miembros detectados en la provincia están de paso, buscan refugio o participan en una estructura estable de apoyo logístico y financiero.

El intento de asesinato de Ümit Yalçın introduce, además, el riesgo de que los conflictos entre grupos criminales tengan consecuencias directas en Málaga, como ya ha ocurrido.

La verdadera dimensión del problema no se mide solo por el número de detenidos o las armas incautadas en una operación concreta. Se mide por la capacidad de estas organizaciones para reconstruir sus redes después de cada golpe policial, sustituir a sus intermediarios y mantener abiertas las rutas entre países.

Y ese es el desafío que comparten las policías europeas: impedir que la detención de un integrante o la incautación de un arsenal se conviertan en un contratiempo temporal para una maquinaria criminal que continúa funcionando al otro lado de la frontera.