En el acto del patrón de la Policía Nacional en Málaga hubo una ovación que duró varios minutos. Tenía nombre propio. Era para el inspector jefe David Gil, jefe del Gabinete Técnico de la Comisaría Provincial hasta el pasado mes de agosto, cuando una larga enfermedad oncológica acabó apagando su vida para siempre.
En su expediente no figura un solo día de baja. Un agente que lo conocía muy bien asegura que "David era un currante, un ejemplo para todos". Recurre a un símil futbolístico para definirlo y concluye que "no colgó las botas hasta el final".
Su recuerdo estuvo presente en varios momentos del acto, celebrado este martes en el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga. El más emotivo llegó con el discurso del comisario principal y jefe provincial, Roberto Rodríguez, que lo conocía desde hacía más de 20 años.
"Un diamante en bruto"
Gil llegó como policía en prácticas al grupo de estupefacientes de Rodríguez y solo estuvo allí un mes. El comisario recordó que le bastó ese tiempo para saber que se trataba de "un diamante en bruto".
Así, confesó que en toda su carrera solo ha puesto dos dieces a policías en prácticas, y uno de ellos fue para Gil. Además, añadió que "jamás vi a nadie amar tanto a su profesión".
La mano derecha
Con los años, aquel policía en prácticas llegó a jefe del Gabinete. Rodríguez explicó que ese cargo es "el engranaje fundamental del funcionamiento de la institución". El jefe de Gabinete es la mano derecha del responsable, filtra, dirige y coordina, y hace de puente entre todas las áreas.
El comisario subrayó que se trata de una persona de la máxima confianza, "porque si él falla, fallamos todos. Y David nunca falló".
Los compañeros con los que ha hablado este periódico lo describen como un hombre muy querido y muy positivo. Aseguran que era capaz de mantener arriba el ánimo de todos los que trabajaban con él, también en los peores momentos de su enfermedad.
Mientras la enfermedad avanzaba, siguió en su puesto. El comisario resumió que "hasta en eso fue profesional" y le dio las gracias por "darle sentido a la palabra compromiso".
El último acto
Entre sus funciones estaba preparar el día del patrón de la Policía Nacional. Rodríguez lamentó que se fuera "antes de verlo terminado".
El subdelegado del Gobierno en Málaga, Javier Salas, también tuvo palabras para él. Calificó su muerte de pérdida enorme para todos y aseguró que su ejemplo "permanece en la memoria de quienes le conocieron y sirve de guía para continuar trabajando al servicio de la sociedad".
El comisario se dirigió a Gil como si pudiera escucharle. Le pidió que se sienta orgulloso, con "la satisfacción del deber cumplido", y le agradeció que les haya enseñado a ser "mejores personas". Se despidió con un "hasta siempre".
Después, su mujer y sus hijos subieron a recoger el reconocimiento especial concedido en su memoria. Entonces, llegó la ovación más larga del acto.
