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Araceli lleva 35 años en la Policía Nacional y los últimos 10 en la UFAM, la Unidad de Atención a la Familia y Mujer. Allí está al cargo de los agentes que hacen el seguimiento y la protección de las víctimas de violencia de género. En Málaga, más de 5.000 mujeres se encuentran bajo vigilancia en el sistema Viogén, una cifra que muestra la gran lacra ante la que se enfrentan los agentes, pero también la sociedad.

Su trabajo, explica, consiste en acompañarlas en “ese proceso tan difícil” e intentar que resulte “lo más llevadero y lo más fácil dentro de lo complicado que es para ellas”. Reconoce que la suya es una labor “difícil de entender y de ver a nivel policial”.

Explica que su unidad se rige por el protocolo que marca la Instrucción 5/2021. Desde el momento en que conocen la existencia de una denuncia, los agentes hacen el seguimiento de la víctima, la asesoran y la acompañan a sede judicial, un momento que define como “complicado para ellas”.

El acompañamiento continúa después. Según relata, las orientan, las apoyan y les presentan asociaciones y otras organizaciones en función de lo que necesite cada una. El objetivo, subraya, es tender esos lazos “con el fin de que no se queden descubiertas”.

Admite que la parte más dura del día a día es la emocional. Lo más complicado, asegura, es “ponerse al margen de todo, que no te afecte”, ante “esas vidas tan difíciles”. Siete mujeres han perdido la vida este año, tristemente, a manos de sus parejas o exparejas sentimentales.

Este martes ha sido condecorada por su gran trabajo con una cruz blanca de la Orden del Mérito Policial en el acto de los Santos Ángeles Custodios, patrón del cuerpo. Asegura que está “muy contenta” porque los reconocimientos “siempre son una gran satisfacción”. Lo vive como un premio compartido, “por mí y por todos mis compañeros”, y recuerda que otro agente de su misma unidad también ha recibido una distinción, algo que le alegra mucho.

“Una lacra difícil de acabar”

Preguntada por el momento actual, define la violencia de género como “una lacra, una lacra difícil de acabar con ella”. Defiende la coordinación entre la Policía Nacional y otras entidades públicas y asociaciones, varias de ellas también condecoradas en el acto, para “por lo menos minimizarlo lo más posible”.

Su llegada a la UFAM no respondió a un plan trazado. A lo largo de su carrera ha pasado por Seguridad Ciudadana, Policía Judicial, las Oficinas de Atención al Ciudadano y distintos grupos de investigación. Explica que en la Policía tienen “la suerte de poder pasar por distintas unidades” y que, en su caso, “llegó el momento y allí me quedé”.

Protección de víctimas y prevención en las aulas

El acto ha estado presidido por el subdelegado del Gobierno en Málaga, Javier Salas, y el comisario principal y jefe provincial de la Policía Nacional, Roberto Rodríguez. Salas ha agradecido la dedicación de los casi 4.000 agentes del cuerpo en la provincia.

El subdelegado ha resaltado especialmente el trabajo de la Policía Nacional en la protección de las víctimas de violencia de género. También ha destacado su labor preventiva en los centros educativos, que ha considerado “fundamental para concienciar a los más jóvenes” frente a la desinformación y los discursos de odio en las redes sociales.

Salas ha subrayado que la tarea de los agentes va más allá de la persecución del delito e incluye la atención a la ciudadanía y la protección de las personas más vulnerables. Ha cerrado su intervención con un recuerdo a los miembros del cuerpo fallecidos y un abrazo a la familia del inspector jefe David Gil.