Quien haya pasado este verano por una playa malagueña probablemente haya visto una avispa oriental. Grande, de tonos rojizos y amarillos y rondando la comida sin ningún pudor.
Este insecto, también conocido como vespa orientalis ya no es una especie recién llegada, sino que casi es una más. Hace apenas unos años se hablaba de un par de ejemplares avistados, por ejemplo, en la Universidad de Málaga y, actualmente, está presente en prácticamente toda la provincia.
"A Málaga ha llegado para quedarse y no solo eso. Como se preveía se está expandiendo por la Península Ibérica y lo hará hasta que el medio ambiente se lo permita", asegura Jesús Olivero, experto en Biología Animal de la Universidad de Málaga a este periódico.
Su expansión preocupa en mayor medida a los profesionales de la Apicultura, ya que los adultos se alimentan de jugos y fruta, pero sus larvas necesitan proteína, por lo que cazan otros insectos y una colmena con cientos de abejas es para ellas "una fuente casi inagotable de alimento", según Juan Molina, veterinario de la Asociación de Apicultores de Málaga.
Los avispones esperan a las abejas en la piquera, la entrada de la colmena, para capturarlas. En otras ocasiones, un grupo se queda merodeando, las abejas no se atreven a salir y la colmena termina colapsando.
Hace un par de años, la asociación encuestó a sus apicultores y los resultados fueron "alarmantes" porque registraron un incremento del 40% en la mortandad anual de colmenas atribuible únicamente a la depredación del avispón oriental y una caída de alrededor del 55% en la producción de miel.
Actualmente, la situación sigue siendo la misma y se añade el hecho de que la especie avanza hacia otras zonas. En la parte alta de la Axarquía, en Colmenar, donde la asociación tiene sus colmenas, el veterinario vio el año pasado un solo avispón durante un curso, pero este año el panorama ha sido otro totalmente diferente.
Molina explica que el primer año de colonización es el más devastador, porque el apicultor todavía no sabe cómo actuar. En cambio, donde la especie lleva más tiempo, los profesionales han aprendido "a la fuerza" a actuar.
Ahora saben que deben capturar reinas en primavera, ya que cada reina eliminada es un nido menos; reducen las piqueras; alimentan a las colmenas y fabrican trampas importadas de la experiencia del norte de España contra la avispa asiática, sobre las que la asociación ha impartido cursos.
El veterinario alerta que la expansión ya no sigue solo la costa, ya que se producen saltos cuando una reina fundadora viaja en mercancías o en colmenas vacías que se trasladan.
Ante esta situación, los apicultores asumen que la erradicación ya no es posible, pero reclaman que la Administración frene el avance hacia nuevas zonas y destine recursos a localizar y retirar nidos donde la densidad es alta.
La avispa oriental desembarcó en 2018
La avispa oriental entró por Algeciras en 2018 y llegó a Málaga en 2020 y ya se ha extendido por Huelva, Granada, Sevilla y Córdoba en un avance hacia el norte que, a su juicio tiene "bastante tiempo por delante todavía".
Aunque es tentador atribuir su llegada al calor, pero el biólogo de la UMA señala que "la causa de que esté aquí es la globalización de los transportes". Como el mosquito tigre y otras muchas especies, el avispón oriental viajó con el tráfico marítimo de mercancías.
El clima, eso sí, juega a su favor. A diferencia de la avispa asiática (Vespa velutina), la otra especie invasora que se ha extendido por el norte de España, la oriental soporta temperaturas más altas y humedades más bajas.
Su distribución natural incluye el sur de Asia, pero también el Mediterráneo oriental, el sur de Italia y Grecia y como el sur de España y estas zonas tienen climas parecidos, la avispa "aquí ha encontrado su nicho".
Llegada a Málaga en 2020, mayor presencia en 2023
En Málaga, los primeros individuos se vieron en 2020. A partir de 2023 empezaron a abundar, "incluso a la puerta de casa". Pero lo que más ha llamado la atención este año es su presencia masiva en las playas.
La explicación está en su gran capacidad para adaptarse a entornos humanizados. Vive en la ciudad y en zonas periurbanas, y en verano, cuando sus poblaciones están activas, la playa se convierte en "una extensión de la ciudad".
¿Qué hacer si veo un nido?
El avispón oriental figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, lo que obliga a las autoridades a controlarlo.
Frente a los ejemplares sueltos, como los que rondan las playas, Olivero recomienda mantener la calma, no dar manotazos, porque eso los pone a la defensiva, y proteger la comida.
No tienen instinto de atacar al ser humano, pero sí de defenderse. Al ser más grandes que una avispa común, pueden inocular más veneno.
El peligro real está en los alrededores de los nidos, donde se comportan como las abejas: si alguien se acerca, todo el enjambre puede ir a por él.
Los nidos no suelen verse colgando de un árbol, sino ocultos en huecos de persianas, entre maderas, entre rocas o entre paredes.
La señal de alarma es una entrada y salida masiva de insectos. En ese caso, nunca hay que intentar retirarlo por cuenta propia, sino llamar a las autoridades que serán las encargadas de enviar a los profesionales cualificados para retirar el nido.
