Victoria Esperanza se preparaba para volver al colegio. La niña malagueña de 6 años que hace un año movilizó a toda Andalucía en torno a la donación de médula encaraba un curso de vuelta a la normalidad con unos análisis que llegaban tan bien que su familia los daba ya por pura rutina. Pero la leucemia ha vuelto a cruzarse en su camino.
El golpe llegó este mes de septiembre, cuando la vida de la pequeña parecía por fin encarrilada tras el trasplante de médula que recibió el pasado 18 de diciembre. Su madre, Mar Fernández, lo anunciaba en redes sociales con un mensaje que ha vuelto a estremecer a quienes siguen su historia desde el principio.
Todo se precipitó el que iba a ser un jueves cualquiera. A Victoria le salieron unas petequias en la espalda y saltaron todas las alarmas. La familia acudió de inmediato al hospital y, tras varios días de analíticas, recibió la confirmación que más temía. El diagnóstico fue un mazazo. "Victoria ha recaído por tercera vez, después del trasplante".
Nadie esperaba semejante giro, reconoce Mar. "Jamás nos esperábamos que la leucemia volvería a dar la cara a Victoria", escribe la malagueña en el Instagram de @tuvictoriaesmiesperanza, donde ambas hacen un gran trabajo de divulgación sobre la enfermedad y la donación de médula.
Vuelta a empezar, con una vía nueva
El tratamiento ya está en marcha. El pasado lunes, los médicos practicaron a la niña una punción, le administraron quimioterapia por vía intratecal y han reiniciado un protocolo al que la pequeña, por desgracia, está más que acostumbrada.
A la vez, el equipo médico ha propuesto a la familia la terapia CAR-T, uno de los tratamientos más innovadores frente a las leucemias infantiles que no responden a otras vías.
La técnica consiste en extraer los linfocitos T del propio paciente, modificarlos genéticamente en el laboratorio para que reconozcan y ataquen a las células cancerosas y volver a infundirlos en el organismo. En ese tratamiento tiene la familia puestas ahora todas sus esperanzas, confiando una vez más en la maravillosa ciencia. De momento, la pequeña permanece ingresada, sin permisos previstos, a la espera de preparar a la pequeña para la terapia.
Victoria, cuenta su madre, lo lleva "muy bien". Fiel a su carácter, tan llena de alegría, la pequeña ha encontrado motivos para sonreír incluso en el hospital. Esta misma semana, tras una punción, presumió en redes de lo contenta que estaba después de comerse "un buen bocadillo de jamón".
El mensaje con el que la familia ha compartido la recaída resume su forma de plantar cara a la enfermedad. "Estamos otra vez en la casilla de salida, pero volvemos a tener la mirada fija en la meta". La despedida del post no deja lugar a dudas: "No nos vamos a rendir".
Dos batallas a la vez
Por si lo que está viviendo Victoria Esperanza fuera poco, a la vida a veces le gusta complicarse demasiado y a su lucha se suma ahora la de su propia madre. Mar afronta un cáncer de colon y ha decidido mostrar el proceso en redes con el mismo temple con el que ha acompañado siempre a su hija. "Lo importante no es el mapa que te dan, sino las ganas con las que decides recorrer el camino", escribía hace unos días.
Ella ya ha pasado por varias sesiones de quimio y se nota que su hija ha heredado su talante. En cada imagen, una sonrisa enorme y un mensaje positivo. A ellas no les gana nadie. Madre e hija se han convertido así en un doble ejemplo de resistencia, empeñadas en compartir cada paso de su enfermedad con un mismo objetivo: visibilizar el cáncer y reclamar más investigación.
La historia que unió a Andalucía
La historia de Victoria conmovió a media comunidad hace ahora un año. A los 3 años, un pequeño hematoma bajo el ojo alertó a su madre y, tras varias pruebas, llegó el diagnóstico de leucemia. La niña bautizó a la enfermedad como "el bichito" y su infancia se ha llenado de ingresos, pinchazos y una madurez que descolocaba a los adultos.
En octubre de 2024 tocó la campana del hospital y la familia creyó cerrada la etapa más dura. La recaída de junio de 2025 lo cambió todo. La quimioterapia dejó de responder y la única salida pasaba por un trasplante de médula.
Fue entonces cuando arrancó la campaña que llenó las redes de un cartel con el rostro de la niña y un lema: "Tu victoria es mi esperanza". Cofradías de Málaga y Sevilla, deportistas y artistas se volcaron con la causa. En noviembre de 2025 llegó la noticia esperada, había donante compatible.
El trasplante se realizó el 18 de diciembre, día de la Esperanza, una fecha cargada de simbolismo para esta familia profundamente cofrade y devota de la Virgen de la Esperanza de Málaga. La evolución fue tan buena que el 2 de abril la pequeña cumplió su sueño, salir de nazarena un Jueves Santo repartiendo estampas para animar a donar médula y ayudar a niños como ella.
"No para ella, sino por ella"
El mensaje de la familia no ha cambiado desde el primer día. Mar lo ha repetido siempre en cada entrevista. En cada intervención. "No pedimos donantes para ella, sino por ella". La idea es que su nombre empuje a todos aquellos que tengan entre 18 y 40 años a donar médula, para que cada nuevo donante multiplique las opciones de miles de pacientes que esperan un trasplante.
Hacerse donante de médula es un gesto sencillo. Cualquier persona sana en ese rango de edad puede acudir a un centro de transfusión o a un hospital con unidad de donación, rellenar un cuestionario y dejar una muestra de sangre para entrar en el registro REDMO de la Fundación Josep Carreras. Si algún día resulta compatible con un paciente, recibe la llamada.
La familia mantiene además varias iniciativas solidarias. Ha puesto a la venta un número para la Lotería de Navidad, el 48609 y pulseras solidarias para seguir recaudando fondos para la investigación.
Con la mirada puesta en la terapia CAR-T, Victoria vuelve a la casilla de salida sin perder la sonrisa y con un único objetivo, "ponerse buena" cuanto antes. La niña que se sabe de memoria tratamientos y medicinas que muchos adultos ni pronuncian ya sabe qué quiere ser de mayor. Quiere investigar su enfermedad para hacerles los días más fáciles a los niños que, como ella, tengan que enfrentarse al "bichito". Su victoria, sin duda, es la esperanza de todos.
