Las tablas de paddle surf están de moda. Una tarde sin mucho viento en una playa malagueña basta para comprobarlo, cuando el horizonte se llena de diferentes puntitos de colores que van de un lado a otro.
Los paddle surf se están multiplicando en las playas malagueñas verano tras verano, y con ellas también los avisos de emergencia en el mar.
Porque aunque parezcan inofensivas y unas grandes aliadas del entretenimiento deportivo, la realidad es que un mal uso de ellas puede hacer de un bonito día de playa un disgusto tremendo.
Los datos del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Tarifa, que cubre toda la provincia marítima de Málaga coordinándose con la dirección de la Capitanía Marítima de Málaga, dibujan una curva ascendente que preocupa bastante a los equipos de rescate.
En 2024 el centro atendió 12 emergencias relacionadas con el paddle surf en las costas malagueñas, con 10 personas asistidas y 1 fallecida.
En 2025 la cifra saltó a 22 emergencias y 25 personas asistidas. Según detalla José Maraver, jefe del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Tarifa, eso supone "casi un 85% más" de avisos en apenas 12 meses y más del doble de personas rescatadas.
Y la tendencia, desgraciadamente, se mantiene en 2026. En lo que va de temporada, el centro suma ya 15 emergencias, una cifra que supera el total de todo 2024 con buena parte del verano todavía por delante. Maraver prevé que los registros se acerquen a los de 2025 antes de que termine el estío.
Casi todas, vidas salvadas
Dentro de ese repunte hay una lectura positiva. En los tres ejercicios, 2024, 2025 y lo que va de 2026, Salvamento Marítimo solo contabiliza un fallecido en incidentes de paddle surf.
Para Maraver, la estadística demuestra que en la mayoría de los casos "o bien la gente acabó volviendo a tierra, o bien se produce el rescate por parte del Salvamento Marítimo de una forma efectiva".
De hecho, el fallecimiento es muy reciente, del pasado 19 de agosto. Un hombre de 58 años falleció en una playa de Fuengirola tras sufrir un accidente mientras estaba practicando paddle surf. Así, cayó de la tabla por causas que aún se desconocen y se golpeó la cabeza contra una roca.
El suceso tuvo lugar alrededor de las 18.30 horas, cuando el servicio de Emergencias 112 Andalucía recibió un aviso de la Policía Local alertando de que el bañista había resultado herido tras caer sobre unas rocas y se encontraba en parada cardiorrespiratoria.
Hasta el lugar se desplazaron los servicios sanitarios, además de los equipos de salvamento y socorrismo de la playa, que intervinieron de inmediato para intentar estabilizar al afectado. Y aunque los efectivos le realizaron maniobras de reanimación, finalmente no pudieron evitar su fallecimiento.
Tras cada emergencia hay una organización muy medida. El operativo que da cobertura a la costa malagueña se apoya en tres embarcaciones de 21 metros repartidas por el litoral (Salvamar Gadir, en Estepona; Salvamar Anitak, en Málaga capital y la Salvamar Hamal, en Caleta de Vélez) y en un helicóptero que puede plantarse en la zona en unos 40 minutos de vuelo y que emplea el aeropuerto de Málaga como base para sus desplazamientos.
Desde Tarifa, el centro coordina una franja enorme que abarca el estrecho de Gibraltar, gran parte de Huelva y Cádiz, toda la provincia marítima de Málaga y también Ceuta. En conjunto, sus unidades rescatan cada año en torno a 3.800 personas.
Los errores que se repiten
Maraver identifica un patrón claro en los incidentes que ocurren a bordo de una tabla de paddle surf. Uno de los más frecuentes consiste en meter a dos o más personas en una misma tabla, lo que multiplica el riesgo de vuelco y de caída al agua. Recuerda que en cada tabla pone la cantidad de kilos que esta soporta con seguridad y el número de ocupantes recomendado.
En esos casos, además, como es evidente, solo una de ellas (y no siempre) suele llevar el invento, también conocido como leash, el cable que amarra la tabla al tobillo y que funciona como principal elemento de salvamento en caso de que ocurra una emergencia.
A ese error se suman otros. Alejarse en exceso de la costa, no consultar la previsión meteorológica y salir a última hora de la tarde figuran entre las imprudencias más habituales.
Maraver advierte de que en Málaga es muy frecuente el conocido viento de terral, que sopla desde tierra y empuja al practicante mar adentro justo cuando las fuerzas pueden empezar a flaquear, ocurriendo el desastre.
El factor tiempo siempre agrava la situación. La mayoría de las llamadas de emergencia se producen al caer la tarde, cuando la luz se va y la búsqueda se complica.
A eso se añade la escasa cultura del chaleco salvavidas. Maraver calcula que prácticamente el 99% de los usuarios no lo lleva. Basta con llegar hasta la línea de boyas amarillas, situada a 200 metros de la orilla, para dejar de hacer pie y su uso es fundamental.
A esta suma de recomendaciones se suma llevar un teléfono móvil dentro de una funda estanca, no precisamente para posturear en redes con tus fotografías, sino porque se trata del único medio de comunicación viable a bordo, ya que estas tablas no llevan, como es evidente, radio de banda marina. Además, la propia linterna del móvil sirve para hacer señales a las unidades que peinen la zona en caso de que caiga la noche.
Maraver aconseja cargar también una pequeña mochila estanca con agua y consultar siempre la previsión meteorológica antes de salir. Sobre el agua, la clave está en no alejarse de la costa y respetar, insiste, el número máximo de personas y de kilos que cada tabla especifica de fábrica, un dato que figura en el producto igual que la fuerza de flotación del chaleco.
El jefe del centro insiste en un último consejo que puede marcar la diferencia. Conviene remar acompañado o, como mínimo, avisar en tierra a un familiar o a un amigo de la hora de salida y de la hora prevista de regreso. Si la tarde se complica, esa persona puede acabar salvándote la vida avisando a los servicios de rescate.
Según Maraver, el gran enemigo en el mar es la confianza, esa sensación de que "parece que en verano no pasa nada". Su advertencia final es directa. "Parece que en verano jamás pasa nada, pero como decimos internamente, pasan muchísimas cosas, muchas más de las que la gente cree", zanja.
