El calor aprieta y con él llega una preocupación compartida por muchísimas familias: cómo mantener el hogar a una temperatura agradable sin que eso se traduzca en un recibo eléctrico desorbitado.
Andrés Quesada, especialista en climatización y responsable de BigMat Go, se ha propuesto aclarar algunas ideas equivocadas que circulan sobre el uso de los equipos de aire acondicionado, además de subrayar la importancia de apostar por sistemas eficientes, algo que no solo repercute en el ahorro mensual, sino también en la revalorización de las viviendas.
"Existe la creencia de que programar el aparato a 20 grados va a enfriar la estancia más rápido, y esto es un error. Lo único que provoca es un mayor gasto de electricidad", explica el experto.
Su recomendación pasa por situar el termostato en una franja de entre 24 y 26 grados, suficiente para lograr una sensación térmica agradable sin que el consumo se dispare. Y advierte de un dato clave: por cada grado que bajemos de esa horquilla, el gasto energético puede crecer aproximadamente un 8%.
Quesada va más allá del uso diario del aire acondicionado y pone el foco en la aerotermia, a la que considera el sistema de climatización más eficiente disponible actualmente para los hogares.
Se trata de una tecnología que funciona mediante una bomba de calor de alto rendimiento capaz de extraer energía del aire del exterior, y que permite calentar la vivienda en invierno, refrescarla en verano y disponer de agua caliente sanitaria durante todo el año.
"Su gran ventaja es la versatilidad: un solo equipo resuelve todas las necesidades climáticas de la casa", detalla. El especialista añade que este sistema prescinde de la combustión, por lo que no genera emisiones directamente en el hogar, y que su rendimiento es notable: cada kilovatio hora de electricidad consumido puede transformarse en entre tres y cinco kilovatios hora de energía térmica.
Este ahorro se puede potenciar todavía más si la instalación se acompaña de placas solares fotovoltaicas o de un sistema de suelo radiante, lo que reduce de forma significativa el gasto en suministros.
Para Quesada, la eficiencia no depende solo de qué equipo se elige, sino también de cómo se cuida y se utiliza. En este sentido, insiste en la relevancia de un mantenimiento adecuado: "Cuando los filtros están sucios, el sistema necesita esforzarse más, pierde eficiencia y el consumo puede llegar a subir hasta un 15%". Por eso, recomienda una limpieza mínima anual de estos componentes.
Otro consejo del experto tiene que ver con los equipos Inverter: en lugar de encenderlos y apagarlos repetidamente a lo largo del día, resulta mucho más eficiente dejarlos funcionando a una temperatura constante, aprovechando así todo su potencial.
