Tras pasar unos meses en Australia y hacer una última parada en Tailandia, la malagueña Marta Rubio tenía pensado regresar a Málaga, pero antes de volver a la Costa del Sol, se desvió a Castrojeriz (Burgos) para ver el eclipse total del pasado 12 de agosto.
Después de tres días sin dormir y con más de 10.200 kilómetros a sus espaldas, la malagueña llegó a esta localidad burgalesa alrededor de la 13.00 horas. Sus tíos la recogieron en el aeropuerto y pusieron rumbo hacia Castrojeriz. Marta se dejó llevar porque realmente "no sabía a lo que iba", solo tenía claro que le hacía ilusión ver el eclipse.
Cabe recordar que en este municipio el eclipse parcial empezó a las 19.33 horas, el turno del total llegó a las 20.28 h, su máximo lo alcanzó a las 20.29 h y terminó a las 20.30 h.
Marta y su familia no fueron los únicos que pensaron en este pueblo para presenciar este fenómeno histórico. La localidad se llenó de visitantes de todas partes, españoles y extranjeros, que no dudaron en subir a una montaña para conseguir la mejor vista.
Eso sí, las gafas homologadas y la precaución no faltaron. "Mirábamos de vez en cuando, pero no nos quedábamos mirando mucho tiempo", explica la malagueña a este periódico.
El gran momento llegó durante la fase de totalidad, donde pudieron retirarse las gafas unos instantes. "De repente todo se volvió oscuro y al minuto más o menos volvió la luz", relata.
"Sinceramente, fue una sensación de irrealidad. Parecía apocalíptico, de ficción, pero es que la ficción sale de algún sitio y yo he tenido la suerte de verlo", reflexiona la joven.
La reacción del pueblo tras el eclipse fueron los gritos, los aplausos y una emoción compartida entre desconocidos, que luego se transformó en una fiesta con música y un DJ.
Además, apunta que esta festividad no se vivió solo tras el ocaso, sino que desde el mediodía ya estaban los restaurantes llenos.
Pese al cansancio acumulado de casi tres noches sin dormir y la subida al monte bajo un calor sofocante, Marta se queda con la experiencia y el haberse animado a ir hasta allí para vivir un fenómeno que no ocurría desde hace décadas y que ella volverá a vivir el próximo 2 de agosto de 2027 y esta vez desde su casa en Málaga.
