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Las claves

El miércoles pasado, un streamer prácticamente desconocido en España realizaba una retransmisión IRL (In Real Life) desde Culiacán (Sinaloa) en la que mostraba cómo trabajaba repartiendo comida a domicilio.

Sí, existe un nicho de contenido en internet al que le interesa ver el día a día de personas con trabajos corrientes, y numerosos creadores explotan ese formato.

Aquel streamer era César Gastelum, un joven de Culiacán que se encontraba en el sector Tres Ríos, en el exterior de un KFC. Concretamente, estaba en el bulevar Enrique Sánchez Alonso, a escasos metros del edificio principal de la Fiscalía General. Ese detalle, sin embargo, no le importó a quien ordenó su asesinato.

Gastelum esperaba recoger un pedido cuando los sicarios contratados para matarlo consiguieron localizarlo gracias a la retransmisión en directo. Las imágenes muestran a los asesinos instantes antes del crimen, observando a su víctima y preparando el ataque.

La ejecución fue fulminante: llegaron en motocicleta, se detuvieron y el ocupante que viajaba como pasajero abrió fuego con una pistola, matando a Gastelum en el acto.

Las imágenes dieron la vuelta al mundo porque pudieron obtenerse desde la plataforma Kick, donde emitía en directo, y posteriormente se difundieron sin censura en numerosas cuentas de redes sociales. Sin embargo, se ha profundizado muy poco en el contexto que hay detrás de este asesinato.

En julio de 2024, Ismael 'El Mayo' Zambada fue entregado a las autoridades estadounidenses por parte de los hijos de Joaquín 'El Chapo' Guzmán. Una traición imperdonable dentro del crimen organizado: el mayor narcotraficante que ha conocido México fue entregado por los hijos de quien durante años fue su principal aliado.

No entraremos ahora en todos los detalles de aquel episodio, pero sí conviene recordar que desencadenó una guerra interna cuyas consecuencias han trascendido las fronteras del país.

Mientras México sufre una escalada de violencia extrema, en otros lugares del mundo las organizaciones criminales han tenido que reorganizar sus rutas y cambiar de proveedores de droga.

Ese enfrentamiento entre los Chapitos y la facción de El Mayo Zambada también se trasladó al mundo de los streamers. Ambas partes necesitaban controlar el relato de lo que estaba ocurriendo y, al mismo tiempo, aprovechar la enorme influencia de algunos creadores de contenido.

Además, distintas investigaciones apuntan a que determinados cárteles utilizan a figuras conocidas de internet para blanquear dinero, lo que ha generado un doble interés y ha terminado situando a algunos streamers en el centro del conflicto.

Entre las víctimas se encuentran Kevin Castro, conocido como El Gordo Peruci, así como el hermano de Markitos Toys. Todos ellos pertenecen al ecosistema de creadores de contenido más seguido de México. De hecho, Markitos Toys mueve cifras de audiencia comparables a las de IlloJuan o Xokas en España.

Precisamente de Markitos Toys hay que hablar para entender el asesinato de César Gastelum. El creador de contenido se ha exiliado de México y actualmente reside en Madrid, desde donde ya ha comenzado a viajar con frecuencia por distintos puntos de la Península.

Se utiliza el término "exilio" porque abandonó Culiacán al considerar que su vida corría serio peligro. Su cercanía con 'El Nini' era conocida.

Hasta su detención, El Nini fue el jefe de sicarios de la facción de los Chapitos en Culiacán. Ese cargo dice mucho sobre el peso que tenía dentro de una organización criminal como el Cártel de Sinaloa.

A El Nini se le han dedicado decenas de narcocorridos y su figura era ampliamente conocida. Esa relación terminó pasando factura a Markitos Toys y a su familia, que fueron señalados por la facción de El Mayo Zambada como presuntos colaboradores de los Chapitos y como supuestos participantes en operaciones de blanqueo de capitales.

Aquellas acusaciones cobraron una enorme relevancia el verano pasado, cuando uno de los hijos de El Mayo contrató una avioneta desde la que se lanzaron miles de panfletos sobre diferentes localidades de Sinaloa.

En ellos aparecían nombres de personas a las que se vinculaba con los hijos de El Chapo Guzmán. Entre los señalados figuraban tanto el gobernador del estado, Rubén Rocha Moya, como el propio Markitos Toys.

Mensaje de amenazas de Mayo Zambada a Markitos Toys. EEM

Antes incluso de ese episodio, la familia de Markitos Toys había puesto rumbo a España para alejarse del conflicto. Sin embargo, aquello terminó convirtiéndose en una sentencia de muerte para algunos de sus familiares. Al principio residieron en distintos hoteles de Madrid, aunque posteriormente se establecieron de forma definitiva en nuestro país.

A Markitos Toys le asesinaron a tiros a su hermano y no acudió al funeral por miedo a correr la misma suerte. Antes de aquello, su vivienda de Culiacán había sido incendiada en dos ocasiones.

Además, los atacantes dispararon contra ella con fusiles de asalto e incluso utilizaron granadas de mano. Todos esos ataques fueron acompañados de mensajes amenazantes dejados en el exterior del inmueble por sicarios del Mayito Flaco, hijo de El Mayo Zambada.

Desde la distancia, el pasado mes de junio Markitos y su familia disfrutaron de unos días en la Costa del Sol. Pasaron por Marbella, pasearon por el paseo marítimo, visitaron Puerto Banús, estuvieron en Puente Romano y disfrutaron de la playa.

Markitos Toys, en Marbella. EEM

Mientras tanto, ha reducido considerablemente su exposición pública en redes sociales. Ha aprendido que retransmitir en directo, como hizo César Gastelum, puede convertirse en un riesgo mortal cuando formas parte, aunque sea de manera indirecta, de un entorno marcado por el crimen organizado.

Aunque pueda parecer que México está muy lejos, esta misma semana hemos vuelto a comprobar que sus organizaciones criminales llevan tiempo asentadas en España. Entre ellas se encuentran tanto las distintas facciones del Cártel de Sinaloa como el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Precisamente a este último se le ha descubierto un nuevo laboratorio de metanfetamina en nuestro país. Por ello, los servicios de información deben mantener un seguimiento constante sobre quiénes entran y salen de España con vínculos con el narcotráfico internacional.

Los conflictos entre organizaciones criminales ya no entienden de fronteras. Y el rastro que dejan los precursores químicos puede ser muy largo, especialmente cuando detrás existen laboratorios clandestinos.