En cada provincia de Andalucía hay rincones que han ido trascendiendo con el paso de los años por las historias y leyendas que arrastran.
Uno de ellos se encuentra a tan solo 16 kilómetros de Estepona, en Casares, un pueblo blanco de la Costa del Sol de 4.000 habitantes declarado Conjunto Histórico Artístico en 1978.
Se trata de los Baños de la Hedionda, un enclave cargado de historia y misterio. Cuenta la leyenda que fue allí donde el diablo habría exhalado su último aliento tras ser expulsado por Santiago, lo que explicaría el intenso olor a azufre que emana de sus aguas, conocidas por sus propiedades curativas.
Declarados Bien de Interés Cultural (BIC), estos baños representan uno de los hitos patrimoniales del macizo de la Utrera y de todo el municipio conocido como "el pueblo colgante". Son aguas sulfurosas y ferruginosas situadas en un paraje natural de gran belleza, en la margen derecha del arroyo Albarrán, muy cerca del límite con Manilva.
Según la tradición, Julio César habría acudido en el año 61 a. C. para tratar una afección cutánea, y hay quienes afirman que, agradecido por su recuperación, ordenó la fundación de la localidad.
Lo que sí está documentado, según el Ayuntamiento de Casares, es que los más antiguos tratados geográficos que mencionan el pueblo ya hablaban de las propiedades medicinales de esta fuente.
El edificio que alberga los baños, de planta cuadrada y cubierto por una bóveda esférica con pechinas y dos bóvedas de cañón, ha sido objeto de diversas intervenciones a lo largo de los siglos.
Durante la época árabe se modificaron sus muros y canalizaciones, elementos que salieron a la luz en las excavaciones arqueológicas de los años 90.
Desde 2016, el complejo cuenta además con piscinas naturales, lo que lo convierte en un atractivo aún mayor para visitantes y locales.
Cómo visitarlos este verano
Durante la temporada alta de 2026, que se extiende del 20 de junio al 6 de septiembre, el acceso al edificio de los baños está regulado por el Ayuntamiento de Casares para garantizar su valor patrimonial y evitar que se supere el aforo máximo.
La entrada es completamente gratuita, si bien es necesario reservar previamente a través de la plataforma Eventbrite.
El horario es de 12.00 a 19.00 de lunes a viernes, y hasta las 20.00 los fines de semana. Se reparten un máximo de 24 entradas por hora y cada persona puede reservar 2 plazas. En el exterior del edificio existen distintas pozas junto al área recreativa donde el baño está permitido en cualquier horario, sin necesidad de reserva.
Desde el Consistorio hacen un llamamiento a todas las personas que se acerquen a disfrutar de este rincón único: cuidarlo, respetarlo y ayudar a conservar su riqueza histórica y medioambiental.
Una de las advertencias más importantes es la prohibición de extraer barro de los baños, un gesto que puede parecer inofensivo y que supone un daño directo al ecosistema.
Desde el Ayuntamiento recuerdan que "el barro no tiene ninguna propiedad; lo que cura es el agua". Llevarse barro, advierten, es dañar el entorno de forma deliberada.
