Por fin arranca la obra de la autovía Málaga-Ronda-Campillos. Una infraestructura que empezó a imaginarse el siglo pasado como una reivindicación de movilidad adquiere ahora, con la vivienda superando los 4.000 euros el metro cuadrado en el litoral, una nueva dimensión como válvula de escape residencial.
Durante décadas, la distancia entre la Málaga del litoral y la Málaga interior no se ha medido sólo en kilómetros; también en oportunidades.
Mientras la capital y la Costa del Sol concentraban empleo, inversión y un crecimiento tecnológico sin precedentes, la Serranía de Ronda y el Valle del Guadalhorce veían cómo la falta de conexiones dignas ha debilitado su unión con los grandes centros de actividad.
La infraestructura empieza ya a tomar forma en una Málaga muy diferente de la que había cuando la operación empezó a gestarse, adquiriendo un nuevo valor estratégico: ampliar el espacio residencial de una provincia donde cada vez más familias tienen dificultades para acceder a una vivienda en la capital y en la Costa del Sol.
La paradoja es evidente: la carretera diseñada para unir el interior con el litoral empieza a ejecutarse justo cuando el encarecimiento de la vivienda está empujando a muchos malagueños a mirar hacia el interior.
Una línea de pensamiento con la que coincide la arquitecta Susana García Bujalance, que desde hace años viene insistiendo en la trascendencia de vincular el espacio residencial con la mejora de la movilidad y las infraestructuras.
"La autovía Málaga-Ronda-Campillos es una infraestructura clave para la articulación territorial de la provincia", asegura, incidiendo en que en un contexto marcado por las dificultades de acceso a la vivienda, "la mejora de las conexiones puede contribuir a aliviar la presión que soportan Málaga y su entorno más próximo".
En este sentido, defiende como "imprescindible pensar en términos de área metropolitana" al observar cómo el crecimiento económico, turístico y tecnológico de la capital "ha concentrado la demanda residencial en un espacio limitado".
Para García Bujalance, esta nueva vía "facilitará que parte del parque de viviendas disponible en el interior pueda convertirse en una alternativa real para quienes trabajan en Málaga".
El valor de la infraestructura
"La autovía Málaga-Ronda-Campillos es una infraestructura clave para la articulación territorial de la provincia; la mejora de las conexiones puede contribuir a aliviar la presión que soportan Málaga y su entorno más próximo"
Sin embargo, advierte: "Para que su impacto sea efectivo, deberá ir acompañada de una firme apuesta por un transporte público de calidad que conecte el interior con la capital, la Costa del Sol y los propios municipios entre sí, favoreciendo además la implantación de nuevas actividades económicas y reduciendo la presión sobre las ciudades litorales".
Una apuesta antigua
El eje hacia el interior no es una idea reciente. El primer paso físico se remonta a 1993, cuando se abrió el primer tramo desdoblado entre Málaga y el entorno del Parque Tecnológico de Andalucía, una actuación ligada al crecimiento urbano e industrial del oeste de la capital.
La planificación de una conexión de alta capacidad hacia el Valle del Guadalhorce, Campillos y Ronda tomó forma años después, especialmente con el Plan MASCERCA (2004-2013) de la Junta de Andalucía. En ese periodo se prolongó la autovía hasta el enlace de Casapalma, pero la conexión completa hacia el interior quedó pendiente.
El salto definitivo parecía llegar en torno a 2009 y 2010, cuando se redactaron los proyectos constructivos del tramo moderno de la autovía. El primer tramo pendiente, entre Casapalma y Cerralba, llegó incluso a adjudicarse en enero de 2010.
Sin embargo, la crisis económica frenó su desarrollo y las obras nunca llegaron a comenzar. El proyecto quedó guardado durante más de una década hasta que fue necesario actualizar documentación técnica, proyectos y trámites ambientales.
Oportunidad perdida para el interior
Ese retraso tiene ahora una lectura añadida. Muchos de los municipios que podrían haberse beneficiado antes de una mejor conexión afrontan hoy uno de sus grandes retos: atraer población y generar nuevas oportunidades económicas.
La provincia ha experimentado una transformación radical en los últimos años. Málaga capital y buena parte de la Costa del Sol viven una fuerte presión inmobiliaria, con precios que han desplazado progresivamente la búsqueda de vivienda hacia zonas más alejadas.
Según los datos de Idealista del pasado mes de junio, el precio medio de la vivienda usada alcanza los 3.784 euros por metro cuadrado en Málaga capital y 4.183 euros de media en la provincia.
Frente a esas cifras, muchos municipios del interior mantienen diferencias muy significativas:
- Campillos: 987 euros/m²
- Álora: 1.435 euros/m²
- Antequera: 1.543 euros/m²
- Ronda: 1.660 euros/m²
- Pizarra: 1.910 euros/m²
Incluso algunos municipios que ya han absorbido parte de la expansión metropolitana, como Cártama o Alhaurín el Grande, siguen ofreciendo precios inferiores a la capital.
Nueva barrera
Lo que parece evidente es que la necesidad de vivienda cambia el valor de las distancias. Hace años, vivir en determinados pueblos del interior podría parecer incompatible con trabajar diariamente en Málaga. Hoy, con el coste residencial como principal condicionante, la ecuación cambia.
Y en este nuevo escenario, una carretera capaz de reducir tiempos de desplazamiento adquiere un valor superlativo y puede convertir en alternativa de residencia lugares que hasta no hace mucho quedaban fuera del mercado habitual.
Así lo admitía el alcalde de Cañete la Real, Andrés Morón, hace unos años, cuando al ser preguntado señalaba que una mejora de las comunicaciones podría permitir que su municipio se convierta en "una especie de barrio de Málaga".
El regidor apuntaba a una posibilidad que hace años parecía lejana: que vecinos que trabajan en la Costa del Sol puedan plantearse vivir en pueblos del interior gracias a una combinación de vivienda más asequible y mejor conexión.
"Si estuviéramos a menos distancia, muchos volveríamos a Teba porque es donde están nuestras raíces y porque nos gusta vivir en un espacio más humano", decía el alcalde de Teba, Cristóbal Corral.
Primeros kilómetros
Aunque con un escenario temporal ciertamente lejano, las obras de la bautizada autovía Málaga–Ronda-Campillos han arrancado. Lo han hecho eso sí en el tramo de 4,2 kilómetros Casapalma-Cerralba, situado en las proximidades de la capital de la Costa del Sol.
La inversión manejada ronda los 51 millones de euros. Pese a la evidente demora acumulada, es la primera piedra de un proyecto de una envergadura extraordinaria, que, de hacerse realidad, vendrá a hacer justicia con la comarca del Valle del Guadalhorce y la Serranía de Ronda.
A ojos de uno de los grandes expertos en materia de infraestructuras de la provincia, el ingeniero José Alba, se trata de una "pieza sustancial" en la ruptura de esta histórica barrera entre el interior y la costa.
Incluso, recuerda que las primeras referencias a esta operación datan de los años 80 del siglo pasado, cuando el grupo Aesdima puso sobre la mesa una actuación en forma de autopista directa hacia Sevilla, incluyendo Ronda y municipios del entorno.
