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Las claves

Con su primer sueldo le regaló a su madre un collar de Roberto Cavalli, firma para la que trabajaba en Italia, en lugar de darse algún capricho. Siempre le han dicho que es la bondad hecha persona y que debería ser más malo con el mundo, pero no le sale.

Gracias a esa mirada noble y esa sonrisa limpia ha ido logrando sueños. El más importante, poder dedicar su vida al arte en toda su expresión y desde su casa, Torre del Mar. Esa que le regala un paseo por la playa cuando los días se le tuercen para volver a empezar y recomponerse.

Una colilla aplastada en la acera. Un mechero en una sobremesa. Una tirita en el suelo de un baño. O hasta un satisfayer. Lo que el resto del mundo pisa, tira o esconde, Diego Díaz Marín, fundador de ROD Almayate, lo convierte en joya y termina colgándola en las orejas, cuellos o manos de celebrities o de la mismísima reina Letizia.

Precisamente ella reflotó su marca en 2021, cuando creía que todo se acababa. Tras meses sin estrenar algo nuevo, la Casa Real eligió sus pendientes puri lace en azul, que simulan unos cordones de zapatos que aquel día brillaron como nunca como signo de que la pandemia comenzaba a llegar a su fin.

Todo ello es ROD Almayate, la firma más gamberra del país, la que han lucido Letizia, Lady Gaga o Pablo Alborán y que tú seguramente conoces sin tener ni idea de quién es la mente pensante tras ella, pues rara es la celebridad que no la ha vestido. ROD es un bastonazo. Y Almayate, un canto a la autenticidad. Y podría decirse que, ahora que nos hemos acercado a la figura de Diego Díaz Marín, él es su marca y su marca... es él.

No tiene filtro, no tiene pelos en la lengua y pasa de agradar falsamente. Le ha dicho que no a Rihanna y le emociona hasta las lágrimas cruzarse por la calle con una malagueña que elige sus joyas: un canalla con el corazón blando. Hablamos con él, a título personal, para conocerlo a fondo:

Diego Díaz. Carlos Díaz

Para quien no te conoce, antes de ROD Almayate y de todo esto, ¿quién es Diego Díaz Marín?

Soy una persona muy, muy normal. Me gustan las cosas muy básicas. Lo que me definiría es intentar ser buena persona y mis paseítos por la playa, que me hacen muy feliz; poco más. Las cosas pequeñitas y simples. Comer bueno, como unas patatas fritas, nada elaborado. Y así en todo, busco el gusto en lo básico.

ROD Almayate cada vez se conoce más. Candela Peña habla de la marca en cada programa al que pisa, y tu marca se ve por todas partes. ¿Te pasa como en otras firmas, que la gente conoce la marca pero no tanto al creador?

Para mí es algo hecho a propósito. Como yo era muy conocido como fotógrafo a nivel mundial y eso me generó muchos problemas, ahora llevo de forma muy consciente el aparecer poquito. Me permite que la marca sea vaya muy bien y yo mantenerme siendo la persona de siempre, con mis amigos, mis paseítos y mi familia, sin que eso contamine mi vida. Me ha costado mucho conseguir esta vida tranquila aquí, viniendo de Milán. Para mí es casi una herramienta para poder trabajar sin ataduras.

Antes de ROD hubo quince años de Schield. ¿Qué murió y qué sobrevivió en aquel cambio de nombre y de estilo?

Algunas de las piezas más icónicas a día de hoy siguen siendo de la marca antigua. Nosotros no creemos en las colecciones, sino en las piezas. Lo que funciona, funciona, y una pieza buena la tengo que mantener. El ADN un poco está ahí. Schield estaba muy marcada por la industria de la moda, estábamos en Italia; teníamos socios muy grandes, los fabricantes de Prada, de Gucci, distribución mundial, toda la rueda de la alta moda. ROD significa autenticidad, significa romper con todo eso. De hecho rod es 'bastonazo'. Y Almayate es una sátira a la gente que le pone París o Milán a su nombre, cuando lo mío es Almayate, que es lo que realmente soy. Aunque la parte creativa salía del mismo sitio, Schield no era igual, me sentía más esclavo con todo lo que te he dicho. ROD ha roto con todo eso. Es honesto conmigo mismo.

Eres de Torre del Mar, y orgulloso de ello. ¿Cómo recuerdas al Diego que creció allí?

Como el de ahora, gracias a muchísima terapia he vuelto a ser ese Diego, porque me había perdido un poco. Lo recuerdo igual que ahora, un niño bueno. Yo soy muy bueno. Siempre me han dicho que tengo que aprender a ser malo, y lo he intentado, pero lo paso mal y no me sale. Un niño bueno, muy simple y muy cariñoso.

Diego Díaz Marín. Carlos Díaz

¿Y en los estudios?

Yo era muy regular. Me han diagnosticado TDAH ahora y ya he entendido muchas cosas de mi pasado. Soy una persona que se pone en lo que sea y se le da bien, pero siempre que me interese. Si me interesa voy a tope, y si no, me cuesta muchísimo.

En el mundo del arte y el diseño muchos tienen un referente desde pequeños, una abuela costurera, una mami manitas... ¿Hay quien te metiera esto en vena o es algo tuyo?

La joyería para mí es solo un canal, yo en realidad no soy joyero. Ahora hago joyas porque la marca va bien, pero ROD es una forma de expresión en general. Mañana me dará por hacer otra cosa, de hecho ya hago hasta velas, y antes hice bolsos. Lo que se proyecta es la imagen, no la joya en sí. Mi referente de inspiración, en foto, en imagen y en marca, son las mujeres de la familia de mi madre, ella incluida. Son mujeres muy fuertes, las que llevan el carro, capaces de hacer cosas realmente extravagantes manteniendo siempre una dignidad y una elegancia extremas. Ese contraste es el que me enamora y el que está en ROD todo el rato. Haces algo muy extraño y te preguntas cómo pueden mantener esa dignidad, ese poderío. Pues lo mantienen.

¿En qué momento entra la fotografía en tu vida?

Desde los ocho años. Mis padres tenían el supermercado de un camping y estaban las típicas cámaras de usar y tirar. Yo cogía a mi prima, la envolvía en plástico, ponía a mi hermana en el cuarto de baño con un periódico como haciendo caca y un quiqui en la cabeza... Esas cosas las hacía yo con ocho años.

Eso es muy ROD Almayate.

Por eso te digo que, gracias a mucha terapia, me he quitado las capas que me puso Milán y he vuelto a aquello. Ahora soy feliz y todo fluye de forma real.

¿Cuál es el salto que te lleva hasta Italia?

Yo me fui de Erasmus estudiando arquitectura técnica, frustrado total porque no era para mí, pero no veía otra salida. Y me descubrió Roberto Cavalli, por Facebook, a través de alguien de su personal. Me ofrecieron unas prácticas de seis meses y a la semana me las cortaron y me hicieron un contrato. Empecé a hacer la campaña mundial de Roberto Cavalli, la que hacía Mario Testino, que vendría a ser como el Cristiano Ronaldo del fútbol, pero de la fotografía de moda. Y de pronto me pusieron a mí, sin experiencia, a hacer la campaña mundial. Eso me lanzó al estrellato. Hablamos de 2009 o 2010 aproximadamente.

Diego, en un momento de la charla. Carlos Díaz

A partir de ahí trabajas con figuras enormes, modelos, artistas. ¿Cómo lo recuerdas?

Realmente en mis fotos siempre me gustaba mantener la cara anónima. He trabajado para las marcas más importantes de la moda, y no me gustaba trabajar con celebrities, porque la celebrity te come la imagen. En vez de ver la composición, ves la cara.

Has dicho muchas veces que en París o en Milán te convencen de que fuera de allí no eres nadie. ¿Lo sigues pensando?

Cuando estás allí es como una pareja tóxica, te crees que fuera no tienes valor. Cuando tuve un problema de salud por todo lo que yo estaba viviendo allí, me vine aquí con depresión, pensando que no iba a poder trabajar en la moda desde Málaga. Y mi sorpresa fue que estoy trabajando a niveles mucho más altos, con mis reglas y desde mi casa. Allí hay una serie de estándares que te sobrepasan y que son inútiles, no son reales.

Ese problema de salud fue una parálisis facial. Dentro de lo malo que fue, has dicho que también fue lo mejor que te ha pasado.

Absolutamente. La parálisis, de la que ya me recuperé, me ha dado esta nueva oportunidad de entender qué quiero hacer con mi vida. A veces me da avisos otra vez. Aunque vayas con tus reglas, en el trabajo siempre hay días más duros, y a mí empieza a parpadearme la vista. Para mí es una señal. Cierro el ordenador y me voy a la playa, pase lo que pase. Es una putada, pero es una gran señal que me dice 'por aquí no paso' y tengo que desconectar.

Hoy se habla mucho más de salud mental, sobre todo después de la pandemia. Para ti es algo primordial, lo has mencionado desde el minuto uno.

Primordial. He probado todo tipo de terapia. La terapia me ha ayudado, pero lo que más me ha ayudado son los audiolibros de psicología, playa arriba y playa abajo, con los auriculares.

Es una psicología muy barata y muy de aquí. Bendita playa.

Dicen que al caminar se activan todas las neuronas, y eso aquí en Málaga lo podemos hacer. Tenemos esa suerte.

Cuando volviste estuviste casi cinco años sin salir de tu pueblo.

No venía ni a Málaga. Aquello fue una cura para mí. Ahora me encanta salir, pero lo necesité. Venía roto, totalmente roto. Ahora estoy muy bien, mejor que nunca.

Muchas veces nos ponen la meta del éxito en un sitio concreto. En el periodismo, si no vas a Madrid parece que no hay éxito. ¿Dónde está el éxito para ti?

Yo tuve la suerte de alcanzar el éxito mundial más alto como fotógrafo con veintidós años. ¿Y qué pasa? Que me frustré, porque cuando llegas a la meta ves que en realidad no hay nada. Es una depresión tremenda. Para mí el éxito ahora son muchas patas, la profesional, la personal y la calidad de vida. Y eso me lo permite estar aquí en Málaga.

Diego, en un momento de la conversación. Carlos Díaz

¿Cómo le explicas a alguien de ciudad grande, tipo Madrid o Barcelona, por qué eliges la costa, tu pueblo?

¿Por qué no elegirlo? Para mí es un sueño vivir en Málaga. Logísticamente es perfecta, para viajar, para enviar paquetería, para todo lo de tecnología. Yo no necesito salir nunca, pero cuando lo necesito lo tengo fácil. Y luego me ofrece todas las cosas de pueblo que amo. Si viviera en un pueblo perdido tampoco estaría cómodo. Lo que me hace estar bien es tener el yin y el yang, y eso me lo permite esto.

Cuando la gente del sector ve que tu joya la lleva la Reina o Lady Gaga y que gestionas todo esto desde un pueblo, con la fábrica en Badajoz, ¿les sorprende o lo entienden?

Vivo totalmente fuera del sector, no hablo con nadie del sector. Me encanta hablar con los clientes, es como volver a la alta moda de cuando Dior hacía los desfiles para los clientes en persona. Con la gente del sector he perdido el trato. Dicen que es suerte, pero yo creo que les puede la envidia.

¿Hay mucho ego en este mundo?

Todo se forma a base de ego. Creo que el ego es lo que te lleva a hacerlo. Estoy agradecido a mi ego, que me llevó, a base de mucho dolor, a conseguir llegar hasta donde me encuentro ahora mismo. Y también muy contento de haberlo dejado de lado para poder ser feliz.

Cuando uno ve el perfil de ROD siente que es muy tú, transgresor, rompedor. ¿Solo lo has podido conseguir gracias a esa independencia?

Absolutamente, porque no hay ningún filtro. No conozco ninguna marca de lujo con una comunicación así, con frases del tipo "estoy hasta el coño" o "nunca he aceptado una crítica constructiva de alguien que no ha construido una mierda". Son cosas que siento de corazón, no es marketing. La gente cree que es marketing porque se hace muy viral, pero si eso lo tuvieras que negociar en una junta o analizar sus estadísticas, nunca pasaría el filtro. Funciona precisamente porque no hay filtro, porque soy yo de forma directa y honesta que me levanto un día con un mood y lo pongo. Como me levanto por la mañana, lo que pienso, por ahí tiro.

Diego Díaz Marín. Carlos Díaz

Tu espíritu en ROD es coger lo cotidiano, lo políticamente incorrecto. Has dicho que miras al suelo y lo que hay en la calle te inspira. ¿De dónde sale esa mirada?

Sale de lo que no estamos acostumbrados a ver. Al igual que esa comunicación tan... ¿merdellona?, no sé qué palabra mejor usar, tampoco estamos acostumbrados a ver en joyería una colilla del suelo, un mechero, una tirita. Es dignificar o darle aspecto de arte a cosas que no lo tienen.

¿Hay algún objeto que se te resista o que no te atrevas a sacar?

Lo dudo. Y la colección nueva es un sueño, no es nada de lo que esperáis. Tengo muchas ganas de que la gente la vea.

De hecho te estás tatuando muchos de tus éxitos.

Sí, tengo la tirita, la lata, la colilla, y ahora voy a hacerme el mechero, en cuanto pueda.

Uno de sus tatuajes. Carlos Díaz

Todavía recuerdo el día que Ana Rosa Quintana dio la noticia de que te habían robado un pedido de joyas, y preguntó al aire quién querría robar eso. ¿No fue la mejor publicidad de tu vida?

Fue maravilloso. Yo siempre digo que en ROD ha habido dos hitos de ventas, la Reina Letizia y Ana Rosa. La noticia del robo pasó inadvertida, lo que se hizo viral fue mi respuesta. Puse el vídeo de Ana Rosa preguntando "¿quién quiere eso?" y respondí con la lista: su majestad la Reina Letizia, Beyoncé, Lady Gaga y nuestros queridos clientes, que hacen que a día de hoy esté todo agotado. La gente empezó a decir que si no lo quería Ana Rosa lo quería ella... y me agotaron la tienda. Ella es la antípoda de ROD y aquel episodio fue un sueño. Gracias, Ana Rosa.

Entre las que sí quieren ROD está la Reina Letizia, que la vimos en la era pandemia con unos pendientes que simulaban los cordones de unos tenis. ¿Cómo se vivió aquello?

Fue un hito increíble. Ella llevaba dos años sin estrenar nada por el COVID y lo primero que estrenó fueron nuestros pendientes, como una señal metafórica de que aquello había acabado. La Casa Real me llamó a las ocho de la mañana, y yo les dije que por qué me llamaban si ya habíamos trabajado juntos y nunca pasaba nada. Me dijeron que esta vez era diferente, que me preparara. Y fue un sueño.

Para mí la Reina Letizia nos representa de una forma maravillosa, como una gran profesional. Puedes estar a favor o no de la monarquía, pero creo que es necesario estar a favor de Doña Letizia. Ha estado muchos años callada y durante toda su carrera la única forma que tenía de hablar era a través de la ropa. Cuando repetía una prenda y había detractores, estaba comunicando que no hay ostentación ni derroche. Ahora finalmente le están dando, o se está dando ella, el poder de hablar.

Me encantaría verla con algunas de tus piezas más rompedoras. Sin dudas. Otra de tus banderas es la democratización de la calidad. Aunque tu joya la lleven muchas famosas, das mucha importancia a que la gente la lleve en la calle.

Lo de las famosas me hace ilusión, igual que lo de la Reina, por ejemplo, pero para mí aquello fue algo random. Cuando voy andando y me encuentro a alguien por las calles de Málaga con mis joyas que encima no sabe quién soy, me pongo nervioso como un niño pequeño. Me encantaría pararla y darle las gracias, pero me da vergüenza porque me hace sentir muy pequeño. Siento admiración por esa persona que se ha gastado su dinero con esfuerzo en algo mío; me dan ganas de llorar, en serio. Democratizarlo fue fácil, bastó con quitar los intermediarios, porque ese dinero no iba para mí. Gracias a la venta online, una pieza que valía casi 500 euros ahora vale 90, sin perder un milímetro de calidad, porque la especificación es la misma. No me voy a tirar el pegote de que hicimos un esfuerzo, fue fácil, pero es importante.

Mucha gente cree que el Made in Spain es una decisión de marketing.

No. Yo tenía el Made in Italy, que al final vende más, no quiero ser malo... Pero es que por comodidad a mí me viene genial tener todo aquí. Tengo mi página online, la fábrica en Badajoz, la gente pide y listo.

Hablando de esa filosofía de dar valor a la gente anónima, ¿qué te pasó con Beyoncé? ¿Qué aprendiste de ello?

Uf. Beyoncé es mi stalker. Y sigo sin contestarle, de lo que voy muy orgulloso. Nada más abrir la marca aquí en España nos escribió diciendo que estaba muy interesada, que le gustaba todo y que quería la colección entera, gratis, claro, con un contrato de exclusividad por el que solo podíamos vestirla a ella durante un año. Imagínate, yo empezando, sin poder colaborar con nadie, teniendo que decirle que no a un montón de amistades y contactos a los que quiero y respeto. Y después de un año nos devolvieron las joyas totalmente destrozadas, no se las había puesto en público, solo en su casa. No me generó ninguna repercusión porque no tengo ni una foto. De ahí salí escarmentado., desde luego.

¿Y con Rihanna?

Élite, la serie de Netflix, me llamó para colaborar, fueron amabilísimos y cariñosos. Cuando ya tenía la caja preparada para mandársela, me escribió el equipo de Rihanna un viernes, querían todo el lunes en Los Ángeles, me decían que mandara a alguien en avión a por las joyas. Yo ya había tenido una experiencia similar, fui en persona a Nueva York a llevarle cosas a Lady Gaga, así que dije que no.

No iba a dejar tirados a los de Élite por Rihanna. Y ahí el universo lo agradeció, porque en Élite hicieron toda la temporada llevando ROD Almayate, los actores recibían indicaciones para besarse de manera que se vieran los pendientes. Hay hasta una escena en la que a ella la graban mientras tiene sexo y descubre la cámara mientras se pone el pendiente. Estuve súper contento.

La Rebe llevaba siempre tus joyas.

Sí, y es muy gracioso porque la actriz que la interpreta, Claudia Salas, me dijo que quién si no iba a llevar mis joyas que la Rebe... A lo que le respondí que la mismísima reina de España, que mis joyas eran muy versátiles (risas).

Letizia, con los pendientes capri azul de Rod Almayate. Carlos Díaz

Antes comentabas que casi nadie paga por estas colaboraciones. ¿Es difícil que alguien apoquine?

De las famosas nunca nadie ha pagado, menos Céline Dion. Su estilista es Pepe, que es de aquí, de Málaga, y me escribió pidiéndome el IBAN. Me quedé muerto, porque llevo veinte años en esto, aunque con ROD lleve seis, y eso no había pasado nunca. Fue increíble. Gracias a todas estas experiencias, ahora solo trabajamos con gente a la que admiramos de verdad, y con la que para mí es un honor regalárselo. Ese problema ha desaparecido.

En el plano local, ¿qué figuras?

Mis cantantes preferidos de toda la vida son ahora los que llevan mis joyas todos los días, Pablo Alborán, Vanessa Martín y Manuel Carrasco. Que yo sea su marca favorita y ellos mis cantantes favoritos me explota la cabeza. Con Pablo no me atrevía ni a proponerle ni a regalarle nada, lo admiro tantísimo. Y un día me llega una notificación suya diciéndome que me había etiquetado en una publicación: era una foto suya con una amiga llevando joyas mías de cabeza a pie y la frase "mi cita de hoy con ROD Almayate" en su historia. Me muero. Empezamos a escribirnos, le mandé varias joyitas y no solo ha subido fotos mencionándome sino que nos menciona, me ha estado mandando a mí cada vez que se las ha puesto.... Un sueño

El Festival de Málaga también es importante para ti en lo que a imagen se refiere.

Absolutamente. Cogemos todos los años un hotel la semana entera en el centro, es nuestra semana grande. Las actrices ya saben que estamos aquí, las llamo, nos tomamos un café, voy con mis regalitos, y esa noche se quitan lo que traían y se ponen ROD. Para un estudio en Torre del Mar es inviable que te llamen en el último segundo, así que me paso la semana en Málaga de allá para acá. Gracias a la periodista Celia Bermejo, que hace el directo de la alfombra, este año hubo actrices que me dijeron que las había eclipsado, porque en el directo solo hablaba de mí. "Fulanita lleva joyas de... ROD Almayate, tal, cual". Mi madre llorando escuchándolo. Eso es maravilloso.

Blanca Suárez es de las primeras actrices que apostó por ti.

Con Blanca nos conocimos en Milán, en un desfile de Armani hace casi veinte años, cuando ella todavía no tenía repercusión, estaba con El Internado y nosotros estábamos empezando. Se quiso poner un collar y desde ahí nació una amistad. Se ha puesto collares nuestros siempre, desde los principios.

Muchos diseñadores malagueños dicen que falta tejido artesanal y talleres en la provincia. ¿Lo compartes?

Es verdad. A mí no me gustaría haber tenido que ir a Badajoz a fabricar, me encantaría poder ir a mi fábrica todos los días, y no por la etiqueta de "hecho en Málaga", sino por comodidad. No he encontrado nada que se acerque, ni siquiera en Córdoba, que dicen que es famosa por la joyería. Y hay otro problema, no hay iniciativas de moda de verdad, no se hace nada realmente digno de la moda, porque no se cuenta con gente que entienda de verdad. Gente que haya estado en desfiles en Milán o en París, que sepa cómo es un evento de moda real. Tenemos figuras muy representativas cumpliendo objetivos muy grandes, pero a la hora de organizar un evento, si nunca has trabajado en uno en París, no sabes qué tienes que cumplir. Es un problema muy gordo.

Diego Díaz Marín. Carlos Díaz

¿Cómo ves Málaga a nivel general?

Tengo el corazón dividido. Amo a Málaga locamente. La ciudad es preciosa, los museos son preciosos, voy orgullosísimo de ese movimiento por la cultura, toda esa infraestructura me parece un sueño. Pero me da mucha pena que se haya perdido esa autenticidad, ese ADN, que es justo lo que significa ROD Almayate. Hice en su día un post con una señora con mantilla comiéndose un campero en una silla de plástico y ese concepto cada vez lo veo más lejano. Creo que todo puede convivir. En Sevilla, que no voy apenas, cuando fui vi que al menos permanecía un poco el barrio. Aquí me da pena que se haya marcado esa barrera. En Semana Santa, que me encanta, ver un trono y de fondo, en vez de una calle blanca, un Burger King, me parece horrible. El Cautivo y el Burger King de fondo... Eso sí que parece hecho con inteligencia artificial.

Como joven, porque con 38 años se es joven, ¿qué pasa con la vivienda en Málaga?

No sé ni por dónde empezar. Horrible. No es que no podamos optar a una vivienda, es que no puede nadie. Yo vivo en un pueblo y ya tampoco se puede vivir allí. Antes era un problema de la capital y ya ha llegado a todos los pueblos.

Se han hecho declaraciones de que los jóvenes nos vayamos a Villanueva del Trabuco o a pueblos del interior que ahora tampoco nos podemos permitir.

Para mí es una metáfora, los centros de las ciudades son como Disneyland, y los trabajadores de Disneyland no viven en Disneyland. La ciudad es nuestra, la pagamos nosotros... Creo que debe haber hueco para el turista, pero también para el malagueño.

Si fueras alcalde de tu pueblo por un día, ¿por dónde empezarías?

Estoy muy contento con lo que ha hecho mi pueblo, no tengo apenas de qué quejarme. Éramos un pueblo muy de verano, hace veinte años llegaba septiembre y te morías del asco, nadie limpiaba, se volvía gris. Ahora en Torre del Mar estamos todo el año, todo el invierno está limpio, hay actividades, una vida muy dinámica. No haría nada que no estén haciendo ya. En ese sentido estoy feliz.

Diego Díaz Marín. Carlos Díaz

¿Y si te votaran como presidente del Gobierno?

Ayudar al autónomo. Me he visto en situaciones muy feas preguntándome cómo salía de ahí. Tenemos una de las marcas de moda que está liderando el país y prácticamente no puedo vivir, no me da. Los autónomos somos los que sustentamos esto y no se nos da tregua.

¿Recuerdas qué hiciste con tu primer sueldo?

Le compré a mi madre un collar de Roberto Cavalli. Dentro de la empresa teníamos una tienda interna y se lo cogí allí. Era un collar que yo había visto en una revista Vogue cuando trabajaba en el supermercado del camping. Fue la primera cosa de moda que me impresionó. Yo creo mucho en el destino, porque mientras trabajaba en aquel supermercado veía embobado una campaña de Roberto Cavalli para H&M que salía en la tele. Y a los dos años estaba yo en casa de Roberto Cavalli siendo el director en campañas. Ese collar lo estuve deseando años, y luego se lo pude comprar a mi madre.

¿Cómo definirías Málaga en una joya?

Es que creo que a Málaga no la puedes definir en una joya, pero sí en una colección. Ya tenemos los espetos, por ejemplo. Pero creo que toda mi colección es Málaga. Es el tapeo, es lo canalla, es la elegancia, todo mezclado. Y ROD Almayate es eso, porque al final yo soy muy malagueño y la colección es muy mía.

¿Qué esperas de ROD Almayate dentro de cinco o diez años?

Que siga creciendo como está creciendo, pero de forma orgánica. No me gustaría que lo absorbiera un grupo. Quiero seguir siendo orgánico, directo y espontáneo, creciendo desde ese lugar cómodo en el que no pierdo el control.

¿Te veremos pronto en el mundo del cine?

Yo en realidad siempre quise ser director de cine, pero como creía que no se podía me hice fotógrafo. Todas mis campañas eran un storytelling, una fotonovela, porque cuando las juntabas contaban una historia. Era mi complejo de no poder dar el salto. La película, como bien sabes, está escrita, iba a hacerse con una actriz muy famosa, tengo todo el equipo preparado, pero no se llegaba al presupuesto de millones que se necesita. Estoy barajando hacerla con IA, porque ahora estoy usándola para hacer algunos posts y me está encantando todo lo que me permite crear. Ya tengo escenas montadas. La quiero hacer muy despacio, con gusto, porque no es un objetivo profesional, es personal, para llenarme a mí mismo.

¿Te falta alguien por vestir? ¿Qué le pondrías?

Rosalía. A ver si la convencemos. Le pondría la colección nueva, que va a ser mágica y que le viene al dedillo.

Así que, Rosalía, lee la entrevista, por favor y gracias.

¡Eso mismo! Ojalá.