La Costa del Sol Occidental da un nuevo paso hacia la construcción de una nueva desaladora llamada a convertirse en una pieza clave para garantizar el suministro de agua en uno de los territorios con mayor presión hídrica de España.
Tras la adjudicación del contrato el pasado 15 de mayo, la formalización del mismo el pasado 14 de junio activa la cuenta atrás para definir una infraestructura considerada estratégica para el futuro de la comarca.
La empresa pública Acosol ha formalizado con Ayesa Ingeniería y Arquitectura el contrato para redactar el anteproyecto de la futura Estación Desaladora de Agua de Mar (EDAM), una actuación que permitirá diseñar una nueva fuente de recursos hídricos para abastecer a los municipios de la Costa del Sol Occidental.
La adjudicación asciende a 710.594 euros, cifra que alcanza los 859.819 euros con impuestos incluidos. El plazo previsto para la elaboración de todos los estudios y documentos técnicos es de 24 meses. La actuación se enmarca dentro del programa financiado mediante el canon de mejora de infraestructuras hidráulicas de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental.
La futura desaladora surge en un momento en el que la seguridad hídrica se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las Administraciones.
En estos momentos, la principal garantía de suministro para la Costa del Sol Occidental sigue siendo el embalse de La Concepción, alimentado por el río Verde y complementado mediante trasvases y otras aportaciones. A ello se suma la desaladora de Marbella y la utilización de recursos subterráneos.
Sin embargo, los documentos técnicos reconocen que la limitada capacidad de regulación del sistema, la irregularidad de las precipitaciones y la sobreexplotación de determinados acuíferos provocan tensiones recurrentes entre la disponibilidad de recursos y la demanda existente, especialmente durante los meses de máxima afluencia turística o en periodos prolongados de escasez de lluvias.
La nueva instalación se concibe para reducir esa dependencia de las condiciones climáticas y aportar una fuente estable de agua que permita reforzar la resiliencia del sistema frente al cambio climático.
Definir cómo será la futura planta
La formalización del contrato no implica todavía el inicio de las obras. Lo que ahora comienza es la fase de planificación y diseño de una infraestructura cuya configuración definitiva aún está por determinar.
El trabajo de Ayesa consistirá en elaborar el anteproyecto completo de la futura planta, definiendo aspectos esenciales como su capacidad de producción, la ubicación más adecuada, los sistemas de captación de agua marina, las conducciones de vertido y las conexiones necesarias con las redes de distribución existentes.
Además, la empresa deberá incorporar las denominadas Mejores Técnicas Disponibles (BAT), siguiendo las directrices marcadas por la Comisión Europea en materia de eficiencia energética, reducción del consumo de productos químicos, recuperación de recursos y minimización de impactos ambientales.
La intención final de Acosol es disponer de toda la documentación necesaria para poder licitar posteriormente, de manera conjunta, tanto el proyecto constructivo definitivo como la ejecución de las obras.
Tres fases para diseñar la infraestructura
Los trabajos se desarrollarán en tres grandes etapas.
La primera consistirá en justificar técnicamente la necesidad de la desaladora y determinar el volumen de producción que deberá tener la instalación. Para ello se analizarán los consumos actuales, los recursos disponibles, la situación de los acuíferos y las previsiones de crecimiento de la demanda en los próximos años.
Posteriormente se abordará el estudio de alternativas, considerado uno de los apartados más relevantes del proceso. En esta fase se compararán distintas opciones de ubicación, sistemas de captación y vertido, conexiones eléctricas y trazados hidráulicos. También se evaluarán cuestiones económicas, ambientales, urbanísticas y sociales.
Entre las opciones analizadas figurará incluso la denominada Alternativa 0, que contempla la posibilidad de no ejecutar la desaladora para evaluar las consecuencias que tendría mantener el sistema actual sin incorporar nuevos recursos hídricos.
Finalmente se redactará el anteproyecto definitivo con el nivel de detalle suficiente para preparar la futura contratación de las obras.
Una parte especialmente compleja de los trabajos se centrará en el medio marino, donde deberán instalarse las conducciones necesarias para la captación de agua y el vertido de salmuera.
Los estudios incluirán análisis batimétricos del fondo marino, investigaciones sobre corrientes y oleaje, caracterización de la calidad del agua y cartografía detallada de hábitats bentónicos y praderas marinas.
También se contemplan estudios arqueológicos submarinos con el objetivo de detectar posibles elementos patrimoniales sumergidos que pudieran verse afectados por las actuaciones.
