Quien sube estos días a autobuses de la Empresa Malagueña de Transportes (EMT), posiblemente se esté encontrando con algo aparentemente distinto a la publicidad más clásica. De las barras de sujeción de uno de los autobuses de la línea 9 colgaban esta mañana unas tarjetas con la forma de los carteles de no molestar de los hoteles, que se balanceaban con cada frenazo. En ellas, unas gafas dibujadas con cara sonriente y un mensaje que juega con las palabras, "Las gafas, por fin de la pública".
El formato es lo que primero llama la atención. En lugar del clásico vinilo lateral o del cartel pegado al respaldo del asiento, la campaña se descuelga literalmente de las barras del vehículo y queda a la altura de los ojos de quien viaja de pie.
Cada colgador anuncia una ayuda de hasta 100 euros para adquirir gafas y lentillas, remite a la web veo.sanidad.gob.es e incorpora un código QR para ampliar la información. Al pie aparecen los sellos del Ministerio de Sanidad y del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas.
Detrás del eslogan está el Plan VEO. Se trata de un programa de ayudas del Ministerio de Sanidad pensado para la salud visual infantil.
El Consejo de Ministros aprobó el pasado 7 de octubre el real decreto que lo regula, una concesión directa de ayudas para la compra de gafas, lentes graduadas y lentes de contacto destinadas a menores de hasta 16 años. La medida tiene carácter excepcional y responde, según Sanidad, a la voluntad de rebajar las barreras económicas que dificultan el acceso a la corrección visual en la infancia.
La ayuda asciende a un máximo de 100 euros por beneficiario y estará disponible hasta el 31 de diciembre de 2026. Cubre monturas básicas con lentes graduadas orgánicas con antirreflejante, lentes de contacto o el líquido de mantenimiento de un año.
El plan dispone de una financiación total cercana a los 48 millones de euros y se desarrolla en colaboración con el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas.
El procedimiento está pensado para ahorrar gestiones a las familias. Con la prescripción del problema de refracción basta con acudir a una óptica adherida, elegir las gafas o las lentillas y solicitar allí mismo la ayuda. La propia óptica tramita el reembolso con el Ministerio.
Si el producto cuesta 100 euros o menos, la familia no abona nada. Si supera esa cantidad, solo paga la diferencia.
Los defectos de refracción, como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo, afectan a entre el 10 y el 30 por ciento de la población en edad escolar en España, según los datos que maneja el Ministerio. La ministra de Sanidad, Mónica García, cifró en más de medio millón el número de niños que en el país necesitan gafas o lentillas a través de la sanidad pública.
