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Las claves

Tantos brindis y alegrías compartidas en el Le Grand Café del Centro de Málaga han quedado resumidos en un esqueleto de grandes dimensiones destrozado y ennegrecido. Las imágenes de lo que queda del local tras el brutal incendio de la madrugada del lunes, 25 de mayo, son fantasmagóricas. Vigas calcinadas, paredes carbonizadas y un amasijo de escombros retorcidos componen la estampa que dejó el virulento fuego en el Pasillo de Guimbarda, que arrasó por completo el establecimiento y se propagó al contiguo hotel Ibis Centro, afectado también prácticamente en su totalidad. El siniestro obligó a realojar a alrededor de un centenar de personas en otros hoteles de la ciudad y ha mantenido en jaque a los bomberos durante días, con constantes reactivaciones. Este sábado, los Bomberos seguían trabajando sobre el terreno.

Inaugurado en agosto de 2017, el Le Grand Café Centro se había consolidado como uno de los espacios de ocio de referencia del corazón de la ciudad, punto de encuentro tanto de malagueños como de visitantes. Ocupaba los bajos del hotel Ibis Málaga Centro Ciudad, junto al cauce del Guadalmedina, y era un local de grandes dimensiones: cerca de 1.200 metros cuadrados de interior, 300 de terraza y un aforo que rondaba las 600 personas. Ambientado en la época dorada del cine clásico, con carteles de Frankenstein o Cleopatra y abundante mobiliario de madera, funcionaba a la vez como restaurante, sala de conciertos y zona de afterwork.

Ese carácter de local multitudinario explica el vacío que deja. Era, además, la "casa" no oficial de la afición del Unicaja Baloncesto: cada jornada los aficionados se reunían allí para seguir los partidos de fuera de casa, hasta el punto de bautizarlo como el "MiniCarpena".

El fuego se originó a las 1:26 horas del lunes en el interior del bar Le Grand Café, que ocupa los bajos del edificio; la carga de calor y la rotura de las ventanas provocaron la entrada de oxígeno y la consiguiente propagación de las llamas.

La propia fisonomía del edificio también ayuda a entender la virulencia del fuego y la dificultad para sofocarlo. Este sábado al mediodía seguía saliendo humo de algunas de las ventanas del Ibis y Bomberos mantenía el operativo en el edificio realizando labores de refresco y prevención hasta que se dé por completada su extinción. Durante la mencionada jornada, continuó desplegada una dotación formada por una autobomba, una autoescala y un vehículo nodriza.

Qué pasa ahora

Técnicos del Ayuntamiento de Málaga visitaron la parte norte del inmueble y comprobaron que se había producido el colapso parcial del forjado en la planta primera, en la zona más próxima a la junta estructural que divide el edificio en dos áreas —norte y sur—, mientras que en el resto los daños afectan a revestimientos e instalaciones, si bien la estructura no parece estar inestable.

Respecto a la parte sur, únicamente se pudo acceder a la planta baja, ya que las demás resultaban inaccesibles por los restos del incendio. En esa primera inspección se determinó que la estructura parece haber resistido gracias a los revestimientos de protección. Según el informe de los técnicos, trasladado a la propiedad, en la zona norte del inmueble no se han detectado patologías estructurales en la planta sótano.

Otra parte del Le Grand.

En el exterior, en las fachadas se observan abombamientos puntuales por dilatación de la fábrica de ladrillo con riesgo de desprendimiento, por lo que se ordenó a la propiedad que adopte, bajo la dirección de personal técnico competente, medidas cautelares de protección.

Entre ellas figuran el vallado perimetral del edificio para impedir daños a terceros por caídas de material a la vía pública, que se llevó a cabo este sábado precisamente, según informó el Ayuntamiento, así como el tapiado de los huecos de fachada para evitar el acceso al interior —permitiendo solo la entrada a personal técnico autorizado—, el desescombro del local de la planta baja de la zona sur y el apuntalamiento de la estructura conforme se vaya retirando el escombro. Será necesaria, además, la vigilancia del edificio por parte de la propiedad hasta asegurar su cierre efectivo, con el fin de impedir el acceso a terceros y posibles actos vandálicos. El concejal delegado de Seguridad, Avelino Barrionuevo, calificó el incendio de "complicado" porque el forjado era de madera, lo que dificultó atajarlo desde dentro.