María González graba y produce contenido en su estudio para miles de seguidores y suscriptores. En TikTok, un millón; en Instagram, casi, casi. Su pareja, Sergio Jiménez, está al frente de la web y entrenado en el mundo de las startups. Juntos levantaron ladrillo a ladrillo la estructura de la que hoy es una de las academias online más revolucionarias para aprender inglés: Pikingli.
“Siempre he amado el inglés y lo he aprendido desde muy pequeña, a través de canciones, películas y conectando con el idioma”, admitió González este martes en UTAMED Málaga. Una pasión por el idioma que la impulsó a abrir con solo 11 años una cuenta de YouTube para compartir su visión. Desde entonces, tiene claro que haga lo que haga en su vida, el inglés está presente.
Antes vivía en Toulouse y daba clases de inglés y español en la universidad. En aquel momento, surgió la pregunta entre ella y su pareja, Sergio, de qué hacer con sus vidas. Ella, amante del inglés; él, de la tecnología. La chispa ocurrió viendo un programa de Callejeros viajeros al conocer a una pareja emprendedora.
“En noviembre de 2020 decidí coger el móvil y grabar un vídeo, un truco sencillo y espontáneo. Aquello fue lo que cambió y modificó nuestra historia. No explotó, pero recibí comentarios muy gratos”, explicó González, y reconoció quedar clases por la mañana y compatibilizarlo con crear contenido era “insostenible”. El cambio tenía que llegar ya.
“Vimos que a María le encantaba, por eso le monté un formulario que lo cambió todo. Consistía en que la gente dejara la información de lo que necesitaba y todo se volcaba en un Excel. Al día siguiente, vimos que había más de 100 respuestas y no admitía más”, recordó Jiménez. La pregunta extra que guio sus siguientes pasos fue: “En caso de no poder ayudarte, ¿cómo quieres que te ayude?”. La respuesta fue simple: crear un curso online.
Se dieron dos meses para levantarlo desde cero. Nunca antes habían construido una plataforma para cursos. Porque no se trata solo de grabar vídeos: también hay que crear contraseñas, gestionar usuarios y organizar toda la logística necesaria. De la parte de contenidos se encargó María González; de la pasarela de pago y la comunicación, su pareja.
Tal ha sido el alcance del proyecto que algunos profesores ya proyectan sus vídeos en clase para mostrárselos a sus alumnos. “El inglés nunca se deja de aprender; a día de hoy sigo descubriendo nuevas expresiones, estructuras y vocabulario”, explicó González.
La gestión del proyecto
En su casa han montado un estudio en el que pasan más horas de las que deberían, aunque siempre con una idea clara: crecer de forma tranquila e independiente, alejados del morbo de las redes sociales. “Hay que decidir qué quieres construir. Mi intención era que María pudiera dedicarse a lo que más le gustaba y que siga haciéndolo así”, admitió Jiménez.
La razón de ser del proyecto es su audiencia. A ella se deben. Por eso prefieren no depender de terceros ni aceptar colaboraciones que no encajen con su filosofía. Tener libertad para elegir y poder decir “no, gracias” les da una independencia que solo se consigue gracias a una comunidad fiel.
El proyecto también le ha permitido conocer a los actores de Bridgerton, una serie de la que siempre ha sido fan. Cuando la llamaron para entrevistarlos, asegura que fue “un sueño”. Porque, al final, este proyecto de vida nació precisamente de eso: de un sueño hecho realidad y sostenido sobre una misma idea, cambiar la visión negativa que existe sobre el inglés en España.
