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Las claves

La crisis del AVE Málaga-Madrid ha escalado en pocas horas desde un problema de infraestructuras a un choque político de alto voltaje entre administraciones, con un cruce de acusaciones poco habitual incluso en contextos de tensión territorial.

Por un lado, el presidente andaluz, Juanma Moreno, junto a varios consejeros, ha endurecido el discurso contra el Gobierno central, responsabilizando directamente al Ministerio de Transportes de una gestión deficiente y apelando al agravio comparativo con otras comunidades.

En esa línea se ha expresado también Arturo Bernal, al sugerir que una incidencia similar en Cataluña se habría resuelto con mayor rapidez.

La respuesta del ministro Óscar Puente no solo no ha rebajado la tensión, sino que la ha amplificado.

Antes de ofrecer explicaciones técnicas detalladas sobre el origen del problema (la caída de un talud que mantendrá sin conexión directa ferroviaria a la Costa del Sol con Madrid durante al menos tres meses) ha optado por una ofensiva política directa a través de redes sociales.

En una serie de mensajes, que ha acompañado de recortes de informaciones críticas con la Administración regional, Puente ha ironizado y contraatacado utilizando ejemplos de gestión autonómica.

Desde el tiempo empleado en reabrir la carretera entre Ronda y San Pedro tras un deslizamiento, hasta cuestiones sensibles como el encarecimiento de la vivienda en Málaga —donde gobierna Francisco de la Torre— o las críticas por retrasos en cribados sanitarios y ajustes educativos.

Todo ello con un tono sarcástico, vinculando de forma irónica estos problemas con la falta de servicio del AVE. "Los radiólogos iban en AVE hasta Málaga y por eso no podían hacer los cribados", llega a decir.

El enfrentamiento ha alcanzado incluso a la oposición andaluza. El ministro ha respondido a José Ignacio García, candidato de Adelante a la Presidencia de la Junta, que había afirmado, en línea con lo expresado por el PP, que de haber ocurrido este problema en el norte de España el asunto ya estaría arreglado. Ante tal afirmación, Puente no duda: “La izquierda desorientada de nuevo. Da igual cuando leas esto”.

Más allá del ruido político, el trasfondo es el de una infraestructura dañada que deja a la Costa del Sol sin conexión directa con Madrid durante meses, con impacto en turismo, movilidad y economía.