Las claves
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Uno de los efectos que tuvo la pandemia de la COVID es que aceleró de manera clara una tendencia ya anterior: hogares más reducidos. No solo por el tamaño superficial, sino por los integrantes del mismo.
Y esta realidad queda constatada al analizar los datos del Padrón Continuo que periódicamente publica el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Ejemplo de ello es lo ocurrido con la provincia de Málaga, que desde 2021 ha vivido un fuerte incremento del número de hogares, especialmente de los más pequeños, en una dinámica muy similar a la de los grandes territorios urbanos del país.
En cinco años ha pasado de 660.344 hogares a 713.551, un aumento de 53.207 unidades familiares, en torno a un 8%, impulsado sobre todo por los hogares de una y dos personas.
Esto hace que Málaga se sitúe en el grupo de territorios donde el crecimiento es más intenso.
A 1 de enero de 2026, los hogares de una persona en Málaga alcanzaron los 198.708, frente a los 178.081 de 2021: 20.627 más, un crecimiento aproximado del 11,6%.
Los hogares de dos personas suben todavía más, desde 182.978 hasta 205.255, lo que supone 22.277 unidades adicionales y un incremento cercano al 12,2%.
En cambio, los hogares de tres personas crecen de forma más moderada —unos 7.700 más en todo el periodo— y los de cuatro o más prácticamente se mantienen, con apenas unos 2.600 adicionales en cinco años.
En comparación con otras grandes provincias, Málaga no es un caso aislado. Barcelona pasa de 2.197.826 a 2.335.369 hogares entre 2021 y 2026, sumando unos 137.500, también con un fuerte protagonismo de los hogares de 1 y 2 personas.
Madrid es todavía más contundente: pasa de 2.546.843 a 2.752.061 hogares, con un aumento de 205.218 unidades, y de nuevo el gran salto se concentra en los hogares unipersonales y de dos personas, que crecen en torno a 80.000 cada uno.
Valencia, Sevilla y Alicante repiten esta misma pauta, con subidas claras del total de hogares —de unas decenas de miles en cada caso— y con los formatos pequeños como principal motor del cambio.
El caso de Sevilla ilustra otra derivada: allí los hogares de cuatro o más personas no crecen, sino que se reducen, mientras avanzan con fuerza los de una y dos personas.
Alicante, por su parte, registra uno de los incrementos relativos más altos, con unos 79.400 hogares más y un avance superior al 10%, de nuevo apoyado en las unidades pequeñas.
Si bien estas estadísticas no miden factores como el precio de la vivienda o la oferta disponible, parece claro que el aumento de hogares con menos integrantes influye en la subida de la tensión residencial.
