Publicada

Año negro para los motoristas en las carreteras malagueñas. La siniestralidad vial en la provincia de Málaga dejó en 2025 un total de 35 personas fallecidas en carretera, casi la mitad de ellas motoristas.

En concreto, 15 de las víctimas mortales circulaban en motocicleta, lo que convierte a este colectivo en el más castigado del año, según el balance oficial que siempre hace al final de cada año la Dirección General de Tráfico (DGT).

Aunque el número total de fallecidos desciende ligeramente respecto a 2024, cuando se registraron 37 muertes, el balance refleja un empeoramiento de la siniestralidad en otros indicadores clave.

En 2025 se contabilizaron 34 accidentes mortales, dos más que el año anterior, y el total de víctimas aumentó de forma notable, al pasar de 48 a 66, lo que supone un incremento del 37,5%. Este repunte está impulsado por el fuerte aumento de heridos, tanto hospitalizados como no hospitalizados.

El informe señala además que la intensidad del tráfico creció un 2,38% durante el año, un factor que se suma a un escenario de mayor exposición al riesgo en las carreteras de la provincia.

Colisiones, distracciones y velocidad

Por tipología de siniestro, las colisiones entre vehículos en marcha concentran la mayor parte de la gravedad. Este tipo de accidente está presente en más de la mitad de los fallecidos y en la práctica totalidad de los heridos registrados en accidentes mortales. Le siguen las colisiones contra obstáculos, las salidas de la vía y, en menor medida, los atropellos.

En cuanto a los factores concurrentes, la DGT advierte de que en un mismo accidente pueden confluir varias causas. Aun así, la conducción distraída aparece como el elemento más repetido, presente en el 35,29% de los siniestros mortales, seguida de la velocidad inadecuada con un 29,41%. También se detectan el cansancio o el sueño, los adelantamientos antirreglamentarios y la conducción negligente, entre otros factores.

El perfil de las víctimas

La edad media de los fallecidos en los accidentes mortales registrados en 2025 se sitúa en 40 años. La mayoría de las víctimas eran conductores (28), frente a seis ocupantes y un peatón. El informe recoge además que siete de los fallecidos no utilizaban elementos de seguridad, lo que representa el 20% del total.

Por tramos de edad, el grupo más afectado es el comprendido entre 35 y 44 años, con diez fallecidos, seguido del de 25 a 34 años, con siete, y el de 55 a 64 años, con seis.

Usuarios vulnerables

Uno de los aspectos más relevantes del balance es el peso de los usuarios vulnerables. En la tabla referida exclusivamente a conductores víctimas, los motoristas de más de 125 centímetros cúbicos suman 15 fallecidos en 2025, además de varios heridos graves y leves. A ellos se añaden tres ciclistas fallecidos, mientras que el número de peatones muertos desciende de forma significativa respecto al año anterior.

La motocicleta se consolida así como el vehículo más presente entre las víctimas mortales, por delante del turismo, que contabiliza siete conductores fallecidos.

Carreteras convencionales, las más peligrosas

El lugar donde se producen los siniestros mortales también dibuja una tendencia clara. De los 34 accidentes mortales, 22 ocurrieron en carreteras convencionales, frente a 11 en autovías y autopistas libres y uno en autopista de peaje. Estas vías concentran además el mayor número de fallecidos y heridos, confirmando su mayor nivel de riesgo.

Por franjas horarias, las mañanas y las tardes son los periodos con mayor siniestralidad. Entre las 07:00 y las 13:59 horas se registraron 11 accidentes mortales con 12 fallecidos, y entre las 14:00 y las 19:59, otros 11 accidentes con 11 víctimas mortales.

Un balance con una advertencia clara

El cierre de 2025 deja una lectura inequívoca: menos fallecidos que el año anterior, pero más accidentes mortales y muchas más víctimas, con un impacto especialmente severo entre los motoristas y en las carreteras convencionales. Un escenario que refuerza la necesidad de extremar la precaución, especialmente entre los colectivos más expuestos, en un contexto de mayor tráfico y de factores de riesgo que se repiten año tras año.