Málaga

La exvicepresidenta del Gobierno de España, Soraya Sáenz de Santamaría, ha asegurado esta mañana, en el encuentro de Diálogos para el Desarrollo celebrado en el hotel NH Málaga, que, tras la recesión del año 2008, "no hemos dejado de percibir un aumento de las tensiones políticas y sociales, con una creciente desconfianza de los ciudadanos hacia sus instituciones, que ha llevado al populismo".

El encuentro, organizado por Management Activo y patrocinado por Cajamar, Crédito y Caución y Universidad Loyola, ha contado también con la participación del exdirector del Centro Nacional de Inteligencia, Jorge Dezcallar, quien ha analizado los vectores geopolíticos que explican la marcha del mundo en este momento: "lo que define el momento actual de incertidumbre, es que vivimos en una década peligrosa, pues estamos en el final de una época y en el principio de otra", ha expresado.

En el turno de palabra de Soraya Sáenz de Santamaría, según explican desde la organización en un comunicado de prensa, la invitada ha hablado sobre la transformación de la sociedad en términos de alcance global y dimensión social, haciendo hincapié en la velocidad de los cambios: "el impacto de la revolución digital o de la amenaza del cambio climático es cada vez más acuciante sobre nuestro cuadro de vida". Ha añadido que "la crisis pandémica y las crecientes tensiones geopolíticas, están llevando a la sociedad a una situación máxima de incertidumbre". Con ello, destaca que estamos volviendo a la polarización, a la política de bloque.

Un momento de la charla.

En términos internacionales, la invasión de Ucrania ha exacerbado, según Sáenz de Santamaría, las tendencias y movimientos presentes en los últimos años: "un cierto colapso del concepto democracia-liberal o el debilitamiento de la gobernanza mundial del multilateralismo, añadiendo el contexto tecnológico entre oriente y occidente, fundamentalmente China y EE. UU., más el afán de protagonismo de Rusia". En referencia a ello, ha subrayado que se han invertido dos tendencias hasta ahora muy claras: "el proceso de globalización hacia uno de regionalización y, por otro lado, un retorno de proteccionismo económico e intervencionismo estatal, en contraste con las tendencias liberalizadoras".

"Habitamos un nuevo mundo híbrido en el que el enfrentamiento que se busca no es tan solo el de los ejércitos, sino el de las sociedades de su conjunto", afirma Soraya Sáenz de Santamaría, añadiendo que "la rapidez y la permeabilidad de las redes sociales y de la Inteligencia Artificial han puesto en peligro algunas democracias construidas sobre el respeto a la ley y a los derechos de los ciudadanos".

En este mismo contexto, incluye a la Unión Europea expresando que ésta "tiene la oportunidad de pensar como una potencia geopolítica y no solo comercial, además de la responsabilidad de defender los valores que han enmarcado el progreso de la humanidad hasta nuestros días y que como vemos, están un tanto amenazados en este nuevo orden mundial".

La exvicepresidenta del Gobierno ha señalado la importancia de la capacidad de las empresas y gobiernos de prevenir, anticipar y afrontar crisis inesperadas de todo tipo de índole: "deben estar preparadas para gestionar la incertidumbre, para reservar tiempo para planificar estrategias que anticipen los riesgos y para poder aprobar su capacidad de reacción".

Por su parte, Jorge Dezcallar ha repasado los dos conflictos locales más preocupantes de este momento: Ucrania y Taiwan. "Las reglas que han regido la época de la posguerra fría están en decadencia: esto amplifica lo que está pasando en dos focos particularmente graves: Ucrania, que ya ha estallado en el corazón de Europa y, por otro lado, el potencial, que sería infinitamente más grave, el que puede estallar en torno a Taiwan, entre China y EE. UU.", apunta.

Sobre esta tensión que no deja de crecer, Dezcallar explica que "hay una serie de países que han decidido que las reglas que nos rigen desde el año 1945 no forman parte de su código de valores, de sus principios y, por ende, quieren cambiarlo. Esto supone un reparto distinto de poder en el mundo, algo que se manifiesta en Ucrania y que puede llegar a manifestarse en Taiwan".

Respecto al Magreb y el caso de África del Norte, que es, según el exdirector del CNI, un mundo que interesa particularmente a Andalucía ha asegurado que "se está produciendo un aumento de la tensión entre Argelia y Marruecos desde el momento en el que Donald Trump removió el avispero y reconoció la soberanía marroquí sobre el Sahara". Tras la posición de España sobre esta disputa, para Jorge Dezcallar es algo "incomprensible", pues nos hemos colocado en el centro de la pugna, complicando aún más esta relación sobre la cuestión de la hegemonía de dicha región.

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