Los juanmistas están preparando la era de Feijóo en el PP nacional. El estilo de Juanma Moreno parece haber cautivado al líder nacional y el trabajo de Elías Bendodo es clave para ello. Así, esos juanmistas tienen una visión orgánica muy concreta: la que han desarrollado en el PP de Málaga desde hace años. Un modelo que, además, ha reportado a los populares unos buenos resultados electorales.

Por eso, ahora que se presenta un 2023 en clave electoral (municipales, autonómicas y nacionales), Feijóo puede aprender cinco cosas del PP de Málaga en estos últimos años:

Un liderazgo; muchos poderes

El PP de Málaga ha tenido un líder claro desde la llegada a la presidencia del mismo de Elías Bendodo. Su poder, indiscutible, se ha basado también en saber delegar en personas de confianza. Es fácil identificar a los bendodistas del PP: todos lo son de una u otra forma. Pero más fácil es indicar al círculo de aquellos que tienen la confianza de Bendodo para tomar decisiones en diferentes áreas. 

Por tanto, una buena lección que parece que Feijóo ya ha aprendido es esta. Tener el poder, pero delegar y permitir que haya jugones tomando decisiones en diferentes áreas. Aunque todo acabe pasando por sus manos, el trabajo previo lo han hecho otros equipos.

Centrismo

La pasada legislatura en la Junta de Andalucía dejó muy claro que el PP regional estaba dando un giro al centro. En realidad nunca se había sabido a qué jugaban los populares en Andalucía porque nunca habían tocado poder. Pero en cuanto llegaron a San Telmo, se notó la mano de Bendodo: buscar los puntos intermedios, esos grises en los que un pepero y un socialista podían cogerse de la mano.

Ya lo estamos viendo en el PP nacional. Quizá detrás del fichaje de Borja Sémper haya habido alguna cerveza con Bendodo. Hace 30 años que Aznar cogió el timón y cambió la dirección hacia el centro. Tras unos escarceos sin resultado en los últimos años, Feijóo ha tirado de centrismo, como en Andalucía, para ir ganando votantes. 

Y eso se ve, más allá de Bendodo, en Paco de la Torre: una ciudad donde no poca gente vota al alcalde por muchas cosas antes que por ser del PP.

Los trapos sucios, en casa

Todos los partidos tienen luchas internas. El PP de Málaga no iba a ser menos. Sin embargo, esas luchas internas se han acabado resolviendo puertas adentro. La tumba de Casado y García Egea fue sacar los trapos sucios a la opinión pública. Otra lección que Feijóo puede aprender de los malagueños.

No han sido pocas las cuitas orgánicas, pero no muchas han salido a la luz y, a la larga, amargos enemigos han aparecido ante los medios como afables amigos. Incluso, algún viejo rival de Bendodo ha sido compañero de bancada. 

Abrir juego a otros territorios

El PP de Málaga le debe mucho de su actual situación a su vuelta a la Diputación Provincial. Desde que en 1999 Luis Vázquez Alfarache perdiera la presidencia, los populares estuvieron 12 años fuera del ente. En 2011, tras un trabajo orgánico arduo, Bendodo consiguió hacerse con la presidencia.

La clave estuvo en rejuvenecer candidatos en buena parte de la provincia, en reforzar el papel de importantes piezas y en limpiar las siglas de algunos elementos discordantes en municipios relevantes. Ahora a Feijóo le tocará acabar de implantar su liderazgo en los (pocos) feudos que puedan suponer un problema. Además, un cambio de presidente del partido justificaría cambios en lugares incómodos.

Negociar

La noche del 2 de diciembre de 2018 en Génova estaban encargando la lápida política de Juanma Moreno y Elías Bendodo. La estrepitosa derrota y el precedente del apoyo de Cs al PSOE hicieron que los populares se vieran sin dónde pacer. Sin embargo, Bendodo tiró de experiencia y se sentó a negociar. Aquello tuvo que ser como las Abdicaciones de Bayona: un poquito para Marín, un poquito para Ortega Smith… y listo.

No sólo cabe recordar este episodio, los dos últimos mandatos municipales en la capital han sido un éxito (con pocas piedras en el camino) gracias a la labor negociadora de los populares y, en momentos puntuales, por la mano izquierda de Paco de la Torre. Las negociaciones han estado a la orden del día desde la llegada de Juan Cassá hasta la época de Noelia Losada

A Feijóo le va a tocar negociar. Y si hay algo que está claro es que se tendrá que sentar con Vox. Lo positivo: Bendodo los conoce bien y ya ha tenido que firmar con los de Abascal acuerdos para gobernar. Lo negativo: aquellos que negociaron en 2019 exigirán hoy mucho más de lo que pidieron entonces.

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