Málaga

El que estaba llamado a ser el centro comercial más grande de España, el bautizado como Intu Costa del Sol, con 800 millones de inversión, sigue bloqueado y sin un escenario temporal cierto para ser reactivado. 

La quiebra económica de la promotora original, el grupo británico Intu, en concurso de acreedores desde principios de 2020, y la suspensión judicial que pesa sobre la tramitación de los terrenos, dejan en el aire una de las mayores operaciones urbanísticas de toda la provincia de Málaga.

Pese a la compleja situación en la que se encuentra, la iniciativa sigue viva. Al menos así lo cree el alcalde de Torremolinos, José Ortiz. "Continuamos, con retraso, trabajando para llevar a cabo un proyecto que debe permitir a la ciudad y la Costa del Sol tener una de las mayores inversiones en los próximos años; queremos que sea un suelo que genere empleo, competitividad y que sea sostenible", sostiene el regidor socialista.

Las esperanzas del mandatario municipal, sin embargo, se topan con una realidad innegable: la ausencia de un inversor dispuesto, a día de hoy, a seguir el camino iniciado por el promotor británico. El procedimiento concursal, que tiene a KMPG como administrador, sigue sin estar resuelto, paso indispensable para concretar cuál de los fondos de inversión que, al parecer, se han interesado en las propiedades de Intu en España, se queda con ellas.

Zona acuática proyectada en el complejo de Torremolinos.

"Cualquier avance va a depender básicamente del fondo de inversión que finalmente se haga con estas propiedades", admite Ortiz, quien confirma que "los posibles contactos siguen sin estar cerrados y plasmados". Entre las firmas que en su momento dieron un paso adelante se encuentra Eurofund, entidad que ya forma parte del proyecto del centro comercial, aunque con una participación minoritaria, un 25%.

A mediados del año pasado, cuando ya se había formalizado el desplome de Intu, Eurofund mostró su interés en pujar por hacerse con la mayoría de la participación en esta iniciativa. No parece, en cualquier caso, que ello haya fructificado.

El alcalde de Torremolinos, destaca, en cualquier caso, que Eurofund, pese a ser minoritario, mantiene su apuesta por ir adelante con el complejo. Aunque introduciendo ciertos cambios y modificaciones.

En este difícil contexto, Ortiz informa de que el Consistorio sigue trabajando en la parte que le corresponde. Es decir, tratando de allanar el camino urbanístico y legal que permita levantar el veto judicial que actualmente pesa sobre el sector norte del PGOU.

Un movimiento que pasa por avanzar de la mano de la Junta en todos los informes, caso de la inundabilidad, el impacto medio ambiental, el estudio de carreteras. En cualquier caso, la actuación se complica tras la suspensión judicial de todo el Plan General de la localidad.

Tiendas y otros negocios en el Intu Costa del Sol.

Tomando en consideración esta situación, el propio alcalde admite que resulta complicado pensar que el impulso del centro comercial, en el supuesto de darse, tenga lugar antes de "año o año y medio". "No perdemos la esperanza de destinar ese suelo a una zona productiva, que permita generar empleo", añade, subrayando el beneficio que tendría para el municipio como herramienta contra la estacionalidad del turismo.

El esquema actual en el que se mueve esta iniciativa dista sustancialmente de lo que ya se empezaba a prever en 2015, cuando Intu Properties apareció en escena para hacerse con la propiedad de los terrenos malagueños. La operación formaba parte de un plan estratégico más amplio, que incluía otras actuaciones similares en Vigo y Valencia.

Previsiones fallidas

A finales de 2019, antes de la llegada de la pandemia, la hoja de ruta de la promotora parecía totalmente despejada. Incluso se hablaba del inicio de las obras del complejo comercial a lo largo de 2020, con el objetivo de que estuviese completado en 2023. A mediados de 2020 llegó el concurso de acreedores, situación en la que se mantiene a día de hoy. 

Pero de qué hablamos cuando hablamos del Intu Costa del Sol. Los números dan buena muestra del impacto de la operación. Unos 800 millones de euros de inversión para intervenir sobre una superficie de 235.000 metros cuadrados, de los cuales 142.000 irían destinados a oferta comercial. 

Y dentro de esta reserva se quería que tuviesen cabida más de veinte operadores de ocio, más de setenta restaurantes, un hotel, una sala de conciertos con capacidad para 5.000 personas y la granja urbana más grande de España.

Había cerrado incluso acuerdos con varios operadores, como la cadena de cines Yelmo, que iba a instalar un cine temático con 16 salas. También se informó de que la compañía estadounidense Wave House International iba a instalar un surfpark en el lago situado en el espacio central del complejo, que incluirá una piscina de olas de 4.300 metros cuadrados de superficie y una escuela de surf.

El conjunto también contará con un teatro con capacidad para 1.500 espectadores que será operado por Gran Teatro Bankia Príncipe Pío, Santiago Segura, José Mota y Luis Álvarez. El espacio, con 4.000 metros cuadrados de superficie, permitirá acoger obras de teatro, conciertos y actos culturales de todo tipo.

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