Seis horas de trabajo de un dispositivo formado por Policía Local, Guardia Civil, Bomberos y Policía Nacional fue necesario para concluir con final feliz la desesperada situación vivida este lunes en Málaga. Un joven de 34 años amenazaba con saltar desde el viaducto de la MA-23 hacia la A-7. 

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Un caos de tráfico que se alargó durante más de seis horas por el "efecto mirón", según informaban a EL ESPAÑOL de Málaga desde Tráfico. Con el cuerpo totalmente fuera de la baranda de seguridad, el hombre amenazaba con suicidarse. Cada vez que alguien se acercaba, "se ponía nervioso y hacía el ademán de dejarse caer"

Desde pasado el mediodía, fuentes de la Policía Local de Málaga informaban de que sobre el terreno se encontraba una psicóloga del cuerpo: "Intentó hablar con él, pudieron conversar algo, pero no cejó en su amenaza de suicidio".

Fue, finalmente, un negociador de la Policía Nacional quien convenció al hombre de que entrara en razón. En torno a las siete de la tarde, el joven era trasladado a un centro hospitalario para ser evaluado. Según agentes de la Policía Local, el varón tenía, aparentemente, problemas de salud mental.

Jornada intensa

Dispositivo desplegado en la zona.

El desarrollo del dispositivo fue creciendo a medida que pasaban las horas. La primera llamada a Emergencias 112 de la Junta de Andalucía se registraba en torno al mediodía. Entonces, avisaban de que un hombre estaba con el cuerpo fuera de la baranda quitamientos del ramal que conectaba con el aeropuerto. 

Pronto fueron llegando efectivos. Hasta la zona se trasladaron vehículos del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga, de la Policía Local, la Guardia Civil y la Policía Nacional; también equipos médicos del 112.

La Guardia Civil, en sus competencias de Tráfico, fue la encargada de ordenar el entorno: "Salí de hacer unas compras en un almacén de construcción y me encontré aquello. La incorporación a la autovía estaba cortada", afirmaba un testigo a EL ESPAÑOL de Málaga este lunes.

Por otro lado, los bomberos de Málaga denunciaron la falta de material. Concretamente, tuvieron que solicitar a los compañeros de Torremolinos el préstamo del colchón de seguridad que instalaron para evitar que el joven cayera en el asfalto si se arrojaba.