La carrera de una futbolista profesional y el reloj biológico no siempre avanzan al mismo ritmo. Una jugadora puede encontrarse en el mejor momento de su trayectoria cuando comienza a plantearse la maternidad y, para algunas deportistas, compatibilizar ambas decisiones puede convertirse en un desafío.
La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha incorporado ahora esta cuestión a sus políticas para el fútbol femenino con un acuerdo de tres años con Clínica Tambre, un centro especializado en reproducción asistida con sede en Madrid y Alicante.
El convenio, firmado el pasado día 8 de septiembre en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, permitirá a las jugadoras de las selecciones absolutas de fútbol y fútbol sala y a las árbitras acceder a información sobre fertilidad y tratamientos de preservación, entre ellos la congelación de óvulos.
El acuerdo pretende ofrecer a las deportistas herramientas para que puedan tomar decisiones sobre su maternidad sin tener que planteársela necesariamente durante los años de máxima exigencia deportiva.
La presentación contó con el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, la directora de Fútbol Femenino de la Federación, Reyes Bellver, y varias representantes del fútbol femenino, entre ellas Olga Carmona, Patri Guijarro y Vane Sotelo, además de la árbitra Alicia Espinosa.
"Muchas veces sienten que tienen que elegir entre su carrera profesional o su proyecto de vida", explica Inge Kormelink, CEO de Clínica Tambre, que participó en la presentación del convenio.
La responsable de la clínica insiste en que el objetivo es que tengan información suficiente para valorar sus opciones. "Nuestro mensaje no es que todas las mujeres tengan que congelar los óvulos", señala Kormelink. La prioridad, añade, es "normalizar la conversación sobre fertilidad" y que las futbolistas puedan decidir "con tiempo y sin presión".
La iniciativa llega a un centro en el que precisamente la relación entre fertilidad, maternidad y carrera profesional forma parte de su propia cultura interna. El 90% de los trabajadores de Clínica Tambre son mujeres, entre embriólogas, ginecólogas, enfermeras y responsables de distintas áreas.
Kormelink dirige la clínica desde 2018 y su propia historia está vinculada a la reproducción asistida. Un accidente que sufrió cuando era joven la dejó estéril, pero la ciencia le permitió convertirse posteriormente en madre de tres hijos.
"Esto hace 10 años no era así", explicaba recientemente a este periódico. "Ahora muchos puestos de liderazgo están ocupados por mujeres, pero antes eran todos hombres".
La clínica, ubicada en el distrito de Chamartín, tiene además una larga trayectoria en reproducción asistida. Fue fundada por el doctor Pedro Caballero Peregrín en 1978 y fue pionera en España en distintos ámbitos, entre ellos la creación del primer banco de semen de la Comunidad de Madrid y el segundo del país.
También participó en la Comisión Interministerial que elaboró la primera Ley de Reproducción Asistida española.
Una de sus trabajadoras, Susana Cortés, directora del laboratorio, lleva 25 años en el centro. Recuerda que comenzó con Caballero Peregrín cuando las inseminaciones todavía se realizaban en una vivienda. "En el 2000 nos vinimos a esta consulta", contaba a este periódico.
La clínica madrileña forma parte actualmente de Janus Fertility Clinics, grupo que adquirió Tambre en 2022. La clínica cuenta ahora también con una sede en Alicante, donde dispone de un laboratorio de reproducción asistida.
Es precisamente esta clínica de Alicante una de las dos que participan en el acuerdo alcanzado con la RFEF. El convenio permitirá que las futbolistas y árbitras conozcan las posibilidades existentes para preservar su fertilidad mientras desarrollan sus carreras.
Más allá de la medicina
La congelación de óvulos comenzó a utilizarse especialmente en mujeres jóvenes que iban a someterse a tratamientos médicos capaces de comprometer su fertilidad, como determinados tratamientos contra el cáncer. Sin embargo, el uso de esta técnica se ha extendido también a mujeres que deciden retrasar la maternidad por motivos personales, profesionales o sociales.
Con la edad disminuyen tanto la cantidad como la calidad de los óvulos. Por eso, la posibilidad de preservarlos antes de que se produzca ese descenso permite a algunas mujeres disponer de una opción reproductiva en el futuro. No garantiza, sin embargo, un embarazo posterior.
En Tambre aseguran haber observado un crecimiento de la demanda de estos tratamientos. Según explica Kormelink, la preservación de la fertilidad representaba aproximadamente el 5% de los tratamientos de la clínica hace unos años y ahora ronda el 20%.
La tendencia tampoco se limita al ámbito deportivo. La maternidad se retrasa progresivamente y cada vez son más las mujeres que consultan sobre sus posibilidades reproductivas antes de llegar al momento en que desean tener hijos.
En el caso de las futbolistas, la cuestión adquiere una dimensión particular. Una jugadora puede estar disputando competiciones internacionales y consolidando su trayectoria profesional precisamente durante los años en los que su fertilidad empieza a disminuir.
La maternidad puede implicar una interrupción de la competición y obligar a reorganizar la planificación deportiva, aunque cada deportista afronta esa decisión de manera diferente.
Durante la presentación del acuerdo, Olga Carmona y Patri Guijarro destacaron la posibilidad de elegir libremente y sentirse escuchadas, mientras que la árbitra Alicia Espinosa puso en valor disponer de más información y alternativas para tomar decisiones reproductivas.
Vane Sotelo, capitana de la Selección española de fútbol sala, defendió también la importancia de que las deportistas puedan convertirse en referentes fuera del terreno de juego. "Iniciativas como estas ayudan a crecer a nuestro deporte y a las mujeres", afirmó.
Un proceso de unas dos semanas
La preservación de la fertilidad no consiste simplemente en extraer y almacenar los óvulos. El procedimiento comienza con una estimulación ovárica que suele durar alrededor de dos semanas, durante la que se administran medicamentos para conseguir que varios folículos alcancen el tamaño adecuado.
Posteriormente se realiza la extracción de los óvulos mediante una intervención que dura aproximadamente entre 20 y 30 minutos. Una vez obtenidos, los especialistas determinan cuáles son maduros y pueden preservarse.
En el laboratorio de Tambre Alicante utilizan la técnica de vitrificación ultrarrápida. Los ovocitos pasan de una temperatura aproximada de 37 grados a menos 196 grados en un periodo muy corto y quedan almacenados en nitrógeno líquido.
La clínica también trabaja habitualmente con mujeres solteras y parejas de mujeres, dos de los perfiles que Kormelink identifica entre sus pacientes, además de mujeres que retrasan la maternidad hasta después de los 40 años.
Para la responsable de Tambre, el acuerdo con la Federación tiene también una dimensión más amplia: que las deportistas de élite puedan hablar de fertilidad con la misma naturalidad con la que se habla de lesiones, rendimiento o planificación de una temporada.
En la clínica madrileña, donde la mayoría de la plantilla son mujeres, la maternidad forma parte además de sus propias políticas internas. Kormelink asegura que cuentan con flexibilidad para adaptar horarios, reducir jornadas o facilitar que las trabajadoras puedan atender a sus hijos.
"A cierta edad parece que existe este dilema de hijos o carrera. No debería serlo. Deberíamos apoyar a la mujer a poder tener familia", explicaba la CEO.
