Lucía Etcheverría lleva diez días afrontando una nueva etapa después de ser despedida de su trabajo. Durante este tiempo, además de intentar tomarse la situación con humor, ha tenido que enfrentarse a los trámites posteriores del despido. Y hay uno que le está llevando especialmente tiempo: contactar con el SEPE.
"Día 10 desde que me despidieron. Seguimos bien, todavía no hemos llorado", comienza contando en un vídeo en el que hace balance de cómo está viviendo estos primeros días. "Voy a contar cosas, me siento como en un capítulo de Netflix", añade con humor.
Etcheverría asegura que estos días ha intentado cambiar la perspectiva con la que afronta la situación. “He aprendido en estos días que la vida es un 10% lo que te pasa y un 90% cómo te lo tomas, así que estamos intentando llevarlo lo mejor posible”, explica.
Pero hay algo que, según cuenta, no le está poniendo las cosas fáciles: los trámites con la Administración. “Aunque te diré que el Estado no ayuda, no ayuda, no ayuda”, afirma antes de hablar de su experiencia intentando contactar con el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).
“Es muy probable que haya dedicado unas 36 horas a estar en espera con el SEPE”, asegura. Una situación que se toma con humor en el vídeo, aunque critica el tiempo que ha tenido que pasar al teléfono.
De hecho, incluso propone un cambio para hacer más llevadera la espera. “Yo, si hay alguien ahí atrás del SEPE, le digo como idea que igual la música de ascensor con la que te hacen esperar se podría cambiar por algo un poco más entretenido”, comenta.
“Quizás así la agonía de la espera nos haga responder el teléfono con un humor un poco más agradable”, añade entre risas. “Como idea”, remata.
Una nueva rutina
La joven también cuenta cómo han cambiado sus días desde que dejó de trabajar. Aunque bromea con que ahora se levanta a las doce de la mañana, enseguida aclara que sigue teniendo cosas que hacer y que su horario tampoco ha cambiado tanto.
“Ahora me levanto a las 12 de la mañana. No, es broma, tengo que hacer muchas cosas, me levanto a las 9”, explica. Eso sí, reconoce que tampoco considera necesario mantener exactamente el mismo horario que tenía cuando acudía a la oficina.
“Tampoco hay que ser aquí sadomaso y levantarte a las 7 como si fuese a irte a la oficina, ¿no?”, plantea.
La joven insiste así en la idea que atraviesa todo su vídeo: intentar afrontar con cierta distancia una situación que, aunque complicada, también le ha permitido cambiar sus rutinas. “Oye, como te he dicho, que tomase las cosas bien y no hay mal que por bien no venga”, concluye.
Su particular “diario de una despedida” termina, precisamente, con otra referencia al SEPE. “Si eres del SEPE y me estás viendo, te recomiendo estas dos canciones para que pongas en espera”, dice antes de despedirse: “Una maravilla, oye, apúntatelas”.
