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Las claves

Inés tiene 18 años y este curso ha tenido que hacer las maletas desde La Palma rumbo a Madrid para poder estudiar la carrera que quería. Su elección fue Ingeniería Química y Organización Industrial, una titulación que, según explica, no se ofrece en Canarias y que encontró en la Universidad Rey Juan Carlos.

La joven vive ahora en Villaviciosa de Odón y tiene que desplazarse todos los días hasta Móstoles para acudir a clase. Sin embargo, su llegada a la Comunidad de Madrid se ha encontrado con un problema que no esperaba: no puede acceder al abono de transporte mensual bonificado porque no está empadronada en la región.

Inés mantiene su residencia en Canarias porque no quiere renunciar a las ventajas que tiene como residente de las islas, especialmente a la bonificación del transporte aéreo. Sus hermanos suelen viajar a Canarias durante Navidad, Semana Santa y verano y, según explica, un billete puede rondar los 200 euros.

Con el descuento de residente, asegura, el coste resulta mucho más asumible para su familia. Por eso, aunque ahora estudie y viva en Madrid, no contempla cambiar su residencia administrativa. "No estoy dispuesta a empadronarme", afirma.

La consecuencia directa es que tiene que buscar alternativas para desplazarse por Madrid. Actualmente utiliza una tarjeta de diez viajes para ir desde Villaviciosa de Odón hasta Móstoles, que le cuesta 7,50 euros. Cuando necesita desplazarse a otros puntos de la Comunidad, tiene que pagar además cada trayecto.

"Si me quiero mover a otro sitio, tengo que pagar cada bus 3 euros", explica. El problema se hace todavía más evidente cuando quiere desplazarse hasta el centro de Madrid para visitar a su hermana, que vive allí. "Imagínate, mi hermana está en el centro, si quiero ir a verla, me puedo dejar 9 euros", señala.

La situación le preocupa especialmente porque no se trata de un desplazamiento puntual. Inés tiene que utilizar el transporte público a diario para acudir a clase y ya llevaba todo el verano pendiente de cómo podría resolverlo. "Es algo que me afectó, me enteré dos días antes de que saliera. Me lo intenté sacar antes de que fuera oficial", cuenta.

La joven asegura que el cambio en las condiciones del abono llegó cuando ya tenía decidido su traslado a Madrid. "Llevo todo el verano pensándolo", explica. Ahora, con las clases ya comenzadas, tiene que asumir el coste de los desplazamientos mientras busca una solución.

Excepción para familias numerosas

Inés descubrió después que existe una posibilidad para acceder al abono en su situación: las familias numerosas pueden solicitarlo en determinadas condiciones. "Yo tengo carnet de familia numerosa y ya lo pedí, pero tarda lo suyo", explica.

Mientras tanto, continúa utilizando la tarjeta de diez viajes para desplazarse hasta Móstoles. Una solución que considera especialmente complicada para una estudiante que acaba de llegar a Madrid y que necesita utilizar el transporte para acudir diariamente a la universidad.

Su caso contrasta además con el de su hermana. Ella lleva cinco años viviendo en Madrid y sí dispone del abono de transporte. "Por llegar antes lo tiene, no tiene nada de sentido", sostiene Inés. "Por llegar puede tener el descuento y yo por nacer después no puedo".

La joven también compara su situación con la de otros estudiantes que han llegado este año desde fuera de Madrid. Según cuenta, algunos de sus nuevos compañeros proceden de Galicia o Almería y han decidido empadronarse en la Comunidad porque hacerlo no supone para ellos la pérdida de otras ayudas.

"Los nuevos que no son de Canarias y vienen de Galicia, Andalucía o cualquier comunidad que no sea Baleares o Canarias se van a empadronar en Madrid porque no pierden nada", explica.

En su caso, sin embargo, el empadronamiento tiene un coste añadido. Como residente canaria, perdería la condición que le permite beneficiarse de la bonificación en los vuelos entre las islas y la Península.

"Te estás privando de tu educación"

Para Inés, el problema va más allá del precio del transporte público. Considera que la situación puede afectar especialmente a los jóvenes de las islas que tienen que salir de su comunidad autónoma para poder cursar determinados estudios.

"Es una desventaja sobre todo para los isleños, y más si en tu comunidad autónoma no puedes estudiar. Te estás privando de tu educación", afirma.

En su caso, asegura que si hubiera tenido que quedarse en La Palma sus opciones académicas habrían sido mucho más limitadas. "Si me tuviera que quedar en mi isla solo podría estudiar Enfermería", explica.

Por eso decidió marcharse. "Yo tenía que salir de Canarias, me gustaba Madrid. Al interesarme la carrera lo decidí", cuenta. Estaba dispuesta a estudiar en otras ciudades, pero finalmente Madrid era la opción que necesitaba para poder cursar la titulación que había elegido.

Ahora se encuentra con una situación que considera difícil de encajar: Madrid le ofrece la posibilidad de estudiar la carrera que quiere, pero mantener su residencia canaria le impide acceder al mismo abono de transporte que otros estudiantes.

"No estás excluyendo a gente de otros países, es gente de este país. Soy española, me están discriminando por no ser madrileña", sostiene.

Inés insiste en que tampoco quiere renunciar a su vínculo administrativo con Canarias. Aunque pase los próximos años estudiando en Madrid, quiere mantener su empadronamiento en La Palma.

"Aunque me obliguen, yo no me quitaría el empadronamiento canario. Soy canaria y quiero serlo de por vida", afirma. "Si yo quiero votar en mi comunidad y eso puede ayudar a mi comunidad, es lo que quiero".

La estudiante confía ahora en que la situación pueda solucionarse mediante el convenio que Canarias ha planteado con la Comunidad de Madrid. Según explica, estaba previsto que estuviera en marcha en septiembre, pero el acuerdo está avanzando más lentamente de lo esperado."Las clases ya empezaron", señala.

Mientras llega una posible solución, Inés tendrá que seguir utilizando los viajes de diez trayectos para acudir a Móstoles y pagar aparte los desplazamientos que haga por Madrid.

Para ella, el problema resume una disyuntiva que afecta especialmente a quienes llegan desde las islas para estudiar: para poder acceder al abono madrileño tendría que renunciar a una bonificación que necesita para poder volver a casa.

"Madrid me aporta estudio, pero también me está quitando el bono y un montón de cosas", concluye.