María José ha publicado un vídeo desahogándose. “No sabéis la impotencia que tengo. Os lo prometo”, empieza. Ella es española, pero también musulmana y no entiende por qué otros españoles cargan contra los inmigrantes. Incluso, contra los inmigrantes que cotizan, aportan, se integran y tienen negocios. “Como mi marido”, apostilla.
En el vídeo, reconoce que le piden lo que a cualquier español cuando va a comprar un piso: cuatro mensualidades, las cuentas bancarias, seguros de impagos, nóminas... “El acceso a la vivienda está difícil, pero si nosotros lo hemos conseguido y tú no puedes conseguirlo, no es mi culpa”, reconoce, aludiendo a los inmigrantes. “¿Tú no quieres un inmigrante que se integre, que aporte y que trabaje? Pues aquí lo tienes”, prosigue.
“El problema de la vivienda lo tenemos todos. Nos hemos tenido que dejar un pastón, pero te duele que lo tengamos. Eso es lo que duele. ¿Tú crees que los pisos que compramos son baratos? Si no puedes pagarlo, pues ahorra y trabaja. La vida no es fácil para nadie”, explica, indignada.
“El dinero que teníamos ahorrado lo hemos tenido que dejar en la mudanza, en la garantía, en la fianza, en la mensualidad del piso y en la inmobiliaria. ¿1.000 euros? ¿2.000 euros? ¿3.000 euros? No, cariño. Pero a ti te duele que yo lo pague llevando un pañuelo y tú no. Esa es la realidad”, cuenta.
Y se presenta, para evitar que crean que es un inmigrante a pesar de llevar “pañuelo”. Ella se llama María José y sus padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos y todos sus antepasados son españoles. “Si la vida es tan fácil como pedir una ayuda y que te den un piso, ¿por qué no lo hacéis todos vosotros?”, dice, en tono retador.
“Así que la excusa de la ayudita, de la paguita, del ingreso de no sé qué... Conmigo no sirve. Mi marido, que tiene la nacionalidad española, ha cotizado más que muchísimos españoles. No ha cobrado el paro en su vida. Está hincando el codo desde hace 15 años en España. ¿Cuál es el fallo? Que lo tiene una persona que se llama Abdelilá y no una persona que se llama María José. Soy 100% española. ¿Dónde está el fallo? Que llevo pañuelo”, reconoce.
Y sigue, en tono retador: “¿Pero sabes qué? El país no es tuyo. Y si es tuyo, también es mío. Porque soy igual de española que tú. Es lo que hay. Aquí voy a estar. Con mis hijos. Y aquí voy a criar, y aquí voy a tener hijos, y aquí voy a salir, y aquí voy a tener mi vivienda. Y mi negocio, y mi familia. Y ya está. Y si te gusta, bien. Y si no, las maletas y para otro lado. Me tenéis hasta la seta”, finaliza.
