Penélope Cruz es hoy una de las actrices españolas más reconocidas internacionalmente, pero sus comienzos estuvieron muy lejos del glamour de Hollywood. La intérprete creció en Alcobendas, en el seno de una familia trabajadora que tuvo que hacer frente desde muy pronto a la responsabilidad de criar a tres hijos.
La propia actriz ha hablado en distintas ocasiones de sus orígenes y del papel que tuvieron sus padres, Eduardo Cruz y Encarna Sánchez, en su educación. Ambos fueron padres muy jóvenes y, según recuerda Penélope, tuvieron que esforzarse para sacar adelante a la familia.
"Me tuvieron muy jóvenes. Tenían 21 años, tanto yo como mis hermanos", explicaba la actriz al recordar aquella etapa de su vida. Penélope reconoce que crecer con unos padres tan jóvenes la hizo ser consciente del esfuerzo que realizaron durante aquellos años.
"Te sientes un poco en deuda porque hay una parte de su juventud que nunca vivieron", señalaba. A pesar de las dificultades, la actriz asegura que sus padres siempre hicieron todo lo posible por sus hijos: "Nos dieron todo en años en los que era más difícil".
Una familia trabajadora
Eduardo Cruz y Encarna Sánchez tuvieron tres hijos: Penélope, Mónica y Eduardo. Su madre trabajaba como peluquera, mientras que su padre se dedicaba a trabajos relacionados con la actividad comercial y la mecánica.
La infancia de la actriz transcurrió en Alcobendas, donde comenzó a desarrollar algunas de las inquietudes que posteriormente marcarían su trayectoria profesional.
Antes de convertirse en una estrella del cine español e internacional, Penélope estuvo especialmente vinculada al ballet, una disciplina que practicó durante su infancia y adolescencia.
La formación en danza también requirió un esfuerzo por parte de su familia. Sus padres apoyaron su interés por el arte a pesar de las dificultades económicas que pudieran existir en casa.
Ese respaldo familiar fue fundamental para que la joven pudiera continuar desarrollando sus inquietudes artísticas. Años después, Penélope acabaría dejando el ballet para centrarse en la interpretación, una decisión que cambiaría por completo su vida.
El ejemplo de sus padres
La actriz ha explicado que una de las principales enseñanzas que recibió durante su infancia fueron precisamente los valores transmitidos por sus padres.
"Nos han enseñado valores muy importantes que intento inculcar a mis hijos", aseguraba Penélope al hablar de la educación que recibió en casa.
Su infancia en Alcobendas, por tanto, poco tuvo que ver con la vida que llevaría años después. Antes de convertirse en una habitual de las grandes producciones internacionales y de trabajar con algunos de los directores más reconocidos del mundo, fue una niña que creció en una familia trabajadora y que contó con el respaldo de sus padres para desarrollar su pasión.
La trayectoria de Penélope Cruz comenzó a cambiar cuando todavía era adolescente. Su talento y su formación en danza le ayudaron a dar los primeros pasos en el mundo de la interpretación hasta conseguir sus primeros papeles y, posteriormente, convertirse en una de las actrices españolas con mayor proyección internacional.
A lo largo de su carrera, además, ha mantenido una relación muy estrecha con sus raíces y con su familia. La actriz ha reivindicado en numerosas ocasiones la importancia que tuvieron sus padres en la persona en la que se convirtió.
Ahora, con 52 años y una carrera consolidada, Penélope sigue recordando aquellos primeros años en Alcobendas y el esfuerzo de Eduardo y Encarna. Unos padres que, como ella misma reconoce, fueron muy jóvenes cuando comenzaron a formar una familia y que consiguieron transmitirle una enseñanza que todavía mantiene presente: el valor del trabajo, el esfuerzo y el apoyo familiar.
