Más de 2,5 millones de personas se desplazan cada día en Metro de Madrid. La mayoría camina sobre ellas sin prestarles demasiada atención, pero las líneas y superficies con relieve que aparecen en el suelo de muchas estaciones tienen una función esencial para otros viajeros.
Guillermo las utiliza cada vez que coge el Metro para ir a trabajar. Con su bastón va localizando estas franjas desde el acceso a la estación y las sigue para avanzar por vestíbulos, pasillos o andenes. Son una de las herramientas que permiten a las personas ciegas o con baja visión desplazarse con mayor autonomía.
Su nombre técnico es pavimento podotáctil o tactovisual. No está colocado de manera aleatoria y tampoco todos los relieves significan lo mismo.
La ONCE distingue fundamentalmente dos tipos. Las líneas paralelas en relieve, cuando están dispuestas en el sentido de la marcha, constituyen el pavimento direccional y sirven para marcar el camino que se debe seguir. Pueden reconocerse con los pies o mediante el bastón blanco.
En cambio, las superficies formadas por puntos o botones funcionan principalmente como una señal de alerta ante un riesgo, un cambio de dirección o elementos como escaleras y bordes de andén. Las líneas colocadas transversalmente al sentido de la marcha también pueden advertir de la presencia de algún elemento relevante, como un ascensor.
Lectura con bastón
La normativa de la Comunidad de Madrid establece que vestíbulos, salas de estancia y espacios de comunicación deben contar con información fija en el suelo que señale los principales recorridos para las personas con discapacidad visual.
También fija una señalización específica junto al borde de los andenes: una franja tactovisual de botones, de color amarillo y con un mínimo de 40 centímetros de ancho destinada a alertar de la proximidad de la vía.
De esta manera, el bastón no sirve únicamente para detectar obstáculos. Al entrar en contacto con las acanaladuras del suelo, permite localizar la dirección del recorrido y mantener una referencia dentro de espacios grandes, donde una persona que no puede utilizar los carteles convencionales tendría muchas más dificultades para orientarse.
En un vídeo difundido en redes sociales, Guille muestra precisamente ese proceso: localiza el encaminamiento, llega hasta las escaleras y continúa su trayecto hacia el andén.
Después recurre también al teléfono móvil para resolver una de las partes más complejas: saber exactamente qué recorrido debe realizar dentro de cada estación. ¿Desde cuándo existen estas líneas en el Metro de Madrid?
El Decreto 13/2007 de la Comunidad de Madrid ya regulaba de forma específica los encaminamientos tactovisuales en las instalaciones de transporte y establecía tanto la señalización de los recorridos principales como la protección de los bordes de andén.
Algunos ejemplos de pavimento podotáctil en la Línea 7 de Metro de Madrid.
Posteriormente, Metro fue ampliando y modernizando estas instalaciones. En 2014 se concluyeron los trabajos de una guía técnica para la instalación de sistemas de encaminamiento en las infraestructuras de transporte público de la región.
En 2016, la Comunidad destinó más de 5,1 millones de euros a renovar el pavimento táctil de los andenes de 193 estaciones distribuidas por todas las líneas. La actuación consistió en sustituir el pavimento táctil existente por material cerámico, más resistente.
Beneficiarios
Según cifras de 2025, la ONCE contaba en la Comunidad de Madrid con 10.543 personas afiliadas con ceguera o discapacidad visual grave aunque el número de personas que pueden beneficiarse de medidas de accesibilidad visual es más amplio.
Para Guille, las líneas del suelo son solo una parte del recorrido. Cuando necesita saber cómo realizar una correspondencia o por dónde continuar dentro de una estación, recurre a Metrociego, una aplicación gratuita diseñada para ayudar a las personas ciegas o con discapacidad visual a desplazarse por el suburbano.
La aplicación nació en 2017, desarrollada por Gonzalo Fuentes y Miguel Coello, y permite recibir indicaciones para realizar transbordos o encontrar las salidas de las estaciones.
Desde entonces, el proyecto ha ido creciendo. En mayo de 2026, sus creadores aseguraban que habían recorrido y registrado "180 de las 242 estaciones de Metro", aproximadamente el 74% de la red, y que la herramienta contaba con alrededor de 1.000 usuarios activos al mes.
Pavimento táctil
La aplicación posee un sistema de voz para recibir indicaciones y funciona como aplicación en dispositivos Apple, mientras que los usuarios de Android pueden acceder al servicio a través de la web de Metrociego.
El resultado es una combinación entre una solución aparentemente sencilla y otra tecnológica: el suelo indica por dónde avanzar y el teléfono ayuda a saber hacia dónde hay que ir.
La próxima vez que los usuarios vean estas líneas y puntos en el suelo del Metro, ya sabrán qué significan: forman parte del recorrido de muchas personas y mantenerlos libres de obstáculos es esencial para que puedan desplazarse con autonomía.
