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Las claves

Mario Vaquerizo nunca ha ocultado que su infancia en Madrid marcó la persona en la que se ha convertido. El cantante ha recordado en numerosas entrevistas cómo fueron aquellos años en Vicálvaro, el barrio obrero donde creció junto a sus padres y sus hermanos y donde, según ha explicado, encontró la libertad necesaria para desarrollar su personalidad.

Yo de pequeño no quería jugar al fútbol, yo quería ser como las niñas”, confesó en una entrevista. Lejos de convertirse en un motivo de conflicto, aquellos gustos alejados de los estereotipos masculinos fueron aceptados con naturalidad por su familia, un aspecto que considera decisivo en su desarrollo personal.

“La infancia fue de diez porque mis padres me dejaron ser quien yo quería ser”, aseguró en esa misma entrevista con The Objective. El artista ha explicado en distintas ocasiones que nunca recibió reproches por interesarse por la moda, el maquillaje o las grandes divas de la música mientras otros niños de su edad pasaban las tardes jugando al fútbol.

Nacido en Madrid en 1974, Mario Vaquerizo pasó toda su infancia en Vicálvaro, entonces un distrito eminentemente obrero. Allí creció en un hogar de clase trabajadora junto a sus padres, Ángel y Ángeles, y sus hermanos, Ángel y Marta.

El cantante ha relatado que en casa predominaban el respeto y la comunicación, un ambiente que le permitió mostrarse tal y como era desde pequeño. “Nunca me hicieron sentir raro”, ha explicado al recordar aquellos años.

Pese a la imagen transgresora que proyecta en la actualidad, Vaquerizo también ha contado que durante su infancia fue un niño aplicado y disciplinado. Estudió en un colegio religioso y, con el paso de los años, cursó Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid antes de iniciar su carrera en la industria musical.

Su hermano

Entre los recuerdos más importantes de aquella etapa ocupa un lugar destacado su hermano mayor, Ángel, fallecido en un accidente de tráfico en 2004.

Mi hermano era mi guía. En nuestra infancia él era el deportista, el guapo, el que me protegía”, recordó en otra entrevista al hablar de la estrecha relación que mantuvieron desde niños.

Su pérdida supuso uno de los momentos más difíciles de su vida, aunque el artista sigue evocando con frecuencia los años compartidos en Vicálvaro y el papel que desempeñó en su crecimiento personal.

Vaquerizo también ha reivindicado en numerosas ocasiones sus orígenes humildes y la educación recibida en su barrio. “No necesito grandes lujos porque vengo de una familia currante”, ha afirmado al explicar que aquella infancia le enseñó a valorar las cosas cotidianas por encima del éxito o la fama.

Aunque décadas después alcanzó la popularidad con Las Nancys Rubias, la televisión y su relación con Alaska, el artista sigue señalando a Vicálvaro como el lugar donde aprendió la principal lección que, según él mismo sostiene, ha guiado toda su vida: poder ser uno mismo sin miedo al juicio de los demás.